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Próximo gobierno debe llevar a México al siguiente nivel

18 Abr 2024
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Próximo gobierno debe llevar a México al siguiente nivel Imagen tomada de: https://twitter.com/Actinver
  • Francisco Lira, director general de Banco Actinver, aseguró que un acierto en este sexenio fue dar estabilidad macroeconómica

 

El próximo gobierno tiene la oportunidad histórica de aprovechar la relocalización de empresas, la estabilidad macroeconómica, y el enorme potencial de crecimiento de México, para llevar al país a un nivel superior.

 

Eso sí, debe estar consciente de la responsabilidad de brindar a las empresas energía, mano de obra y certidumbre jurídica, para que las inversiones sigan llegando, consideró Francisco Lira, director general de Banco Actinver.

 

Como parte de la 87 Convención Bancaria, el directivo aseguró en entrevista, que uno de los grandes retos del país es brindar un sector energético limpio, en línea con la tendencia global, y suficiente para todos.

 

Los desafíos también abarcan sectores como la educación, ya que se requiere la generación de ingeniería de calidad; al igual que la seguridad y el respeto a las instituciones para garantizar la llegada de más empresas, y esto potencialice la economía nacional.

 

Bajo este contexto, a unos meses de concluir la actual administración, el director general de Actinver aseguró que un acierto en este sexenio fue dar bastante estabilidad macroeconómica, lo cual se unió con el conflicto de Estados Unidos con China para que se ganara participación comercial con el vecino del norte.

 

Estos elementos han permitido que ingrese mucha inversión extranjera directa para el desarrollo del país; mientras que la parte de los bancos se encuentra sana, con un índice de capitalización por arriba del mínimo regulatorio que le permite estar a la orden para capturar las oportunidades.

 

“Hay utilidades históricas, con tasas muy altas, pero las carteras están muy sanas, con índices de morosidad muy controlados. Esta combinación hace que los índices de rentabilidad de los bancos y las utilidades que estamos reportando en el sistema financiero mexicano sean históricos”.

 

Este año no solo se llevarán a cabo elecciones en México, sino que Estados Unidos también tendrá sus propios comicios para elegir al próximo presidente.

 

 

Esto, sin duda, genera incertidumbre y podría darse un periodo de pausa por parte de inversionistas y empresarios hasta tener claridad hacia el futuro.

 

“Sin embargo, los fundamentales están ahí. Todo este desapalancamiento del Covid-19, la baja de inflación y la baja de tasas parece que va a ser un aterrizaje muy suave y no va a disruptir en las economías tanto mexicana como estadounidense”, confió.

 

En retrospectiva, el banquero señaló que se enfrentó bien la crisis sanitaria, porque la economía no se detuvo y se dieron buenos apoyos tanto del gobierno como de la banca. Este último brindó un adecuado acompañamiento a las empresas y las personas para hacer reestructuraciones de los portafolios.

 

“Se manejó muy bien, yo creo que ha sido un caso de éxito, teniendo las facilidades de los reguladores y el compromiso de la banca con las organizaciones”.

 

Ante la posibilidad de que México tenga por primera vez a una mujer al frente del Poder Ejecutivo, Francisco Lira, director general de Actinver, reflexionó que no importa el género de quien ocupe la silla presidencial sino la capacidad y compromiso que tenga para hacer crecer al país a su potencial.

 

“México está destinado al éxito. Lo veo muy bien y me encanta que estemos teniendo esta diversidad, porque las mujeres tienen un sexto sentido que luego los hombres no tenemos. Me da mucho gusto que haya esta alternancia. Tiene que ser muy capaz y comprometida para seguir sacando el país adelante”.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.