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Desde San Lázaro. Se baila al son que marca Trump. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

09 Ene 2025
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Desde San Lázaro. Se baila al son que marca Trump. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/IvankaNews_

No solo México, sino el planeta está preocupado por el regreso de Donald Trump a la presidencia del país más poderoso del mundo, y ello de suyo, augura tiempos complicados para la estabilidad pacífica, particularmente de regiones de orbe que ya están en guerra, como Ucrania y el Medio Oriente, además de poner más tensión en la relación comercial y diplomática de Estados Unidos con China, Rusia y la misma comunidad europea.

En lo que concierne a México, la estrategia definida para enfrentar los locuaces dichos del magnate inmobiliario, es contestarle por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum en la misma tesitura, es decir si  propone cambiarle el nombre al Golfo de México por Golfo de América; la doctora se mofa con bautizar a Estados Unidos como América Mexicana. Ante un mal chiste, uno peor.

El tema seria gracioso, sino fuera porque cualquier desencuentro entre presidentes, tendría serias repercusiones para los habitantes de México y EU por las consecuencias económicas, sociales y de gobernabilidad derivadas de la imposición de más aranceles a productos nacionales, o de expulsar a miles de indocumentados, o de plano terminar con el T-MEC y en el mejor de los casos dejar un acuerdo bilateral tan solo entre ambos países.

Todas las amenazas vertidas por Trump contra México y su gobierno versan sobre tres temas; aranceles, migración y la declaración de terroristas a los cárteles mexicanos; y en respuesta por parte de la mandataria mexicana, es casi en el mismo tono, lo que de entrada provoca que se ha caído en la agenda que marca el presidente norteamericano.

Sheinbaum baila al son que le marca Donald y eso que todavía no asume la presidencia de la Unión Americana.

El riesgo de tener un encuentro todos los días con la prensa, es precisamente que, gracias a las preguntas sembradas por Jesús Ramírez Cuevas, la presidenta tiene que contestar a bote pronto y ello deja entrever que carece de una estrategia y narrativa propia para defenderse de los dichos de Trump.

A cada declaración del millonario estadunidense, por muy ofensiva que sea esta, la presidenta contesta en el mismo tono, lo que provoca hilaridad y preocupación, toda vez que, será hasta el 20 de enero, que Donald se convierta en presidente y será a partir de ese momento en donde sus declaraciones y acciones tendrán consecuencias reales.

Desde luego, tanto Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente han recomendado mesura y respeto, empero, impera la rijosidad para contestar en  los mismos términos a “la bota del imperialismo yanqui”.

La presidenta de México no debe caer en provocaciones y si pintar su raya contra las declaraciones xenofóbicas de Trump, pero hasta que despache en la oficina Oval de la Casa Blanca, mientras tanto debe mantener la calma y dejar que las diatribas del neoyorkino, se le resbalen, como en su caso, lo hiciera  AMLO.

De nada sirve que en estos momentos Sheinbaum  conteste los ataques de Trump, que son producto de la borrachera causada por su reelección presidencial, más bien debería tener perfectamente diseñado el denominado Plan México para contestar con enérgicas acciones en materia de migración, comercio y combate a los capos de la droga, pero no con medidas reactivas, sino con acciones proactivas que reviertan , por ejemplo, la imposición del 25% de aranceles a los productos mexicanos, con medidas similares a los productos norteamericanos.

Lo hemos dicho en otras colaboraciones, por desgracia, el desastre que dejó AMLO en temas como migración, crecimiento económico,  inseguridad pública y combate al trasiego de drogas sintéticas, además de permitir el contrabando de mercancías chinas a nuestro país, entre otras omisiones; han puesto a los mexicanos contra la pared ante el embate de Donald Trump. 

El magnate tiene muchas más barajas para presionar al gobierno mexicano, que a la inversa y esto lo sabe Trump, por eso se requiere mente fría, mesura  e inteligencia para mitigar el daño e incluso convertirlo en oportunidades de crecimiento.

La vecindad entre ambos países y la hermandad entre sus habitantes en virtud de los lazos consanguíneos que existen entre millones de seres humanos que viven en ambos lados del Rio Bravo, han creado un sistema estructural de convivencia cotidiana que son imposible de trastocar, aun por los eventuales desencuentros entre los presidentes de las dos naciones.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.