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Empleo formal registra su avance más ‘flojo’ en 3 años

08 Abr 2024
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Empleo formal registra su avance más ‘flojo’ en 3 años Imagen tomada de: https://twitter.com/ElFinancieroTv
  • El total de empleados afiliados se ubicó en 22 millones 289 mil 345, con un incremento anual de 2.3%, el más bajo desde abril de 2021, cuando la actividad económica aún estaba afectada por la pandemia 

La pérdida de dinamismo en el empleo formal se acentuó durante marzo, y el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó su menor avance en casi tres años.

El total de empleados afiliados se ubicó en 22 millones 289 mil 345, con un incremento anual de 2.3 por ciento, el más bajo desde abril de 2021, cuando la actividad económica aún estaba afectada por la pandemia.

La generación de puestos de trabajo en los últimos 12 meses sumó 493 mil 65 a marzo, muy por debajo de los 629 mil 341 del mes previo, y también fue su menor registro en casi tres años.

Carlos Ramírez, socio consultor de Integralia, explicó que en los últimos años los costos laborales han subido muy rápido, mientras que la productividad ha bajado, lo que pudieran estar resintiendo las empresas.

“El menor ritmo en la creación de fuentes laborales también pudiera ser parte de una desaceleración de la economía”, abundó.

De acuerdo con los registros del IMSS, al primer trimestre del presente año se generaron 264 mil 959 empleos formales en el país, la cifra más baja desde el 2020 para un mismo periodo. Esta cifra representó una caída de 37.4 por ciento, con respecto a los 423 mil 384 empleos generados en el mismo lapso de 2023.

Alberto Alesi, director general de ManpowerGroup para México, Caribe y Centroamérica, expresó que “esta cifra contrasta con los primeros trimestres del 2023 y 2022 cuando se crearon 423 mil 384 puestos y 385 mil respectivamente, y queda por debajo de nuestro pronóstico de 350 mil empleos formales”.

Con información de: El Financiero
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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.