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Como veo, doy. ¿Quién en Venezuela aguantará el cañonazo de 50 millones de dólares? Por: Jorge Luis Galicia Palacios Destacado

25 Ago 2025
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Como veo, doy. ¿Quién en Venezuela aguantará el cañonazo de 50 millones de dólares? Por: Jorge Luis Galicia Palacios Imagen tomada de: https://x.com/
  • ¿Quién en Venezuela aguantará el cañonazo de 50 millones de dólares?
  • Estados Unidos ofrece jugosa recompensa para capturar a Nicolás Maduro. 

Hace un año, por estas fechas, el dictador venezolano Nicolás Maduro gritaba a los cuatro vientos su supuesta victoria y hasta se daba el lujo de burlarse de los opositores al chavismo en Venezuela e incluso hacía mofa de la presión internacional, quienes en conjunto lo único que pedían era el respeto a los resultados del proceso electoral vivido en esos días, eran tiempos de gloria del chavismo, el fraude en la urnas les funcionó y por sus pistolas el presidente Maduro se quedaría con el triunfo en su tercera reelección, ahora para el periodo 2025-2031.

Hoy el chavismo vive otra historia, de la presión interna y externa han pasado al miedo interno, y no es para menos, el gobierno estadounidense, el cual no reconoce a Maduro como presidente de Venezuela desde antes que éste se autoproclamara vencedor el año pasado en elecciones denunciadas como fraudulentas, ha elevado su apuesta para llevar a juicio al líder del chavismo, ya que no solo el gobierno de Donald Trump no lo reconoce como mandatario sino que ese país cuenta con informes que acusan al dictador venezolano de estar ligado a grupos terroristas y organizaciones criminales, por ello han duplicado la recompensa, pasando de 25 a 50 millones de dólares, a quien proporcione “información que conduzca al arresto”.

El anunció del nuevo monto de la recompensa ofrecida fue dado a conocer por la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, quien desde su cuenta de X acusó a Maduro de trabajar con organizaciones criminales como el Tren de Aragua, de Venezuela.

Hace un año maduro gozaba de su poder, ni las protestas de sus opositores ni las presiones de la comunidad internacional por las exigencias de respeto a los resultados electorales que, vale decirlo, señalaban el triunfo opositor, nada, ni los incrementos de estallidos sociales parecían espantar al dictador. Hoy las cosas han cambiado, solo falta saber si la recompensa la obtendrá uno del círculo cercano a Maduro, o recaerá en alguien del grupo opositor o incluso, a estas horas y con la jugosa recompensa ofrecida por su cabeza, el todavía presidente puede empezar a sospechar hasta de un familiar.

LAS CARTAS HABLAN.- Hace un año, después del fraude electoral que se gestó desde las mismas oficinas de Nicolás Maduro, el dictador sudamericano daba órdenes y amedrentaba a sus opositores, y en ese contexto no se olvida su autoritaria decisión al ordenar la suspensión y bloqueo, por 10 días, del acceso a la plataforma X, antes conocida como Twitter, una red sociodigital que el oficialismo en esos aciagos días calificó como un instrumento usado por sus adversarios para generar zozobra tras las elecciones presidenciales. Así se las gastaba el dictador.

En aquellos días la desmedida acción fue catalogada entre la opinión pública como una señal de temor de parte del dictador, la decisión, se dijo, era una muestra fehaciente del gran temor que existía de que las manifestaciones contra al chavismo se prolongaran y cada vez agarraran más fuerza como para derrocar al dictador caribeño.

No pasó nada, el dictador hizo una vez más de las suyas, la fuerza militar se impuso a la fuerza de las urnas. Las huestes del chavismo parecían cantar “Hay dictador para rato”, mientras el dictador se preparaba para un periodo más de gobierno.

VA MI RESTO.- La recompensa ofrecida por el gobierno de Trump para arrestar al dictador venezolano nos hace recordar una frase que se le atribuye al General Álvaro Obregón en tiempos de la revolución mexicana: "Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos", ya que en esa época 50 mil pesos era una enorme fortuna e intentaba “sobornar” a militares que no estaban de acuerdo con él, de ahí que tal vez sea válido preguntarnos si, en estos tiempos, en Venezuela habrá algún miembro de las fuerzas castrenses que aguante el cañonazo de los 50 millones de dólares ofrecidos como recompensa a quien dé información que lleve a la captura d Maduro, y mire que, estoy seguro, más de un militar no comulga con el poder perpetuo del sucesor del otro dictador, Hugo Chávez, y hasta ahí porque como veo, doy.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.