Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. El estigma de perder el principal bastión de Morena. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

23 Abr 2024
280 veces
Desde San Lázaro. El estigma de perder el principal bastión de Morena. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/ClaraBrugadaM

Una de las lecturas más contundentes que dejó el segundo debate de los aspirantes a la jefatura de gobierno de la CDMX, fue el temor fundado de la candidata del oficialismo de perder la elección de 2 de junio a manos de Santiago Taboada, cuyo repunte en las encuestas serias lo han puesto incluso por arriba de la ex alcaldesa de Iztapalapa.

El 70 por ciento del tiempo  empleado por Clara Brugada en el ejercicio de confrontación de ideas se lo dedicó a su adversario político y ello de suyo,  es fiel reflejo del temor en la víspera de los comicios.

Cuando un boxeador aspira a ganar el campeonato de su división, sale con todo en la pelea para lograr su propósito. En el debate aludido Clara parecía el retador y Santiago el campeón,  ya que en lugar de que Brugada se avocara a mantener su supuesta  ventaja en las encuestas, se dedicó a golpear y perseguir  a su adversario sin lograr despeinarlo.

Las mismas acusaciones, las mismas calumnias y mentiras y en esa retahíla de ataques se le fue el tiempo a la abanderada de Morena, PT y PVEM.

Entre la mala estrategia que desplegó y un nerviosismo e irritación evidente, Clara desperdició una oportunidad dorada que no se volverá a repetir, toda vez que el tercer debate será una calca de este porque carece de argumentos retóricos y sobre todo por los pésimos  resultados en la tarea de gobernar que  ha tenido el mismo presidente López Obrador, Martí Batres y por supuesto la ex titular de Iztapalapa.

Es decir, los gobernantes morenistas tienen muy poco de que presumir y por ello no tienen credibilidad en prometer, porque la gente ya no les cree.

Hablan de que van a terminar con el desabasto de agua, cuando no pudieron remediar este grave problema y se autonombran como paladines de la probidad y la transparencia, cuando la corrupción, la impunidad y la opacidad, son los sellos característicos de la 4T.

Tanto en el primer debate presidencial como los dos por la CDMX, las candidatas del oficialismo tienen que remar a contracorriente por el fracaso de Morena en tareas de gobierno.

En el diagnóstico que perfiló Clara Brugada sobre como dejó Iztapalapa, se vislumbra una alcaldía mejor que Disneylandia y muy superior, por ejemplo,  a las condiciones en las que viven los habitantes de Benito Juárez, sin embargo, al contrastar con la realidad, esa que padecen los electores, pues quedó evidenciada como una vil mentirosa.

Ya fueron gobierno y fracasaron, entonces como quieren repetir con mayores responsabilidades, si el cargo que tuvieron las rebasó por completo.

Clara Brugada está derrotada desde ahora, porque además de cargar con sus propios yerros tiene que echarse al hombro el fracaso de Martí Batres como Jefe de Gobierno de la capital del país.

Los electores ya no se chupan en dedo y menos en la capirucha y por eso ya no se tragan las mentiras del oficialismo.

De dientes para afuera dicen que van a votar por Brugada, pero en la realidad están hasta la madre de la simulación, la corrupción, la mentira y la ineptitud.

Todo mundo sabe que los apoyos que da el gobierno se mantendrán a pesar de que son una enorme sangría para las finanzas públicas, por ello se invalida la amenaza del oficialismo de que perderán esos apoyos si gana, por ejemplo, Xóchitl Gálvez o Santiago Taboada.

Clara y Martí  pasarán a la historia como los responsables de perder el principal bastión de Morena, luego de gobernar las capital del país por 27 años y ello  es un estigma que los perseguirá por siempre, sobre todo al segundo que se empeñó en anteponer sus intereses personales por encima del proyecto político de AMLO.  

Ahora viene el segundo debate presidencial y aunque Claudia Sheinbaum es muy diferente a Brugada, bien haría en no confiarse y sobre todo en evitar defender una administración fallida de AMLO,  con mentiras y verdades sesgadas.

Lo hemos dicho hasta el cansancio, la ex jefa del gobierno capitalino tiene que cargar una enorme loza sobre sus hombros como es el fracaso de su mentor en temas como la inseguridad pública, la crisis del sector salud, educativo, hídrica, educación, etc, y si no lo hace, provocaría su irritación.

A 39 días de la elección, ya se están perfilando los resultados, sobre todo en la capital del país en donde Santiago Taboada ya tiene la delantera y en cuanto a la presidencial, en esa,  la moneda está en el aire y cualquier cosa puede pasar.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.