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Desde San Lázaro. Con Rocha Moya no habrá paz en Sinaloa. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

28 Ene 2025
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Desde San Lázaro. Con Rocha Moya no habrá paz en Sinaloa. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/rochamoya_

Así se podrá quedar Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, todo el sexenio en Sinaloa, mientras siga en el poder Rubén Rocha Moya, será imposible revertir la situación de violencia e inseguridad que campea en territorio sinaloense, toda vez que es cómplice de los criminales que lo encumbraron a la gubernatura.

La presidenta de México está mal informada por considerar que las marchas de los sinaloenses responden a intereses políticos y no a la violencia que los mantienen sitiados en sus propios hogares.

La marcha de protesta del pasado domingo que se llevó a cabo en Culiacán, tuvo como reclamo principal la renuncia del mandatario estatal por su complicidad con los malandros.

El asesinato a mansalva de los menores Alexander y Gael con su padre, es otra afrenta a los sinaloenses y que,  a pesar de los cientos de soldados, marinos, Guardia Nacional, policía estatal y municipal y los propios cuerpos de seguridad de la Secretaria de Seguridad Federal, están volcados en las calles, no más no hay para cuando cesen las hostilidades.

La defensa a ultranza que hace el oficialismo del narcogobernador sinaloense  habla precisamente del temor que prevalece entre algunos miembros de ese clan por sus nexos con los capos de la droga y que están documentados por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.

Para nadie es un secreto que el velo protector que se tiende sobre Rocha Moya viene del personaje de Macuspana y que, al parecer se mantiene con Claudia Sheinbaum, lo que, sin duda, impide la pacificación de Sinaloa.

La consigna de los oficialistas es ¡Si cae uno, caemos todos! Bajo esta óptica se entiende la defensa a ultranza que han hecho los correligionarios de Rocha, principalmente de los gobernadores y líderes parlamentarios del Congreso federal como Ricardo Monreal.

El costo político y social por mantener a un impresentable como gobernador sinaloense, es muy grande, toda vez que, con la declaración de terroristas a los cárteles de la droga, por parte del presidente Donald Trump y su gobierno, de inmediato se han puesto en la mira de la justicia norteamericana  los funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano que están en clara connivencia con los criminales.

Tan solo será cuestión de tiempo para que el brazo de la justicia los atrape.

Tanto Omar García Harfuch como otros cercanos a la presidenta Sheinbaum, deberían informar con objetividad de los orígenes del conflicto entre los narcos de Sinaloa y qué tanto conviene a la causa  hacer a un lado a Rubén Rocha Moya para entrar de lleno a la pacificación de la entidad.

Cuántas vidas de inocentes más  cobrará la terquedad de mantener en su puesto al gobernador y de darle un enfoque político al problema, cuando en realidad, la ingobernabilidad del estado está en la incapacidad del gobernador por meter al orden a los rijosos, porque se trata precisamente de la fuente del conflicto.

El montaje realizado por la fiscalía de Sinaloa, en el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, enemigo acérrimo de Rocha Moya, y que a postre le costó el puesto a Sara Quiñonez, titular de esa dependencia, da pistas por dónde camina el mandatario estatal.

Cierto, el golpe al avispero que ha dado la presidenta, alborotó a los criminales de todo el país, quienes ahora son combatidos con toda la fuerza del Estado y del derecho y si bien esa guerra sin cuartel tendrá un alto costo de vidas, es necesaria llevarla a cabo, en el entendido  de que fue precisamente Andrés Manuel López Obrador el culpable del crecimiento exponencial de los delincuentes y que estos se hayan apropiado de vastas regiones del territorio nacional.

El pueblo, bueno y sabio apoya a la presidenta en su combate a la delincuencia y el restablecimiento de la paz y por ello, se debe quitar la red de protección que se tendió  a esos supuestos servidores públicos que traicionaron su confianza al ser cómplices del crimen organizado.

Si Claudia Sheinbaum quiere dejar un gran legado como mujer debe actuar en consecuencia, sobre todo si con sus decisiones puede evitar que entidades como Sinaloa, padezcan el azote de la violencia.

La Jefa del Ejecutivo Federal debe escuchar  directamente las voces de los sinaloenses como Tatiana y Manuel Clouthier en torno a la situación real que vive ese estado.

El incendio en las  oficinas del hijo del histórico Maquío,  a decir del propio afectado: ¿Habrá sido un ataque del crimen organizado o el intento de censura por parte del gobierno local por sus críticas la inseguridad? La respuesta es obvia y conforme a lo que dice Fuente Ovejuna fue Rubén Rocha Moya y sus cómplices.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.