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CAYÓ DUARTE ¿QUIÉN MÁS CON ÉL?

16 Abr 2017
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Tras seis meses de permanecer prófugo, el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, fue detenido ayer en Guatemala. Fue capturado por oficiales de la Policía Nacional Civil.

En el operativo, coordinado por la Oficina Central de la Interpol en ese país participaron la AIC de la PGR y la División de Seguridad Regional de la PF, quienes sólo observaron a distancia la detención, pues no pueden hacer capturas en el exterior.

Con la caída de este personaje se espera que muchas cosas por las que el veracruzano ha sido acusado sean aclaradas, porque con tantas irregularidades que pesan sobre la espalda de Duarte es imposible pensar que el solo haya cometido los delitos por los que se le persiguió y ahora ha sido capturado, es decir que en su captura deben salir nombres de sus cómplices y los montos reales de las exorbitantes cantidades que supuestamente se dice que habría acumulado en casi seis años de gestión, sea por fraude, por desvío de recursos públicos, lavado de dinero, y otros.

Con esta detención también se espera que se aclare si, como se dice, el ex mandatario inyectó recursos de manera ilegal al candidato de Morena a la gubernatura en las elecciones del año pasado, donde ganó finalmente el representante del PAN, Miguel Ángel Yunes, y quien en diversas ocasiones ha denunciado que esa organización política recibió financiamiento con recursos públicos de las arcas del erario estatal e incluso en su momento las autoridades correspondientes (Fepade) habrían señalado que se había abierto una carpeta de investigación para aclarar esos supuestos.

Según información de la Procuraduría General de la República (PGR), Javier Duarte fue detenido en Guatemala en el hotel La Riviera de Atitlán, en el Municipio de Panajachel. En un comunicado, la dependencia dio a conocer que tras la captura solicitó a la SRE que presentará la solicitud de detención provisional con fines de extradición.

Javier Duarte gobernó el estado de Veracruz desde 2010 hasta el 12 de octubre de 2016, cuando dejó su cargo a menos de dos meses de concluir su mandato alegando que así podría atender las acusaciones de corrupción en su contra, pero poco después desapareció y se convirtió en uno de los personajes más buscados por la justicia mexicana, al grado de que la PGR ofreció 15 mdp por su captura.

Duarte tiene una orden de aprehensión librada en su contra el 14 de octubre de 2016 en la Ciudad de México, por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

REACCIONES:

PRI.- pidió "sanción ejemplar" para Javier Duarte. En un comunicado destacó que el exmandatario estatal fue expulsado de este partido el 25 de octubre.

PRD.- El vicecoordinador de la bancada perredistas en la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano Grijalva, consideró importante la información que Duarte pueda aportar en sus declaraciones sobre la red de complicidad que él encabezó,  a través de Facebook indicó que el grupo parlamentario del PRD en la Cámara demanda que el Gobierno Federal tome las medidas necesarias para su extradición, pero sobre todo, exige que no se les vuelva a escapar, o peor aún, que lo dejen ir.

PAN.- El gobernador panista Miguel Ángel Yunes, de Veracruz, informó que este domingo realizará un pronunciamiento sobre la detención del exmandatario Javier Duarte en Guatemala. “Mañana a las 12:00 horas daré mi postura sobre la detención de Javier Duarte”, expuso a través de su cuenta de Twitter.

No hay duda, la aprehensión de Javier Duarte era una de las más esperadas por sus implicaciones en el mundo de la política, y todo indica que a muchos alegra está detención pero también habrá  quien en estos momentos le estén temblando más que las piernas, por complicidad en los supuestos delitos. ¿Quién más se irá con él? La respuesta está por llegar.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.