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De Cinco Estrellas. Nueva ruta Cancún-Quito a partir del 16 de junio con tres vuelos a la semana. Por: Victoria González Prado Destacado

17 Mar 2023
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De Cinco Estrellas. Nueva ruta Cancún-Quito a partir del 16 de junio con tres vuelos a la semana. Por: Victoria González Prado Durante el anuncio de la nueva ruta de Cancún a Quito.
  • Nueva ruta Cancún-Quito a partir del 16 de junio con tres vuelos a la semana 
  • Llega la Misión de New York & Company a la CDMX y promueve nuevos atractivos para viajeros mexicanos 

Mara Lezama Espinosa, gobernadora de Quintana Roo, Niels Olsen, ministro de Turismo de Ecuador; María Cristina Rivadeneira, gerente general de Quito Turismo; Ramón Miró, presidente y director general de Quiport; Carlos Trueba Coll, director del Aeropuerto de Cancún y Juan Carlos Zuazua, director general de Viva Aerobus, anunciaron el nuevo vuelo sin escalas de Cancún a Ecuador a partir del 16 de junio próximo.

La gobernadora de Quintana Roo, expresó “esta nueva ruta es un paso más para conectar a los destinos del Caribe Mexicano con el mundo. Representa más oportunidades para que turistas ecuatorianos disfruten las bellezas de esta región, y mayor crecimiento para que los quintanarroenses mejoren su economía”.

Serán tres vuelos a la semana y boletos con precios desde 89 dólares más impuestos viaje sencillo y en la flota más joven de México, Airbus A320 y A321 con edad promedio de 5.28 años.

Por su parte, el ministro de Turismo de Ecuador dijo: “¡Bienvenido Viva Aerobus!

Estamos convencidos de que el inicio de la operación en esta nueva ruta Low Cost reafirma la confianza en nuestro país. Dinamiza y permite una mayor conectividad aérea entre ambos destinos. Quito y Cancún con grandes y auténticas experiencias para ofrecer a los viajeros, y beneficios para los consumidores

Asimismo, María Cristina Rivadeneira, agradeció a la aerolínea y señaló: “es puente beneficioso para ambos países y ciudades. Queremos a más mexicanos en Quito para que tengan la oportunidad de conocer su riqueza cultural extraordinaria”.

La nueva ruta, con duración promedio de cuatro horas, servirá a mercado aéreo con gran potencial, y pondrá a disposición de los pasajeros más de 58 mil asientos al año.

Juan Carlos ZuaZua, detalló: “nos llena de entusiasmo llegar a este bello país y poder servir a sus pasajeros con un servicio enfocado en el cliente, una flota moderna y precios realmente bajos para que las personas puedan sacar el máximo provecho de sus viajes y favorecer la derrama económica local.  


Durante el anuncio de la nueva ruta de Cancún a Quito. 

 

***** Makiko Matsuda Healy, directora administrativa de Desarrollo de Mercados Turísticos; Nancy Mammana, directora de Marketing; Tiffany Townsend, presidente ejecutiva de Comunicaciones Globales, visitaron la Ciudad de México para presentar las novedades que tiene Nueva York para los viajeros mexicanos.

Fue Carlos Ulibarri Jr., CEO de Brands Travel y representante en México de NYC & Company, presentó a las integrantes de la misión de NYC & Company e hizo hincapié en la gran cantidad de atractivos que ofrece ese destino para los visitantes como nuevos hoteles, aeropuertos renovados, restaurantes, el aniversario 50 del Bronx, el parque de Little Island, cinco observatorios, experiencias latina y asiática, la maratón más grande del mundo, museos, experiencias en los distintos barrios y mucho más para sorprender a quienes visiten la gran manzana en este 2023.

Nancy Mammana, al hacer uso de la palabra destacó la importancia del mercado mexicano: “estamos muy contentos de contarles cómo ha regresado la Ciudad de Nueva York a lo grande. En 2022 tuvimos 85 por ciento de recuperamos al recibir 56.7 millones de visitantes. Las visitas internacionales alcanzaron 9.4 millones, más del triple que en el año 2021”. 

 
Carlos Ulibarri Jr.

Dijo que el mercado mexicano es gran parte de la recuperación   en Nueva York, “en el 2022 terminamos con 364 mil visitantes, 74 por ciento más de los niveles que teníamos desde la pandemia y esperamos que este año 2023 se aproxime a 429 mil visitantes mexicanos. Como se imaginan el turismo es una parte muy importante de nuestro sistema económico en la Ciudad de Nueva York”. 

