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Desde San Lázaro. La renuncia de Rubén Rocha Moya. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

06 Ene 2025
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Desde San Lázaro. La renuncia de Rubén Rocha Moya. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/rochamoya_

La permanencia en el cargo como gobernador de Sinaloa le mete más presión a la relación institucional entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump, en virtud de que la clasificación como terroristas de los grandes capos de la droga mexicanos, que pretende llevar a cabo el magnate inmobiliario, incluye, por supuesto, a políticos de alto nivel de este lado de la frontera que están involucrados con estos criminales.

La connivencia entre el mandatario sinaloense con los malosos, ha sido denunciada permanentemente por narcotraficantes contrarios a los Chapitos, como el Mayo Zambada, entre otros, quien se alista para convertirse en testigo protegido a cambio de abrir la caja de pandora de donde saltarán no solo nombres como el de Rubén Rocha Moya, sino también del ámbito federal.

El mismo exgobernador de esa entidad y excandidato presidencial, Francisco Labastida, ha insistido en que Rocha Moya llegó a la gubernatura con el apoyo del narco y ello es conocido aquí y por supuesto por las agencias de inteligencia de EU.

“En Sinaloa tenemos un narco gobierno, por ello resulta absurda e irresponsable el apoyo del gobierno federal y de mandatarios estales de Morena a Rubén Rocha”, advirtió Labastida Ochoa.

El intento de tender un manto protector al mandatario estatal por parte del gobierno federal, es un grave error de consecuencias incalculables porque a partir del 20 de enero, fecha de la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, conlleva diversas acciones de inmediato, entre ellas, la declaración de terroristas a los criminales por el trasiego de fentanilo y otras drogas sintéticas a ese país y ello implica necesariamente a sus protectores incrustados en los gobiernos municipales, estatales y federal.

El desgastado discurso de la defensa de la soberanía de México habla más de la real preocupación existente por la implicación de políticos nacionales con delincuentes, que, en realidad, con la supuesta pretensión de Trump por invadir a nuestro país.

La intervención habla de utilizar todos los instrumentos de inteligencia, tecnología y por supuesto sobre lavado de dinero que tiene el gobierno norteamericano y sus agencias, para combatir a los capos de la droga mexicanos, y no tanto por la incursión de las fuerzas armadas de aquel país en territorio nacional.

Hemos dicho hasta el cansancio, que las cartas de negociación que tiene el gobierno de Claudia Sheinbaum son escasas para siquiera alcanzar acuerdos justos y equilibrados con su contraparte norteamericana, en razón precisamente, de que Andrés Manuel López Obrador fue omiso, por decirlo de manera elegante, en el combate contra la inseguridad pública y particular con algunos grupos criminales asentados precisamente en Sinaloa.

El gobierno mexicano no ha podido o no ha querido frenar a los traficantes de drogas y por ello, la alerta que prevalece en las altas esferas del gobierno de Washington se convertirá en acciones concretas contra los criminales a partir de que Trump despache en el Salón Oval de la Casa Blanca.

Si la presidenta mexicana pretende seguir protegiendo a Rubén Rocha Moya en su permanencia como gobernador de Sinaloa, tendrá que padecer las consecuencias políticas de la persecución criminal que se emprenderá contra este mandatario.

Es mejor acelerar la renuncia de Rocha para con ello, quitarse esa papa caliente de las manos y llegar menos comprometidos a las mesas de negociación con los americanos.

La doctora Sheinbaum está ante una oportunidad dorada de desprenderse de esas ataduras incomodas que representa proteger a militantes de Morena involucrados en franca connivencia con criminales, en lugar de asumir compromisos heredados por su antecesor.

Resulta inconcebible, aunque habla del caos que prevalece en Sinaloa, con la gobernabilidad a punto de resquebrajarse, de trasladar a Omar García Harfuch, titular de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, a despachar en esa entidad, cuando más de la mitad del territorio nacional, reclama su presencia, toda vez hay entidades como Guerrero, Chiapas, Guanajuato, Estado de México, Michoacán, Tabasco, Zacatecas, Jalisco y Veracruz, entre otras tantas, que requieren la atención inmediata de este funcionario.

Se puede ir a vivir a Culiacán, pero ello no garantiza la pacificación de la región, sino no existe la voluntad política para acabar con todos, si con todos, los capos de la droga y sus protectores incrustados en altas esferas gubernamentales.

Es más útil García Harfuch en la Ciudad de México, en sus oficinas centrales, coordinando todos los operativos nacionales contra los criminales, que centralizarse en una entidad como Sinaloa que la gobierna un funcionario que traicionó a sus paisanos y la confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.