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Sorpréndete con Coahuila: Manolo Destacado

11 Abr 2024
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Sorpréndete con Coahuila: Manolo Imagen tomada de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de Coahuila
  • Desde el Tianguis Turístico de Acapulco, presentan la marca turística “Sorpréndete con Coahuila”

En el marco del Tianguis Turístico de Acapulco, el gobernador Manolo Jiménez Salinas presentó la nueva marca turística “Sorpréndete con Coahuila” evento en el que estuvo acompañado por su esposa Paola Rodríguez López, además de Miguel Torruco Marqués, secretario federal de Turismo, Evelyn Salgado Pineda, gobernadora de Guerrero, y Avelina López, alcaldesa de Acapulco.

La marca “Sorpréndete con Coahuila” dará pauta para potenciar la identidad, atractivos, destinos y la esencia de nuestro estado en materia de turismo, al igual que las estrategias de promoción y acciones que incidan en un mayor desarrollo, empleo y prosperidad.

En su mensaje, Manolo Jiménez comentó que, si bien para la gran mayoría, Coahuila es un estado industrial, una potencia económica nacional, nuestra entidad tiene lugares sorprendentes, lugares mágicos que quiere que la gente se sorprenda al visitarlos.

“Somos el primer productor de vehículos en el país, el segundo estado exportador, el primer productor de plata refinada del mundo, de los tres principales productores de leche, y se produce y exporta cerveza a Estados Unidos. Pero además Coahuila tiene bosques, montañas, desiertos; tiene ocho pueblos mágicos, somos de los principales productores de vino y de los más galardonados; tenemos el museo de historia natural más importante de Latinoamérica”, destacó.

Jiménez Salinas agradeció a la gran cadena de valor del turismo, así como al equipo del Gobierno del Estado involucrado en esta estrategia.

“Tenemos un gran producto que vender; además de que somos el estado norteño más seguro de México, uno de los tres estados más seguros del país y eso es fundamental para los turistas y visitantes. Nosotros como Gobierno, en coordinación con la Secretaría de Turismo federal, vamos a iniciar partir de hoy una gran promoción de nuestro estado”, señaló.

En ese sentido, el mandatario estatal destacó que Coahuila estará en diversos foros nacionales e internacionales; anunció que en la próximas semanas realizarán giras por Estados Unidos y China; y recordó que Coahuila es el estado invitado a la Feria Nacional San Marcos.

“Hoy, desde Acapulco, Coahuila está sorprendiendo al mundo”, destacó el gobernador Manolo Jiménez Salinas.

En este anuncio de la marca “Sorpréndete con Coahuila”, la Federación Iberoamericana de Periodistas de Turismo (FIPETUR) entregó un reconocimiento al gobernador Manolo Jiménez Salinas por ser Coahuila el estado más seguro para el Turismo en México.

Asimismo, Manolo Jiménez y Fabio Gentiloni Arizpe recibieron el premio “Aire Libre Destino México 2024” en la categoría de Gastronomía a IL MERCATO.

COAHUILA EN EL TIANGUIS TURÍSTICO

El estand de Coahuila en el Tianguis Turístico conjuga lo tradicional con lo innovador, con una propuesta fresca, novedosa, interactiva y con tecnología de vanguardia. Estas experiencias se vivirán con un mayor efecto visual y sensorial sobre las fortalezas turísticas del estado.

Tiene áreas de comercialización y de degustación de vinos coahuilenses, entre otras. La delegación Coahuila integrada por tour operadores, agencias de viajes y otros prestadores de servicios, llevan a cabo citas de negocios.

En este evento, el gobernador estuvo acompañado por Blas Flores González, jefe de Gabinete y Proyectos Estratégicos del Gobierno del Estado; Luis Eduardo Olivares, director de Pro Coahuila; Martha Moncada, encargada del despacho de la Secretaría de Turismo y Desarrollo de Pueblos Mágicos; e Hilda Flores, representante de Coahuila en la Ciudad de México.

Con información de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de Coahuila

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.