Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

De Cinco Estrellas. Lounges renovados en Filadelfia y Atlanta y el primer Sky Club en Las Vegas. Por: Victoria González Prado Destacado

06 Feb 2026
208 veces
De Cinco Estrellas. Lounges renovados en Filadelfia y Atlanta y el primer Sky Club en Las Vegas. Por: Victoria González Prado Lounges renovados.
  • Lounges renovados en Filadelfia y Atlanta y el primer Sky Club en Las Vegas: es lo que viene en las salas VIP de Delta
  • Viajeros internacionales en Londres/ Heathrow ya no tendrán que seguir la norma de los 100 ml para líquidos en el equipaje de mano  
  • ONU Turismo lanza su Hoja de Ruta para el Año Internacional del Turismo Sostenible y Resiliente 2027

Tras un centenario memorable –que incluyó la inauguración de salas VIP en la sala D del Aeropuerto de Atlanta, en la sala B del Aeropuerto de Salt Lake City y de Delta Sky Club y un Delta One Lounge en Seattle, además de la expansión del salón en el Aeropuerto de Orlando–, La compañía aérea mantiene el ritmo con inversiones en su premiada red de Lounges.

Actualizaciones en aeropuertos estratégicos, incluyendo gran reforma en Filadelfia y la renovación de Clubs en Atlanta, ampliarán la capacidad de asientos en todo el sistema y mejorarán la experiencia para más clientes.

Los clientes y asociados SkyMiles se dan cuenta de las mejores de los Sky Clubs como parte esencial de viaje más tranquilo e integrado, espacio donde confort y cuidado se unen a la conveniencia. Estas mejoras fueron pensadas a partir de lo que los clientes desean: espacio para respirar, trabajar y experiencia acogedora desde el momento en que llegan.

Los clientes de la aerolínea en Filadelfia ahora pueden disfrutar del Sky Club transformado y ampliado, con el doble de asientos disponibles que pasaron de 70 a más de 140. El espacio fue rediseñado para ofrecer experiencia más elevada, con muebles y alfombras modernos, nuevas obras de arte con inspiración regional, baños renovados y buffet ampliado, con mayor capacidad y mejor flujo.

El vicepresidente de Sky Clubs y Experiencia en Lounges, Claude Roussel, comenta, "expansiones como estas nos dan la oportunidad no solo de atender a más clientes, sino

también de analizar con atención cómo estamos atendiendo a través del diseño, del flujo y de las comodidades ofrecidas. En Filadelfia, creamos un espacio con más asientos, un diseño más intuitivo y dotado de arte de inspiración regional, trayendo el estilo de la ciudad al interior del lounge".  

En Atlanta, el mayor hub de Delta, tres Sky Clubs –A17, A Centerpoint y C37– pasaron

por reformas para atender a más clientes y mejorar la experiencia general. Las mejoras incluyen: instalaciones de nuevos muebles y alfombras. Áreas de alimentación y bares de bebidas renovados, áreas de check-in actualizadas y kioscos reposicionados para agilizar y facilitar el acceso a los Lounges. Nuevas instalaciones de arte, incluyendo impresiones inspiradas en establecimientos icónicos de Atlanta.

En conjunto, estas mejoras aumentan la capacidad de asientos en los tres Sky Clubs en aproximadamente 15 por ciento, ofreciendo más espacio para los clientes que pasan por el aeropuerto más concurrido del mundo.

La compañía aérea sigue invirtiendo en el crecimiento a largo plazo de su red, con nuevas salas VIP y expansiones en el horizonte:  este mismo año, se reformará el lobby de la sala F del aeropuerto de Atlanta con otras actualizaciones previstas en los próximos años.  

El Sky Club de Jacksonville será trasladado y totalmente renovado a principios de 2027, expandiendo su espacio a cerca de 930 metros cuadrados, lo que triplicará su tamaño actual. En 2028, el lounge de Tampa será reposicionado en Airside D del aeropuerto y pasará por gran expansión y renovación. 

Con más Lounges en operación y nuevos anuncios previstos para este año, Delta está creando puntos de contacto Premium que inspiran cada vez más a los viajeros a elegir la compañía como parte de su viaje.

 
Lounges renovados.

 

***** Se ha iniciado nueva etapa para los viajeros internacionales en Londres con la supresión total de la norma de los 100 ml para líquidos en el equipaje de mano en el aeropuerto de Heathrow.

Gracias a la implantación de escáneres CT de última generación con visión 3D, los pasajeros pueden ahora llevar recipientes de hasta dos litros y mantener sus dispositivos electrónicos dentro de las maletas. Esta medida, esperada desde hace años, promete reducir 30 por ciento los tiempos de espera en los controles de seguridad, mejorando drásticamente la experiencia del viajero.

