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Hay avances en las negociaciones del PND: Cepeda Salas Destacado

30 Abr 2024
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Hay avances en las negociaciones del PND: Cepeda Salas Imagen tomada de: Comunicación Social del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

Avanzan las negociaciones del Pliego Nacional de Demandas 2024 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, adelantó su secretario general, Alfonso Cepeda Salas.

 

Dio a conocer que el miércoles sostuvo reuniones con autoridades de las secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Educación Pública, para abordar el tema del aumento en las percepciones de trabajadores de Educación Básica, Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación, Educación Media Superior y Superior.

 

“Han concluido los grupos de negociación, nada más estamos ahora revisando lo que tiene que ver con el incremento salarial, porque son muchas categorías en el catálogo institucional de puestos de la Secretaría de Educación”, detalló el maestro Alfonso Cepeda, al tiempo que confió en que será un aumento digno, a la altura de lo que merecen los trabajadores de la educación.

 

Lo anterior, en el marco de una ceremonia para reconocer la aportación de las y los educadores a la formación de nuestros estudiantes, realizada en la capital de Hidalgo, con el gobernador de la entidad, Julio Ramón Menchaca Salazar.

 

Ante 5 mil 307 docentes de Educación Inicial y Preescolar, Cepeda Salas subrayó que es inaceptable que la noble profesión de educador aún enfrente incomprensión y hostilidad, cuando quienes la ejercen “tienen en sus manos el gran desafío personal y profesional de formar integralmente todas las potencialidades de las actuales y futuras generaciones”.

 

Por ello, dijo, las educadoras y los educadores “cuentan con nuestro compromiso de luchar a favor de acelerar los avances en materia de formación y desarrollo profesional docente, de cobertura e infraestructura adecuada, de equidad e inclusión”.

 

Garantizó que “el SNTE vigilará que la aplicación y adaptación del nuevo currículo en la Educación Inicial y Preescolar se haga con toda responsabilidad y que abarque y beneficie a maestras, maestros, niñas y niños de cada una de las modalidades: General, Indígena y Comunitaria”.

 

El dirigente nacional del magisterio expuso que, durante 80 años, el SNTE ha defendido los derechos de los trabajadores de la educación y los postulados filosóficos del Artículo 3° Constitucional, ha luchado por la equidad e inclusión educativas, la obligatoriedad de la Educación Preescolar e Inicial y ha promovido el fortalecimiento de la educación como derecho humano. “Desde esta perspectiva, en el SNTE seguiremos fortaleciendo nuestra representatividad, solidaridad, unidad y la vocación democrática para que podamos seguir actuando a favor de la educación pública y que, efectivamente, tenga una visión humanista y científica”.

 

El líder nacional se congratuló de que exista un diálogo abierto, franco y permanente con el Presidente de la República, quien ha atendido las demandas del SNTE, entre las principales, la basificación de compañeros. Este año rebasará el millón de plazas entregadas.

 

El maestro Cepeda Salas también hizo un reconocimiento al gobernador Menchaca Salazar por resolver, en la medida de sus posibilidades, las necesidades de los agremiados y de la escuela pública.

 

Por su parte, el mandatario reiteró “el compromiso de seguir trabajando de la mano con las maestras y los maestros”, así como de dignificarlos y “aplicar correctamente los recursos para que la educación se convierta en transformación en el estado de Hidalgo, con transparencia, con honradez, pero sobre todo con una gran disposición de trabajo”.

 

En su oportunidad, el secretario general de la Sección 15 del SNTE, Said Vargas Sáenz, destacó la presencia de educadoras y educadores del nivel Inicial, Preescolar y Preescolar Indígena del estado de Hidalgo. “Para esta directiva seccional, ustedes son el corazón del sistema educativo, su sensibilidad, su talento y profesionalismo hacen posible que la niñez desarrolle integralmente todas sus capacidades. Compañeras y compañeros, no tengan ninguna duda, su organización sindical conoce sus demandas y necesidades”.

 

El dirigente resaltó la fuerza de la unidad sindical y el compromiso de la Sección 15 con la transformación. Asimismo, agradeció al líder nacional del SNTE su apoyo y respaldo para atender las demandas de los agremiados.

 

En la conmemoración participó también el secretario de Educación de la entidad, Natividad Castrejón Valdez, entre otros funcionarios estatales; así como el representante del Comité Ejecutivo Nacional en la Sección 15 del SNTE, Jesús Jaime Rochín Carrillo.

 

Posteriormente, el maestro Alfonso Cepeda inauguró el edificio del Fondo de Ahorro para la Jubilación, donde se entregarán créditos de hasta 500 mil pesos.

 

Finalmente, sostuvo una reunión con el Comité Ejecutivo Seccional, dirigentes delegacionales y representantes de centros de trabajo, en donde se abordaron los avances y retos de la organización magisterial.

 

En el encuentro, el profesor Said Vargas enfatizó que respaldan el liderazgo del dirigente nacional, maestro Alfonso Cepeda Salas. “Aquí le decimos maestro que en la Sección 15 estamos con usted en todos los aspectos”.

 

Con información de: Comunicación Social del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.