Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Una amenaza para el mundo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Ene 2026
127 veces
Desde San Lázaro. Una amenaza para el mundo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com

A un año de gestión   de su segundo periodo como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha cambiado los equilibrios geopolíticos del mundo, al tiempo de ponerlo en la antesala de una conflagración comercial sin parangón desde la segunda guerra mundial y es en este contexto en donde se debe ponderar la actuación de la presidenta Sheinbaum con su contraparte norteamericano, quien  agregó otro elemento disruptivo a la relación bilateral con la declaración de narcoterroristas a los capos de la droga mexicanos.

Desde luego, la tarea que  enfrenta la doctora es monumental ya que tiene que lidiar con todo tipo de exigencias, peticiones y reclamos de Trump y  de proteger a su grupo político que encabeza Andrés Manuel López Obrador contra las acusaciones de connivencia con criminales que le indilgan las agencias de inteligencia y de combate a la drogas de la Unión Americana.

Son retos inéditos para cualquier gobierno y más para el principal socio comercial de Estados Unidos.

El gobierno mexicano en los últimos siete años, fue omiso en múltiples temas que dañaron la relación con EU, particularmente en la implementación de la estrategia de seguridad de “Abrazos, no balazos”, que alentó el crecimiento exponencial de los criminales en territorio nacional con el control  en vastas regiones del país que permitió el incremento del trasiego de drogas sintéticas a USA, en particular del fentanilo.

Los flujos migratorios de ilegales hacia Estados Unidos provenientes principalmente de Centroamérica y del Caribe fueron permitidos e incluso alentados  por el gobierno mexicano y por políticas migratorias laxas del propio gobierno de Joe Biden con las consecuencias a la vista.

El proteccionismo a ultranza y el expansionismo del imperialismo yanqui ha encontrado un nuevo exponente en la figura de Donald Trump que envalentonado pretende apropiarse de Groenlandia, someter a Canadá,  Venezuela y luego a México.

Los aliados estratégicos de los estadounidenses, como la Unión Europea,  se sienten traicionados y agraviados por el accionar de Donald, por lo que se aprestan a cerrar filas contra sus políticas expansionistas.

Ahora es Groenlandia la manzana de la discordia, mañana será otro país, pero el quid del asunto es que el presidente Trump quiere deslindarse de los últimos presidentes de Estados Unidos con su política del garrote y de la guerra y por ello, la paz mundial se ve amenazada  como nunca desde el siglo pasado, toda vez que el arsenal nuclear existente pone en riesgo la misma supervivencia humana en el planeta.

De ese tamaño es el peso belicoso que tiene el mandatario estadounidense y por supuesto la eventual reacción de los que considera como sus enemigos, como Rusia, China, Corea del Norte y otras tantas naciones que están en estado de alerta máxima ante los manotazos del magnate inmobiliario.

 En este primer año de Trump, dicen algunos que el gobierno mexicano ha salido bien librado si se considera que a otros aliados de Estados Unidos les ha ido peor y tienen razón, yo agregaría que considerando las circunstancias, la presidenta Sheinbaum se ha movido acertadamente  conforme a las circunstancias y los tiempos que le han tocado y   por ello, ha sabido sortear el caporal.

Cierto, a casi todas las exigencias de Trump, se ha plegado México,  por lo menos hasta ahora, menos  de permitir la intervención militar en territorio nacional para aprehender a criminales y cómplices incrustados en el poder público, aunque tan solo será cuestión de tiempo para que ello ocurra.

La presidenta no ha entendido la gravedad del asunto porque en lugar de reestablecer la unidad nacional desde las mañaneras, sigue polarizando a la población, incluso con gobernar tan solo para sus simpatizantes y adeptos, en lugar de reparar que es la presidenta de todos los mexicanos.

Efectivamente, llegado el momento, será necesario cerrar filas con la presidenta de México, pero ante tanta afrenta a los que no piensan como ella, eso es prácticamente imposible, incluso hay muchos mexicanos que están de acuerdo en la intervención gringa para capturar a los grandes capos mexicanos.

El tiempo corre en contra y se tiene encima la negociación del T-MEC en donde Trump buscará someter  a México con medidas proteccionistas de la industria norteamericana que podrán en condiciones desventajosas a los productos nacionales.

Un año de Trump que ha sido uno de los peores en la historia reciente de la humanidad y a la que los mismos norteamericanos no han escapado porque padecen alta inflación, desempleo, polarización social y guerras a la vista en la cuales serán llamados a filas, su juventud.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.