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Maestros, insustituibles ante la Inteligencia Artificial Destacado

13 Oct 2026
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Maestros, insustituibles ante la Inteligencia Artificial Imagen tomada de: https://snte.org.mx/

Frente al avance de la Inteligencia Artificial (IA) y los cambios que está generando en la educación, los maestros son y seguirán siendo insustituibles en el proceso de enseñanza-aprendizaje, afirmó el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Alfonso Cepeda Salas, durante la conmemoración del Día Mundial de las y los Docentes.

El dirigente magisterial destacó que, aun cuando numerosas comunidades educativas mantienen condiciones de exclusión en el uso de tecnología y es urgente terminar con esta desigualdad, la IA ya forma parte de nuestra realidad; actualmente la mayoría de maestros y alumnos en México la utilizan, por lo que es necesario desarrollar la normatividad correspondiente y enfocar su dinamismo para que sirva a la educación.

Sostuvo que los cambios tecnológicos deben ir acompañados del fortalecimiento de la profesión docente.

“En el SNTE consideramos fundamental que las maestras y los maestros se preparen para aprovechar la Inteligencia Artificial como una herramienta que fortalezca su labor y beneficie el aprendizaje de sus alumnos, siempre con el docente como protagonista de la educación. Estamos convencidos de que la relación maestro-alumno es insustituible en el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

Ante más de 97 mil sedes conectadas, el maestro Cepeda Salas recordó que la escuela pública y el magisterio son pilares de la transformación educativa, por lo que la inversión en este rubro debe traducirse en mejoras laborales, desarrollo profesional y reconocimiento para quienes tienen a su cargo la formación de las nuevas generaciones.

En ese contexto, informó que el SNTE revisará la propuesta de presupuesto para la educación planteada por el Ejecutivo y, en particular, los recursos destinados a las condiciones de la profesión. “Participaremos en las Cámaras para argumentar y fundamentar las demandas de las y los docentes”, apuntó.

Posteriormente, el experto en Inteligencia Artificial aplicada a la educación, Armand Doucet, compartió con los integrantes del SNTE los resultados de una investigación realizada, en colaboración con la Internacional de la Educación, denominada “La enseñanza, la inteligencia artificial y el fundamento humano de la educación: el futuro que hay que defender”.

El especialista expuso que es fundamental definir las reglas sobre el uso de la IA en las escuelas, y enfatizó que la respuesta no es el pánico.

“Los docentes deben participar desde el principio y de manera ágil, manteniéndose presentes no solo durante la implementación, sino también en la reflexión y el análisis del impacto de la IA en todos los ámbitos del sistema educativo, y en la trayectoria de aprendizaje del alumnado (…) Tal vez esto sea parte de la tarea que tenemos por delante: establecer un estándar internacional más amplio para la IA en la educación, definido por países, sindicatos, docentes, investigadores, la sociedad civil y una industria responsable”.

Armand Doucet alertó que la base de la educación no debe quedar obsoleta ante la IA, porque frente al nuevo escenario su vigencia es más urgente que nunca.

“Hay que enseñar a conocer, para proteger la soberanía cognitiva; enseñar a hacer, para mantener el aprendizaje visible y con propósito; enseñar a ser, para defender la integridad del desarrollo personal; y enseñar a convivir: para proteger el propósito y las condiciones cívicas”.

En el encuentro participó Clint Johnston, presidente de la Federación Canadiense de Maestros (CTF, por sus siglas en inglés), quien señaló que la IA impacta en cualquier trabajador de la educación, particularmente en los docentes, así como en la vida de los estudiantes.

Subrayó que la educación es una tarea humana “que no se puede reemplazar por una máquina, no importa que sea súper inteligente (…) el trabajo nunca va a ser hecho por una máquina, nunca va a reemplazar al humano educando a una persona”.

Asimismo, afirmó que existe una valiosa colaboración entre la CTF y el SNTE, que ha permitido intercambiar experiencias en diversos temas, no solo en beneficio de sus respectivos agremiados, sino también con los de otros sindicatos, a través de la Internacional de la Educación, de la que son integrantes.