Asimismo, Nancy Mammana recordó que en 2021 se lanzó la campaña, a nivel nacional: “El momento es ahora en Nueva York”, con la cual se destacan los atractivos de los cinco distritos: Manhattan, Brooklyn, Bronx, Queens y Staten Island. Esa campaña, cuando abrieron las fronteras en noviembre, se extendió a todos los socios y desde noviembre del año pasado tienen acuerdo con Aeroméxico. 

“Para asegurar que los viajeros conozcan la experiencia cultural que pueden tener en la Ciudad de Nueva York, una de nuestra prioridades, es que mediante la campaña local que lanzamos en 2022 y que seguirá de manera continua, pretendemos convertir a Nueva York en algo propio. Hay tanto que hacer allá, tanta acción y aventura que queremos asegurarnos de que todo el gran contenido que ofrecemos en nuestros sitio web se pueda encontrar”, aseguró la directora de Marketing. 

Al referirse a las experiencias latina y asiática, comentó, “queremos meternos en los pequeños negocios para que los viajeros conozcan experiencias muy auténticas. Hay muchos   productos nuevos para descubrir y hay mucha emoción. También acabamos de lanzar una serie de películas cortas que se llaman local legends para que los viajeros conozcan los barrios”.

 
Tiffany Townsend.

Con esta campaña se apoya a los negocios locales, en invierno y primavera con las semanas de los restaurantes del 24 de julio al 15 de agosto. Y el tiempo de cultura, en mayo. “Un anuncio importante para la Ciudad de Nueva York es que este año se cumple el 50 aniversario del Hip Hop, que nació en el Bronx, la celebración es en agosto y será momento para disfrutar.

Por otra parte, habló de la inversión de más de 20 mil millones de dólares en infraestructura pues todos los aeropuertos han tenido mejoras. En el JFK, La Guardia y las nuevas Terminales que se abrieron.  En el JFK,  American Airlines y British Airways empezaron su terminal 8 en diciembre, con 9.5 mil millones de dólares de inversión en la construcción de la terminal 1 internacional, que abrirá en el 2026. 

Por su parte, Tiffany Townsend, aseguró que la gran historia sobre la ciudad de Nueva York son los hoteles, ya que tiene uno de los desarrollos más grandes de los Estados Unidos, con 127 mil habitaciones de hotel en el inventario actual, y 135 mil habitaciones estarán en inventario en línea para finales del año 2024. 

“Contamos con grandes marcas, hoteles boutique en Time Square y en barrios menos conocidos. Siempre hay uno para todo tipo de viajeros. Entre los hoteles de lujo, está el Ritz Carlton que abrió el verano pasado, en el barrio de Nomand, tiene 250 habitaciones, un restaurante y el che español José Andrés. Ahí mismo, en Nomand, abrieron también los hoteles Virgin con 500 habitaciones.


Nancy Mammana. 

“Contamos con muchísimos restaurantes, una alberca en una terraza, un bar y si buscas diferentes formas de experimentar la ciudad y hacerlo como un neoyorkino puedes quedarte en estos hoteles cercanos como el Renaissance ubicado en Flushing Queens, o el Moxi más nuevo que abrió en Williamsburg en Brooklyn y el hotel Westin que estará listo el próximo año en Staten Island”.

Por lo que se refiere a las nuevas atracciones, dijo que Little Island, es destino que se tiene que visitar, hay parque público, gratuito, que abrió en 2021 en el Río Hudson, en la calle West 13. Tiene espacios verdes, anfiteatro con 687 asientos, y ofrece programas de arte para todos los viajeros. 

La presidente ejecutiva de Comunicaciones Globales se refirió también a los cinco observatorios de Nueva York que son perfectos para contar historias: Empire State Building, Top of the Rock en Rockefeller Center, Observation Edge, y One World Observatory, la novedad es el Summit del One Vanderbilt, que abrió en el 2021, y es experiencia inmersiva que lleva a los visitantes al punto más alto del Midtown en Manhattan con vistas y elevadores de vidrio. Y digo yo, para quienes la adrenalina es su alimento y para quienes tienen vértigo pues ni pensarlo.

Cabe destacar que la misión de NYC & Company, visitó también las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Mérida.  


Tiffany Townsend, Makiko Matsuda y Nancy Mammana
 

“El Ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”.

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.