Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Sin presupuesto y sin fonden. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

13 Oct 2025
146 veces
Desde San Lázaro. Sin presupuesto y sin fonden. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/GobiernoVer

Entre las inundaciones y la ineptitud de los funcionarios de los tres niveles de gobierno, la población afectada en por lo menos seis entidades está en espera de la ayuda gubernamental, aunque esta solo será a través de los planes de emergencia que dispone la Sedena y la Marina, porque otro tipo de apoyo no será posible en virtud de que los fondos de contingencia para desastres los dilapidó AMLO en obras faraónicas, ocurrencias, gasto social y por supuesto, una gran  parte de esos recursos se fueron al pozo de la corrupción.

Durante dos décadas se fue fondeo el Fonden para precisamente en caso de emergencia como ocurre ahora, se ocuparán en reconstruir las áreas dañadas por desastres naturales, sin embargo, en el sexenio pasado, López Obrador se los birló, así como otros fondos de contingencia y fideicomisos que fueron creados para cuando fueran necesarios utilizarlos y no distraer recursos presupuestales de otras partidas en emergencias y contingencias.

En 2020, AMLO desapareció 109 fideicomisos, entre ellos el Fonden y en 2021 la SHCP oficializó su desaparición.

Cientos de miles de mexicanos están literalmente con el agua hasta el cuello; incomunicados, sin alimentos ni medicinas y sin hogar, en tanto la autoridad estatal y municipal clama a Palacio Nacional por la ayuda mínima e indispensable, sin embargo, el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta una crisis financiera que le impide, precisamente en estos momentos, disponer de recursos presupuestarios para apoyar a esa población.

Con una quiebra técnica en las arcas públicas  y en medio del mayor escándalo de corrupción por el huachicoleo fiscal que ha representado una pérdida de 600 mil millones de pesos, el gobierno de la 4T está imposibilitado para inyectar dinero en la reconstrucción de viviendas, carreteras, caminos, escuelas, hospitales y para apoyar con  dinero a la población afectada.

A nivel estatal, diremos que los gobernadores como Rocío Nahle, de Veracruz, Julio Menchaca, de Hidalgo,  Alejandro Armenta, de Puebla y Ricardo Gallardo, de SLP, reaccionaron tardíamente en desplazar a la población afectada y segundo, en establecer los puentes de ayuda humanitaria para asistirlos.

El gobierno de inmediato ha pedido ayuda ciudadana para los damnificados porque por sí solo no puede ayudarlos, sin embargo, como ha ocurrido en el pasado con todos los gobiernos y especial de Morena, mucho de esos apoyos en especie y en dinero se los roban o en el mejor de los casos los etiquetan como una donación del gobierno, aunque si llegan a su destino, ya es ganancia.

Los 600 mil millones de pesos que saquearon al país por el huachicoleo fiscal en donde participaron desde secretarios de Estado (Rafael Ojeda, secretario de Marina y Adán Augusto López, Gobernación) hasta mandos superiores de la Marina y de otros instancias de gobierno , empresarios y familiares de AMLO, serían de inmensa utilidad para proceder a la reconstrucción y apoyar a la población, al tiempo de terminar con el desabasto de medicamentos y poner a las escuelas del país en condiciones de operatividad adecuadas.

Con mentiras y medias verdades atenderá el gobierno de la 4T la emergencia meteorológica y párele de contar, vamos ni siquiera con la presencia de la presidenta Sheinbaum y los gobernadores en las zonas siniestradas.

Recordamos cuando ocurrió la tragedia en Acapulco por Otis, AMLO intentó acudir a la zona devastada, pero en un montaje, simuló un atascó entre el lodo y las piedras, camino a Chilpancingo, cuando por helicóptero pudo haber llegado de inmediato como lo hizo días después a la zona naval y no con los damnificados.

Hasta el momento de escribir esta columna, se desconoce si la presidenta ya recorrió las poblaciones afectadas, aunque lo relevante es que la ayuda llega a cuentagotas, mientras la población de seis entidades mantiene condiciones de precariedad.

Y cada año es lo mismo, la ineptitud gubernamental se escuda en lo atípico de las lluvias, cuando los estudios científicos alertaron de ellas desde hace, por lo menos,  veinte años por el cambio climático.

Tanto Clara Brugada como los gobernadores de Veracruz, Hidalgo, Puebla, Tamaulipas, Hidalgo, Michoacán y Estado de México, quedaron rebasados ante las contingencias meteorológicas, no obstante que, en esta temporada de lluvias y huracanes, se conocían las entidades afectadas y las poblaciones más vulnerables.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.