En la ceremonia estuvieron miembros de la UNESCO, además de integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato, secretarios generales y los comités ejecutivos de las secciones 9, 10, 11, 60, 61, 17, 19, 36, 31 y 55, así como los representantes del CEN del SNTE en esas secciones.

 

Con información de: https://snte.org.mx/

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El apunte del director

  • Octubre 2026

    Una decapitación orquestada desde la 4T

    La decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón en Los Pinos no puede reducirse a una anécdota de protesta sindical ni mucho menos justificarse como un simple acto simbólico contra quien decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lo ocurrido es un acto de vandalismo dentro de un recinto administrado por el Estado y, por ello, plantea una pregunta elemental: ¿cómo fue posible que un grupo de manifestantes ingresara, destruyera una escultura y se paseara con su cabeza sin que la seguridad del lugar lo impidiera?

    Los hechos están documentados. Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, azuzados por Jesús Ramírez Cuevas, asesor presidencial, ingresaron al Complejo Cultural Los Pinos después de manifestarse contra Calderón, quien participaba en el Foro América Libre 2026. Los inconformes encontraron la estatua en el suelo, donde permanecía desde que un árbol la derribó en 2025, y procedieron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. Uno de los participantes incluso caminó con ella antes de arrojarla contra el piso.

    La primera responsabilidad del gobierno es por omisión. Durante más de un año permitió que una pieza perteneciente al acervo histórico de Los Pinos permaneciera abandonada en el suelo. En julio de 2025, la dirección del complejo había anunciado que sería restaurada y reinstalada; eso no ocurrió.

    La segunda responsabilidad es todavía más grave: la incapacidad o falta de voluntad de la seguridad del recinto para impedir su destrucción. Los reportes disponibles señalan que durante el vandalismo no hubo intervención policial ni del personal encargado de proteger el Centro Cultural.

    Y allí aparece el problema político.

    No existe hasta ahora evidencia pública que permita asegurar que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la agresión o que Jesús Ramírez instruyó al SME para destruir la estatua. Afirmarlo como hecho sin pruebas desviaría la atención de algo que sí puede exigirse al gobierno: explicar por qué permitió que ocurriera dentro de un inmueble bajo responsabilidad federal y por qué nadie protegió un bien que formaba parte del recinto.

    Porque el Estado de derecho también se defiende cuando el personaje agraviado es un adversario político.

    Felipe Calderón puede ser cuestionado por sus decisiones de gobierno; el SME tiene todo el derecho de repudiar la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, protestar contra el expresidente y exigir justicia por lo que considere agravios históricos. Lo que nadie tiene derecho a hacer es sustituir la protesta por la destrucción de bienes dentro de instalaciones públicas.

    Un gobierno democrático no puede administrar la legalidad dependiendo de quién sea la víctima. Si mañana un grupo contrario a López Obrador destruyera una estatua suya dentro de un recinto federal mientras los guardias observan pasivamente, el oficialismo reclamaría —con razón— la aplicación de la ley.

    Ese mismo principio debe valer para Calderón.

    La escena de Los Pinos es particularmente desafortunada porque convierte la intolerancia política en espectáculo: una estatua decapitada, una cabeza paseada como trofeo y una autoridad aparentemente incapaz de detener la destrucción.

    La Presidencia y la Secretaría de Cultura deberían explicar qué ocurrió, quién tenía bajo su responsabilidad la seguridad del complejo, por qué no intervino y qué consecuencias habrá.

    No hacerlo significaría enviar un mensaje peligroso: que en México existen actos de vandalismo tolerables dependiendo de contra quién se cometan.

    Y cuando el poder comienza a seleccionar qué patrimonio merece protección y qué adversario merece el abandono, lo que termina decapitado no es solamente una estatua.

    Es el principio elemental de que la ley debe aplicarse a todos por igual.