Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:
Abril 2026
En otras palabras, el gobierno estaría creando mecanismos que le permitan disputar en tribunales aquello que eventualmente no logre ganar en las urnas
Publicado en Notas principales
Salud perfila prohibición del rojo número 3: En México, la Secretaría de Salud busca prohibir en alimentos y bebidas el uso del colorante rojo número 3 por el daño que provoca. El análisis de este colorante inició desde enero de 2025, de acuerdo con la Comisión Federal de la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)
Publicado en Estados
En lugar de tomar distancia, abrir investigaciones y permitir que las autoridades actúen, el oficialismo ha optado por cerrar filas y encabezar una defensa política que luce innecesaria
Publicado en Notas principales
Más de 85% de los estados reprueba en transparencia del gasto en salud: De las 32 entidades evaluadas, 28 registraron Transparencia Deficiente; la escala de evaluación máxima es de 100 puntos. Jalisco y Querétaro obtuvieron 95.16 puntos cada uno, Sinaloa 93.35 puntos y Guanajuato 89.17. El promedio nacional fue de 37.86, el más bajo en la historia del índice, que se recaba desde hace nueve años
Publicado en Estados
Jueves, 21 Mayo 2026 10:30

Aliento diario, jueves 21 de mayo

Aliento diario, jueves 21 de mayo
Para desmentir las falsedades y las informaciones incorrectas, debemos rectificar los hechos con valentía. No hacerlo es permitir que las mentiras prevalezcan sobre la verdad.

Joyas del Corazón, jueves 21 de mayo
Ya que has llegado a este mundo debes conquistar la felicidad. Jamás te dejes vencer por el infortunio. Puedes transformar todo en dicha y ventura, con el espíritu de lucha resplandeciente de esperanza y fuerza juvenil alcanzarás la alegría de vivir.
Publicado en Soka Gakkai
En ese sentido, la Semarnat actuó conforme a su mandato constitucional de proteger el medio ambiente y garantizar el uso sustentable de los recursos naturales
Publicado en Notas principales
Miércoles, 20 Mayo 2026 09:20

Aliento diario, miércoles 20 de mayo

Aliento diario, miércoles 20 de mayo
El esfuerzo para la propia superación y para hacer del mundo un mejor lugar implica una contienda incesante contra las adversidades, pero estos son los esfuerzos que hacen a nuestra vida excitante, que nos llenan de grandes satisfacciones y nos brindan la más extraordinaria recompensa de nuestro desarrollo humano.
 
Joyas del Corazón, miércoles 20 de mayo
¡ Dedícate al trabajo actual con alma y vida !
¡ Desafíate a cumplir la tarea de hoy !
¡ Conságrate a tu misión inmediata !
¡ Así lograrás la victoria !
Publicado en Soka Gakkai
Sabemos que muchos de ustedes ya han estado en 360 Chicago, pero también hay quienes apenas lo están descubriendo. Por eso estamos aquí
Publicado en Turismo
La impartición de justicia requiere preparación técnica, autonomía y protección frente a presiones políticas
Publicado en Notas principales

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.