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Desde San Lázaro. Alito, Marko y Zambrano, cómplices de la ineptitud. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

05 Jul 2022
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La coalición Va por México conformada por el PAN, PRI y PRD, no solo busca ser más competitivos en las elecciones que se presentan, sino también mantener como dirigentes nacionales de esos partidos políticos a Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, ya que, por si solos, han fracasado  en los comicios de los dos últimos años a tal nivel que los tricolores y perredistas han perdido el registro en varias entidades del país.

Esta complicidad entre incompetentes frena las posibilidades de éxito que pudieran tener en las elecciones del Estado de México y Coahuila en 2023 y la presidencial en 2024.

Los susodichos se han convertido en los tres mosqueteros del desastre y  han sellado un pacto de protección entre ellos ante los embates  de cada vez mayor número de militantes inconformes que existen en los tres partidos políticos que representan.

Esta malsana complicidad daña a los partidos que comandan y afectan a una oposición que ya está rebasada por los tiempos y las circunstancias debido a  que a estas alturas deberían tener a varios prospectos de candidatos que pudieran ser competitivos en la elección presidencial

Hemos dicho en otras colaboraciones que Alejandro Moreno apesta en el PRI ya que su permanencia le crea un enorme desprestigio al Revolucionario Institucional y le resta simpatías entre el electorado.

La filtración de audios de comprometedoras conversaciones de Alito,  han puesto al descubierto su talante represivo, corrupto,  grosero y transgresor de las leyes, al tiempo de que la Fiscalía de Campeche ya inició los cateos a sus casas y solo es cuestión de tiempo para que un juez gire la orden de aprehensión que posibilite el juicio de procedencia en la cámara de diputados federal para retirarle el fuero respectivo.

En la cámara Baja, los integrantes de la Comisión de Gobernación de la que es titular el líder nacional del PRI, ya no quieren acudir a las reuniones mientras él las encabece.

En el seno del partido tricolor cada vez son más los inconformes por la permanencia de Moreno al frente del partido y hay algunos, como los senadores Benjamín Osorio Chong y Claudia Ruíz Massieu, que  no quitarán el dedo en el renglón para que abandone su cargo.

 Con estas credenciales, Alito seguirá cobrando como presidente de ese partido, pero en los hechos está anulados sus márgenes de maniobra política y de interlocución.

En condiciones normales cuando un socio de un proyecto enfrenta dificultades del nivel que tiene Alito, los otros socios se desmarcan de inmediato para no afectar los intereses del grupo, empero en el caso de Marko Cortés y Jesús Zambrano ha sucedido lo contrario, ya que lo siguen apoyando y defendiendo a capa y espada con el pretexto de la existencia de  la Coalición Va por México.

En la otra cancha, Los liderazgos más notables del panismo insisten en defender el argumento de que al PAN le conviene más ir solo en el 2024 con un candidato, incluso de la sociedad civil, que en alianza con dos muertos vivientes.

Cierto, el PRI y el PRD aportan a la causa alrededor de 15 por ciento de votos, pero también es una realidad que ese porcentaje lo podría alcanzar fácilmente el PAN si se aplica y presenta a los electores un candidato atractivo.

Marko Cortés enfrenta a la disidencia en los estados en donde es fuerte el PAN como Puebla, Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Estado de México, las Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua y la capital del país, al tiempo de que varios militantes de sangre azul como Damián Zepeda, Diego Fernández Ceballos,  Adriana Dávila, Martha Márquez, exgobernadores y gobernadores en funciones, exigen su dimisión inmediata.

Durante el timorato liderazgo de Cortés, Acción Nacional gobernaba en 12 entidades, ahora solo lo hace en cinco estados.

Por su parte, Los inconformes al interior del PRD están que truenan contra Zambrano por la pérdida de las prerrogativas que ha tenido ese partido en cuatro estados y al paso que van, en 2024 no alcanzarán el 3 por ciento de la votación para mantener el registro nacional.

El PRD dejó de representar a la izquierda  -no obstante que Morena ha descuidado a este sector-  y ello se debe principalmente al impedir el arribo de nuevos liderazgos locales, regionales y nacionales que desplacen el charrismo que representan los Chuchos.

Los cómplices del desastre que viven los tres partidos deben dejar sus puestos a la brevedad y replantearse la opción de seguir coaligados y fortalecer la alianza o al contrario, romper el cordón umbilical que los ata rumbo al precipicio.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.