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MÁS DE 8 MIL INDÍGENAS ESTÁN PRESOS EN EL PAÍS

15 Abr 2017
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  • La mayoría tuvo un procedimiento irregular; en el 80% de los casos se violó el debido proceso.
  • Se requiere garantizar asistencia de traductores, intérpretes y defensores capacitados en los procesos judiciales: Barón Ortiz

En México, existen más de ocho mil indígenas presos y en el 80 por ciento de los casos se violó el debido proceso. La mayor parte de estos casos corresponde al fuero federal, y se encuentran en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Veracruz, denunció la diputada Natalia Karina Barón Ortiz (PRD).

La mayoría de los procedimientos están plagados de irregularidades, no solamente por la falta de traductores, intérpretes y defensores capacitados, sino porque el Ministerio Público y los jueces suelen desdeñar sus casos. Además, se argumenta que las instituciones encargadas de la procuración e impartición de justicia no tienen presupuesto para dicho objetivo, explicó.

Por ello, propuso garantizar la asistencia de traductores de lenguas indígenas en procesos judiciales, ya que tienen el derecho a ser asistidos, dado que las lenguas con las que se identifican son el náhuatl, zapoteco, maya, tzeltal y tzotzil.

Aseguró que a pesar de los esfuerzos legislativos que se han realizado en esta materia, “no se ha logrado que los mismos se apliquen en la práctica, por lo que la violación de los derechos procesales de los indígenas son una constante en el sistema judicial”.

La secretaria de la Comisión de Desarrollo Social relató que a principios de marzo, diversos medios de comunicación de Oaxaca publicaron una nota sobre la negativa de la autoridad jurisdiccional local para nombrar un traductor o intérprete a indígenas durante procesos penales, “violando así la ley”.

Su principal argumento, dijo, fue que el presupuesto destinado a la operación de tareas jurisdiccionales no es suficiente para garantizar el derecho de los indígenas involucrados en algún proceso judicial a contar con la asistencia de algún traductor o intérprete si así lo solicita, dado que su contratación durante una audiencia genera erogaciones por mil cien pesos, más viáticos para traslado, alimentos y hospedaje.

De acuerdo con datos del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet), tan solo en Oaxaca se necesitan anualmente alrededor de 15 millones de pesos para solventar la necesidad del uso de traductores e intérpretes, y un juicio penal contra una persona indígena desde que inicia hasta que termina, llega a alcanzar un costo de 40 mil pesos.

Barón Ortiz mencionó que el presupuesto para las labores de procuración e impartición de justicia está debidamente diseñado para solventar todas las erogaciones que resulten de su aplicación; por ende, “están mintiendo los que argumentan falta de recursos para garantizar a los indígenas un debido proceso”.

En un punto de acuerdo que analizará la Comisión de Asuntos Indígenas, solicita al Consejo de la Judicatura Federal y a la Procuraduría General de la República que garanticen el derecho de los indígenas, bajo cualquier proceso judicial, a ser asistidos por intérpretes y defensores que tengan conocimiento de su lengua y cultura.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.