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De Cinco Estrellas. Con inversión de alrededor de 100 mil millones de dólares abre Mondrian Hotel Mexico City Condesa. Por: Victoria González Prado Destacado

10 Mar 2023
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De Cinco Estrellas. Con inversión de alrededor de 100 mil millones de dólares abre Mondrian Hotel Mexico City Condesa. Por: Victoria González Prado Los anfitriones del nuevo inmueble en la Condesa.
  • Con inversión de alrededor de 100 mil millones de dólares y retorno proyectado en lapso de ocho a diez años abre Mondrian Hotel Mexico City Condesa
  • La novena edición del Festival del Queso y Vino 2023, se llevará a cabo el próximo 25 de marzo en Los Cabos, BCS

Con inversión de alrededor de 100 mil millones de dólares y retorno proyectado en lapso de ocho a diez años abrió Mondrian Hotel Mexico City Condesa, siendo el primer inmueble de la marca en América Latina.

163 habitaciones, 18 suites de lujo, dos suites penthouse, instalaciones para reuniones y eventos con tecnología de última generación y cuatro conceptos culinarios Skybar, La Terraza, Cleo Mediterráneo y The Flower Shop, con opciones de alimentos y bebidas locales e internacionales integran el hotel.

El inmueble está en el complejo de uso mixto 1421 Live Distric  que fuera durante varias décadas ícono arquitectónico de la ciudad y conocido como Conjunto Aristos, edificio histórico --restaurado y conservado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi).

El Barrio Vivo I421 fue construido por el arquitecto español José Luis Benlliure entre 1959 y 1961, quien combinó sus grandes dotes arquitectónicos, su experiencia como escultor y pintor para concebir el conjunto.

La firma AoMa, propiedad del arquitecto Jihei Aoki, proyectó el interior y exterior de la nueva propiedad que respetó el diseño original de Benlliure, manteniendo el estilo curvo y Art Déco del edificio conservando los atributos y diferenciaciones de la obra original, como la espléndida geometría de azulejos y diseño icónico en el piso inspirado en la playa de Ipanema en Brasil.

Diego Padula, gerente general del nuevo hotel aseguró: “Mondrian está trayendo su estilo y sofisticación característicos a La Condesa, un barrio con una fuerte escena cultural y ofertas culinarias innovadoras. Nuestra visión es convertirnos en el espacio para los ciudadanos del mundo, un lugar con entretenimiento de primer nivel para los que están en busca de nuevas formas de cultura, bien pueden ser locales como internacionales”.


Los anfitriones del nuevo inmueble en la Condesa. 
 

Cabe señalar que el nuevo hotel es parte de Ennismore, empresa hotelera creativa arraigada en la cultura y la comunidad, con colectivo global de marcas emprendedoras y creadas por fundadores con un propósito en su corazón. Fundada en 2021, Ennismore es empresa asociada con Accor que posee  participación mayoritaria.  


The Flower Shop y área del tocador y tina. 
 

En su oportunidad, Simon Sorpresi, vicepresidente de Operaciones para Miami, México y Sudamérica de Ennismore, comentó: “estamos muy orgullosos de esta gran apertura con Mondrian Condesa México City, sin duda estamos contentos con el resultado en la propiedad y sobre todo con el proyecto en la región, pues México es un mercado muy rentable, con gente optimista y una cultura inigualable que inyectará inspiración y energía en nuestros visitantes”.

Agregó “estamos encantados de traer Mondrian por primera vez a Latinoamérica con el destacado equipo de Grupo Murano, dirigido por Marcos Sacal”.

Actualmente, la marca, que está experimentando importante crecimiento, está en Los Ángeles, Miami, Nueva York, Londres, Doha y Seúl,  ahora en la Ciudad de México y muy pronto en Singapur, Burdeos, Cannes y la Costa Dorada de Australia.  

Gracias a su estratégica ubicación, se espera que Mondrian Mexico City Condesa destaque como uno de los más grandes hot spots de la ciudad al ser gran destino para vacacionar que cuenta con innumerables museos, diversidad en la oferta cultural, gastronomía local e internacional entre otros atractivos.

Por último Dulce Garay, directora de ventas y marketing invitó a los comensales ahí reunidos a conocer las distintas áreas del hotel y algunos de los platillos que se ofrecen en los restaurantes. 


Una de las habitaciones y vista aérea del complejo. 

 

***** Los Cabos se viste de gala con uno de los eventos gastronómicos más exclusivos e importantes de la región de Baja California Sur, el Festival del Queso y Vino 2023, que se llevará a cabo el próximo 25 de marzo en su novena edición.

Dicen, los que conocen el festival, que será de las noches más exquisitas y promete ser uno de los mejores eventos para tu paladar en este inigualable destino turístico. Quienes asistan tendrán la oportunidad de catar alrededor de 700 vinos de diferentes regiones de México y el mundo y degustar más de 100 tipos de quesos regionales, nacionales e internacionales.

Este festival se enorgullece también por su labor altruista, ya que, desde su creación en 2013, ha apoyado a la fundación Los Cabos Children’s Foundation, donando el total de las entradas. Por ello, año con año, el hotel Hacienda del Mar se distingue por su labor social en pro de mejorar la calidad de vida de los niños de Baja California Sur y contagiando a sus visitantes con la tradición mexicana en este 2023.


El Festival del queso y vino en Los Cabos.

La experiencia es noche única con causa, velada diseñada para disfrutar explosión de sabores. Pierre Ouradou, director general del resort, comentó: “estamos muy felices de poder celebrar una edición más de este evento con productos de calidad, que logran ofrecer una experiencia de primer nivel para nuestros huéspedes y asistentes locales. La idea es  que logren deleitar y sorprender a su paladar. Estamos muy entusiasmados de estar siempre presentes con la ciudadanía de Los Cabos”.

El resort, es sin duda uno de los hoteles que logran transportarte a elegante experiencia colonial, ya que su arquitectura hace referencia a pueblo tradicional mexicano. En cada rincón puede sentirse la esencia de México, esto es posible por sus techos rústicos y su plaza central. La aventura se complementa con sus galardonados e históricos restaurantes: Pitahayas y De Cortéz, con su gastronomía mexicana en Tomates o incluso experiencia de pescados y mariscos a la orilla del mar en Tortugas Snack & Beach Bar.

Cabe destacar que, en las instalaciones de Pitahayas, se encuentra cava subterránea, “La Cava de Santiago”, con más de 25 años de existencia y almacena más de 400 marcas diferentes de vinos de los principales productores de todo el mundo.

Más información sobre el Festival del Queso y Vino 2023 en las redes sociales del inmueble.
 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”.

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.