La eliminación de esta restricción es el resultado de inversión masiva en tecnología de seguridad que permite detectar materiales peligrosos con precisión quirúrgica sin necesidad de manipular los envases. Otros aeropuertos europeos y españoles están siguiendo el ejemplo de Heathrow, con el objetivo de unificar estos protocolos para el verano de 2026. La fluidez en los aeropuertos es prioridad estratégica para recuperar el volumen de viajes de negocios, donde el ahorro de tiempo es un factor determinante para la competitividad.

A nivel comercial, las tiendas de los aeropuertos esperan aumento en las ventas de perfumes, cosméticos y productos locales de gran formato que antes los pasajeros evitaban comprar por miedo a las restricciones. La industria del retail aeroportuario está rediseñando sus espacios para ofrecer experiencias de compra más inmersivas y personalizadas, aprovechando el nuevo flujo constante de viajeros. El concepto de Duty Free evoluciona hacia modelo de boutique experiencial integrada en el propio proceso de viaje.

Se espera que las aerolíneas publiquen guías actualizadas para sus clientes, aclarando que la norma solo se aplica en los aeropuertos que ya cuentan con la tecnología instalada. La confusión del pasajero es el mayor reto a corto plazo, ya que un viajero que despega de Heathrow con líquidos grandes podría tener problemas en su escala o destino si la tecnología aún no está disponible allí. La coordinación internacional es vital para que esta mejora no se convierta en trampa burocrática para el usuario.

Esta actualización tecnológica también mejora las condiciones laborales del personal de seguridad, que ahora cuenta con herramientas de inteligencia artificial para asistir en la detección de objetos sospechosos. La reducción del estrés en los puntos de control contribuye a un ambiente más amable en las terminales, factor clave para la reputación del destino desde el primer minuto. Heathrow recupera así su posición como uno de los aeropuertos más avanzados y eficientes del mundo en este 2026.

Los analistas del sector sugieren que este cambio fomentará el uso del equipaje de mano frente a la maleta facturada, lo que obliga a las aerolíneas a gestionar mejor el espacio en cabina. Se están introduciendo compartimentos superiores más amplios y sistemas de reserva de espacio para evitar conflictos entre los pasajeros. La logística de cabina es el próximo campo de batalla para las compañías que buscan maximizar el confort y la rapidez de embarque.

En resumen, los 100 ml en Heathrow es victoria de la tecnología sobre la incomodidad. Viajar hoy es proceso más humano y eficiente, devolviendo al pasajero la libertad de llevar consigo sus productos personales sin restricciones arbitrarias.

 
En Londres/ Heathrow, ya no más 100 ml en equipaje de mano.

 

 ***** ONU Turismo lanza oficialmente su Hoja de Ruta para el Año Internacional del Turismo Sostenible y Resiliente 2027.

Este mandato, otorgado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue recibido con entusiasmo por el Comité de Turismo y Sostenibilidad (CTS) durante su reciente reunión en Madrid. El documento representó el resultado de proceso colaborativo diseñado para fortalecer la responsabilidad de la organización en la implementación de este hito global.

La Secretaria General de ONU Turismo, Shaikha Al Nuwais, destacó que la sostenibilidad y la resiliencia no deben considerarse metas finales, sino procesos continuos. Según Al Nuwais, la celebración de 2027 permitirá posicionar al turismo como sector transformador dentro de la agenda post-2030, brindando apoyo fundamental a los estados miembros.

Así se dará inicio a los preparativos con la mayor solidez posible para maximizar el impacto de esta iniciativa en la agenda de acción climática.

Por su parte, el presidente del comité y Ministro de Turismo de Costa Rica, William Rodríguez López, enfatizó que el sector desempeña papel crítico en el desarrollo nacional y global. Rodríguez López señaló que el Año Internacional ofreció oportunidad única para traducir el entendimiento común en acciones coordinadas y concretas.  

Esta visión fue respaldada por los líderes del sector, quienes resaltaron el potencial del turismo para influir en las agendas de desarrollo más allá de los objetivos establecidos para la presente década.

El camino hacia 2027 se estructuró bajo la supervisión de Comité Directivo integrado por los estados miembros, con consultas integradas en las reuniones de las comisiones regionales y con el aval del consejo ejecutivo. Como órgano subsidiario, el CTS asumió la responsabilidad de supervisar el programa de trabajo en materia de turismo sostenible, asegurando que el proceso se mantuviera alineado con las prioridades de los miembros y los desafíos ambientales actuales.

 
ONU Turismo lanza su Hoja de Ruta.

 

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @victoriagprado

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.