Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Encabeza Mara Lezama espectacular Carrera Puente Nichupté Cancún con más de 3 mil competidores y más de 10 mil asistentes Destacado

04 May 2026
36 veces
Encabeza Mara Lezama espectacular Carrera Puente Nichupté Cancún con más de 3 mil competidores y más de 10 mil asistentes Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/

El evento deportivo, con distancias de 5 y 10 kilómetros, enmarcó una multitudinaria fiesta popular sobre esta emblemática obra, que sirvió de escenario para una magna carrera recreativa, con actividades culturales, artísticas y gastronómicas

 

Una espectacular fiesta deportiva se vivió en la primera edición de la Carrera Puente Nichupté Cancún 2026, en la que participaron más de 3 mil corredores, hombres y mujeres, en recorridos de 5 y 10 kilómetros, cuyo disparo de salida estuvo a cargo de la gobernadora Mara Lezama Espinosa.

 

En el segundo día de actividades con más de 10 mil asistentes por la inauguración del Puente Vehicular Nichupté, que estuvo a cargo de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, esta emblemática obra también dio paso a una segunda carrera recreativa para todos aquellos que no entraron a la competencia pero que son fanáticos del atletismo.

 

Mara Lezama felicitó a los corredores, a los organizadores, a Asdeporte por su ayuda espectacular. “Todas las y los corredores que se inscribieron tienen su playera y van a tener una medalla que va a ser histórica, que está bien bonita”, afirmó.

 

En cuanto a los premios, se informó de una bolsa total de 140 mil pesos en efectivo. La Gobernadora encabezó la ceremonia de premiación: 10 kilómetros rama femenil, primer lugar Anahí Rivers Olmedo, segundo Janet Vallejo Sosa, y tercero, Dulce Cen Santiago. Rama varonil, primer lugar Daniel Valdez López, segundo Daniel García Fernández y tercero, Juan Pablo Alonso González.

 

Categoría 5 kilómetros: femenil, primer lugar Nadia Izquierdo Salazar, segundo Rosa Cruz Urbina, y tercero Natalia Bushabe. Varonil, primer lugar Brayan Rodríguez, segundo Luis Alberto López y tercero Emiliano Martínez.

 

Asimismo, la gobernadora Mara Lezama premió a los cancunenses que lograron los mejores tiempos.

 

La competencia, organizada por el Gobierno de México y el Gobierno del Estado de Quintana Roo en coordinación con la plataforma Asdeporte, tuvo como punto de salida y meta el acceso por la avenida Bonampak, en Cancún, permitiendo a los corredores atravesar esta nueva vialidad sobre la laguna Nichupté.

 

La carrera de 10 kilómetros arrancó a las seis de la tarde con mil 300 atletas, mientras que la de 5 kilómetros inició 15 minutos después con mil 700 competidores, en las diversas categorías y en las ramas femenil y varonil.

 

Esta fiesta deportiva de acceso gratuito fue también para acompañantes, asistentes, público en general, quienes disfrutaron de diversas estaciones de actividades a lo largo del derrotero, culturales, artística y gastronómica.

 

Esta carrera forma parte del programa inaugural del Puente Nichupté, una obra estratégica para la movilidad de Cancún que conecta la zona urbana con la zona hotelera, y que durante este fin de semana ha sido escenario de diversas actividades deportivas y recreativas para la ciudadanía.

 

Acompañaron a la gobernadora Mara Lezama, la presidenta honoraria del Sistema DIF Quintana Roo, Verónica Lezama; la presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Paty Peralta; el presidente de la CODEQ, Jacobo Arzate; el senador Eugenio Segura; el secretario de Turismo, Bernardo Cueto, y el síndico del Ayuntamiento, Miguel Centeno.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.