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Desde San Lázaro. Alito y Cortés, estorbos para la oposición. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Nov 2023
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Desde San Lázaro. Alito y Cortés, estorbos para la oposición. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/ComiteFAM

Lo que está sucediendo en la Ciudad de México en el desaseo en el proceso de selección del precandidato para competir por la Jefatura de Gobierno por parte del Frente Amplio Opositor, conformado por el PAN, PRI y PRD, es un fiel reflejo de la simulación que se ha hecho para elegir a Santiago Taboada.

Cuando al oficialismo se le complicó el escenario político electoral, con la imposición de Clara Brugada sobre el ganador de las encuestas, Omar García Harfuch, parecía que el bloque opositor iba a escoger un adecuado método de selección de su abanderado para gobernar la CDMX, prevaleció el agandalle del PAN y la sumisión de los tricolores y los amarillos para darle paso franco al ex alcalde de Benito Juárez, en detrimento de otros suspirantes como Adrián Ruvalcaba, quien también en otro acto de simulación renunció al Revolucionario Institucional, cuando es de todos sabido que ya tenía un pie en el PVEM.

El resultado, es la prevalencia de un tufillo de sospechosismo en torno a la elección de Taboada, aunque hay que reconocer que las otras panistas que aspiraban a abanderar la causa de la oposición en la capital, como Lía Limón, renunciaron a sus aspiraciones.

Para nadie es un secreto que, después de la estrepitosa derrota de Morena, PT y PVEM en la capital del país, en las elecciones del 2021, se está en posición de refrendar esa victoria de la oposición en los comicios del próximo año, sin embargo, por la falta de oficio político de Marko Cortés y de Alejandro Moreno, dirigentes nacionales del PAN y del PRI, personajes que solo están viendo por sus intereses y de su camarilla, han cerrado el camino a otros cuadros políticos de estos institutos políticos y de la sociedad civil que son muy competitivos, además de provocar la escisión de Adrián Ruvalcaba y otros liderazgos del PRI que buscarán refugio en el oficialismo.

El jaloneo que se está dando en las filas del PAN, PRI y PRD por las posiciones en el Congreso federal y local, es de tal envergadura que los amarillos en voz de Jesús Zambrano ya amenazaron con romper con el Frente Amplio e ir solos en la elección de alcaldes y puestos de representación popular en la CMDX.

Por eso decimos que en momentos cruciales para el futuro de la capital y del país se tiene a la peor oposición con liderazgos nacionales y locales que solo ven para ellos y sus cuates, dejando pasar una oportunidad dorada para consolidar la preeminencia del bloque opositor en el principal bastión que tiene Morena en el país

Mientras que el oficialismo no descansa en sus tareas proselitistas en la capital con los programas de política social con tintes electores, los alcaldes de oposición, salvo algunas excepciones, hacen lo propio, aunque con otro tipo de recursos más limitados, como por ejemplo, la eficiencia en el logro de resultados palpables para sus gobernados.

Ya veremos cuáles de eso nueve  alcaldes de oposición alcanzan la reelección y por ende la aportación de votos para Santiago Taboada

Cierto, la clases medias de la CDMX quieren un cambio, ese un hecho contundente que incidirá definitivamente en la elección del próximo Jefe de Gobierno, por ello es menester apostarle también a la irrupción de esos liderazgos de la sociedad civil que pueden asegurar el triunfo en las Alcaldías.

El oficialismo desdeñó ese apoyo de las clases medias al dejar afuera de la contienda a Omar García Harfuch, quien es apoyado por este sector de la población, por ello Santiago Taboada tiene amplias posibilidades de ganar la elección, sin embargo si le dejan a Marko Cortés y Alejandro Moreno la toma de decisiones en torno a la elaboración de las listas definitivas para los puestos de representación popular que estarán en juego, sería hacerse el Hara Kiri.

De hecho, en el cuartel general de Xóchitl Gálvez tienen la mira puesta en esas listas en donde la hidalguense recibirá con lupa la conformación de ese listado, para evitar que se cuelen esos dinosaurios de la política que tienen el rechazo de la población.

Los capitalinos ya no se chupan el dedo, incluidos aquellos que reciben apoyos de los programas sociales, quienes saben que no perderán esa ayuda si votan por otra opción política, por eso es casi inevitable que Morena perderá en la capital y con ello se complicará la elección presidencial.

Hay que hacer a un lado a Marko Cortés y a Alito en la campaña política por la CDMX y en la conformación de las listas si es que Santiago Taboada y Xóchitl Gálvez quieren ganar.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.