Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Recibe Manolo Jiménez constancia como gobernador electo de Coahuila Destacado

11 Jun 2023
333 veces
Recibe Manolo Jiménez constancia como gobernador electo de Coahuila Imagen tomada de: Cortesía
  • Hace un llamado a trabajar en unidad por el bien de Coahuila y reafirma su compromiso de desarrollar el gobierno más ciudadano de la historia
  • Logra una votación histórica de 765 mil 979 votos

Al recibir la constancia de mayoría por parte del Instituto Electoral de Coahuila que lo acredita como Gobernador Electo para el periodo 2023-2029, Manolo Jiménez Salinas agradeció a todas las y los coahuilenses que le dieron un voto de confianza, refrendando su compromiso de trabajar en conjunto con la ciudadanía como una nueva forma de hacer política. 

“La elección fue un conjunto de esfuerzos, fue gracias a la confianza de las y los coahuilenses, pasamos de ser una alianza entre fuerzas políticas a un gran frente ciudadano integrado por muchas y muchos coahuilenses que queremos hacer cosas buenas por nuestra tierra; vamos a trabajar por ellos, incansablemente ´por el bien de Coahuila y de nuestras familias”, señaló.

Acompañado por su esposa Paola Rodríguez, sus hijos Manolo, Santiago, Catalina y Cordelia, así como sus padres Liliana Salinas y Manuel Jiménez, detalló que al ir más allá de una alianza partidista se logró construir un gran frente ciudadano, como una nueva forma de trabajar entre sociedad civil organizada, iniciativa privada, ciudadanos y gobierno para entre todos continuar construyendo la grandeza de Coahuila.

Así mismo, Jiménez Salinas reconoció el trabajo de los diversos partidos políticos en el estado y los llamó a trabajar en conjunto por el bien de Coahuila, señalando que, si bien no coinciden el algunos temas político-partidistas, sí los une el gran amor a esta entidad como un punto de encuentro.

“Si privilegiamos y ponemos en primer término a nuestro estado, estoy seguro que vamos a poder hacer muchas cosas buenas por nuestra comunidad, que nos complementemos y nos ayudemos con el único objetivo que le vaya bien a nuestro Estado, independientemente de nuestro partido, Coahuila es nuestra casa, es nuestro hogar, es donde vivimos con lo que más amamos que es nuestra familia”, apuntó.

El gobernador electo destacó que está dispuesto y con toda la apertura política para trabajar en equipo por las y los coahuilenses, por quienes votaron por todas las opciones el pasado cuatro de junio. 

 

Finalmente señaló que el siguiente paso es construir un proyecto ejecutivo para pasar de una oferta política al desarrollo de los proyectos, programas y compromisos de campaña y que a partir del 1 de diciembre de este 2023, juntos como una gran familia continuar trabajando por el bien de Coahuila.

Con información de: Especial

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.