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Inflación se acelera, pero por debajo de lo esperado: Se ubicó en 4.42% en marzo

09 Abr 2024
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Inflación se acelera, pero por debajo de lo esperado: Se ubicó en 4.42% en marzo Imagen tomada de: https://twitter.com/INEGI_INFORMA
  • La inflación tomó vuelo en marzo y se ubicó en 4.42 por ciento anual, desde 4.40 por ciento que registró en febrero de 2024

 

La inflación se aceleró en marzo y se ubicó en 4.42 por ciento anual, desde 4.40 por ciento que anotó en febrero, según datos del INEGI, dando muestra de la resistencia a ceder y que será un camino largo para aliviar las presiones en los precios en la economía mexicana.

 

El consenso del mercado ya pronosticaba una aceleración de los precios; sin embargo, el dato de marzo estuvo por debajo del 4.50 por ciento previsto por analistas.

 

Con ello, la inflación acumuló 37 meses por encima del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3 por ciento +/- un punto porcentual. Desde Deutsche Bank estiman que la inflación general cierre el año en 4.50 por ciento.

 

“Es probable que una dinámica rígida por encima del rango del objetivo sea el resultado de la inercia, la persistente resiliencia de la demanda interna (aunque debilitándose), un mercado laboral ajustado y expectativas inflacionarias obstinadas”, de acuerdo con Deutsche Bank.

 

En su comparación mensual, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) avanzó 0.29 por ciento, que también estuvo por debajo del 0.36 por ciento estimado por el mercado.

 

Mercancías alivian inflación subyacente en marzo

La inflación subyacente, que marca la tendencia de la inflación en el mediano y largo plazo, se moderó a 4.55 por ciento anual en marzo, desde 4.64 por ciento en febrero.

Respecto al mes previo, el incremento fue de 0.44 por ciento, el más bajo, para un mismo mes, desde el 2020 y Pantheon Macroeconomics consideró que pone de relieve que el panorama inflacionario subyacente sigue mejorando constantemente.

 

“Esto alivia las presiones sobre Banxico para que mantenga una postura demasiado agresiva”, señaló la institución.

 

CIAL Dun & Bradstreet refirió previamente que hacia delante la subyacente tendrá una cierta pausa, pero sus expectativas siguen siendo a la baja.

 

“Destaca la sólida tendencia a la baja de los precios de las mercancías, que es favorecido parcialmente por el tipo de cambio, dadas las elevadas importaciones de bienes que se incorporan al proceso productivo interno”, señaló la firma.

 

La inflación de las mercancías fue de 3.88 por ciento anual en marzo, desde 4.11 por ciento de febrero y con lo que ligó 16 meses moderándose.

 

En contraste, los servicios repuntaron por segundo mes al hilo y tuvieron una inflación de 5.37 por ciento anual en marzo, luego del 5.30 por ciento en el mes previo.

 

De los servicios, la inflación anual más pronunciada fue en transporte aéreo con 31.11 por ciento; corte de cabello, 10.12 por ciento, y servicios turísticos en paquete, 7.50 por ciento.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.