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Propuestas ciudadanas para el Eje Desarrollo Humano Destacado

21 Mar 2024
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Propuestas ciudadanas para el Eje Desarrollo Humano Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

Con la presencia del gobernador Manolo Jiménez Salinas, su esposa Paola Rodríguez López, presidenta honoraria de Inspira Coahuila; así como la señora Liliana Salinas Valdés, presidenta honoraria del DIF Coahuila, se llevó a cabo en San Juan de Sabinas el Segundo Encuentro de Participación Ciudadana “Construyendo Juntos el Presente y el Futuro” Coahuila Visión 2030, en el eje de Desarrollo Humano.

 

En su mensaje, el mandatario estatal destacó la gran participación de los habitantes de la región Carbonífera en estos encuentros ciudadanos, quienes han mandado más de 300 propuestas e ideas que complementarán el Plan Estatal de Desarrollo 2023-2029.

 

“Este evento es para cerrar la pinza de todo lo que se ha venido recogiendo y escuchando de las y los coahuilenses. Con esto concluimos el momento de recopilar las propuestas e ideas en el eje de Desarrollo Humano” comentó.

 

Manolo Jiménez reiteró la importancia de estos foros ciudadanos para la construcción final de lo que será el plan estatal de desarrollo.

 

Recordó que este plan estará cimentado en cinco ejes: Orden y Seguridad; Desarrollo Humano; Coahuila Global; Ciudadanía y Buen Gobierno; e Infraestructura Sostenible.

 

Jiménez Salinas comentó que en la campaña, uno de los temas más sentidos por la gente era relacionado con la ansiedad o la depresión, y que por eso es uno de los temas torales y prioritarios dentro del eje de Desarrollo Humano.

 

“Porque tiene que ver con que todo lo que hacemos los que trabajamos en el Gobierno del Estado, tiene que traducirse en que nuestra gente tenga una mejor calidad de vida. Ese es nuestro objetivo final, ese es el objetivo transversal, ver en qué podemos abonar para que tengamos más familias felices, más gente feliz en este estado”, señaló.

 

Externó que este es un eje sumamente importante, y que ya se empezaron a hacer algunas acciones dentro de los primeros cien días de trabajo.

 

“Nuestra biblia para gobernar es el sentir y pesar de la gente”, señaló.

 

En ese sentido, pidió el apoyo y compromiso de los integrantes de su gabinete para que lo que se plantee en estos encuentros de participación ciudadana se pueda traducir en hechos, en proyectos, en programas.

 

Además, mencionó que el apoyo de los alcaldes es fundamental, así como el de la sociedad civil, las universidades y la iniciativa privada, y aseguró que trabajando en comunidad, es como se pueden vencer las adversidades.

 

El Gobernador del Estado reiteró su compromiso con las familias de Coahuila, a quienes aseguró que todo lo que su administración realiza es para bien de las y los coahuilenses.

 

Pilar Cortés, especialista en el tema de salud mental, adolescencia, paternidad y matrimonio, dio una plática en la que expresó que el propósito de todo individuo y comunidad debe ser mejorar su entorno, hacer entornos felices.

 

De la misma manera, los ciudadanos Carolina Rosales, César Fruto y Lourdes Bazaldúa, habitantes de esta región, coincidieron en que se deben implementar políticas públicas para que las y los coahuilenses tengan acceso a la cultura, bueno empleos y buenos servicios de salud, que les ayuden a desarrollarse plenamente.

 

Los encuentros de participación ciudadana, son espacios donde las personas de Coahuila expresan sus ideas y propuestas para el futuro del Estado durante los próximos 6 años.

 

Estas contribuciones serán utilizadas para desarrollar el Plan Estatal de Desarrollo 2023-2029 y sus programas sectoriales y especiales, asegurando que reflejen las necesidades y visiones de la comunidad.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • ENERO 2026
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    En materia migratoria, el discurso duro contrastó con resultados más ambiguos. Si bien se intensificaron las políticas de control y aumentó la presión sobre México para contener los flujos migratorios desde Centroamérica, no se produjo la deportación masiva que muchos temían. México, por su parte, quedó atrapado entre la necesidad de cooperar y la obligación de defender los derechos humanos de los migrantes, una tensión que expuso sus propias debilidades institucionales. 

    A nivel político, el primer año de Trump obligó a México a replantear su estrategia frente a Estados Unidos. La apuesta histórica por una relación estable, basada en reglas y entendimientos tácitos, resultó insuficiente ante un presidente que privilegió la confrontación pública sobre la negociación discreta. Esto reveló la urgencia de diversificar alianzas, fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia excesiva de un solo socio comercial. 

    Paradójicamente, el mayor aprendizaje de este periodo fue la confirmación de que la relación México–Estados Unidos es demasiado profunda para ser desmantelada por un solo gobierno, pero también demasiado importante como para dejarla a merced de la improvisación. Trump logró modificar el tono, generar incertidumbre y capitalizar políticamente el resentimiento, pero no pudo alterar los fundamentos estructurales que obligan a ambos países a cooperar. 

    Al cierre de su primer año, Trump dejó claro que México seguiría siendo un recurso retórico útil para su política interna. Para México, el desafío no fue solo resistir las presiones externas, sino entender que el nuevo escenario exigía una política exterior más firme, más estratégica y menos reactiva. La relación bilateral sobrevivió al primer año de Trump, pero lo hizo con cicatrices visibles y con una lección clara: la cercanía geográfica no garantiza respeto político, y la interdependencia económica no sustituye la necesidad de liderazgo y visión de Estado.