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Junto con líderes del turismo, Mara Lezama, Josefina Rodríguez y Evelyn Salgado recorren el pabellón del Caribe Mexicano Destacado

28 Abr 2026
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Junto con líderes del turismo, Mara Lezama, Josefina Rodríguez y Evelyn Salgado recorren el pabellón del Caribe Mexicano Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • Quintana Roo despliega entre stands estratégicos, cultura viva y turismo comunitario con sus 12 destinos, durante el recorrido que permite mostrar por qué es Capital Mundial de las Vacaciones

 

Acompañada por la secretaria de Turismo federal (SECTUR) Josefina Rodríguez Zamora, y la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, la gobernadora Mara Lezama Espinosa recorrió los stands del pabellón del Caribe Mexicano, donde se exponen los productos turísticos de los 12 destinos.

 

El pabellón del Caribe Mexicano se concentra en el stand 001, ubicado en una zona estratégica del recinto, lo que garantiza alta visibilidad para los asistentes al evento. Es un espacio de alto impacto de 432 metros cuadrados diseñado para posicionar la marca destino como Capital Mundial de las Vacaciones.

 

De manera paralela, Quintana Roo refuerza su presencia cultural en la sección artesanal del pabellón “Ventana a México”, donde artesanas y artesanos exhiben productos representativos del estado, bajo la coordinación del Instituto de la Cultura y las Artes.

 

El sector hotelero también tiene una presencia destacada con la asistencia del presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, David Ortiz Mena, y dirigentes de asociaciones hoteleras de Cancún, Puerto Morelos, Isla Mujeres, Costa Mujeres, Riviera Maya, Cozumel, la zona sur del estado, Mahahual, Bacalar y Holbox, así como representantes de agencias de viajes.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.