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Desde San Lázaro. Viandas fifi para Esteban Moctezuma. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

26 Jun 2019
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Un contrato de 2 millones 227 mil 189 pesos fue otorgado a la empresa Abastecedora y Distribuidora Gara, S.A. de C.V. por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para la adquisición de toda clase de alimentos, desde galletas y verduras, hasta cortes de carne, como rib eye y sirloin.

 

Estas compras fueron para la oficina del titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, de acuerdo con la Plataforma Nacional de Transparencia.

 

Apenas en enero pasado, el funcionario federal anunció la estrategia de “austeridad” implementada en esa institución, para responder a la política del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Y precisó que en la dependencia había reducido el 30 por ciento de las plazas de confianza para eficientar el presupuesto de este año, que sumó 308 mil millones de pesos.

 

“Más que ahorros, han sido reducciones (...) Estamos hablando de que hemos podido reducir la dependencia alrededor de 30 por ciento en plazas de confianza, mandos medios y superiores, de manera que pudimos hacer una reingeniería para seguir trabajando y atendiendo problemas y responsabilidades de la SEP”, argumentó en esa ocasión.

 

Sin embargo, la compra de alimentos superó en mucho con lo que se le destinó a los 12 niños que viajarán en agosto próximo a Durbán, Sudáfrica, para competir en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, pues a decir de Isabel Hubard, delegada en la Ciudad de México de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas e investigadora en el Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, la SEP sólo les entregó menos de un millón de pesos

El contrato en cuestión,  tiene el número IA-011000999-E14-2019 e incluye casi 300 productos, entre los que destacan la compra de 52 botes, de un litro cada uno, de helado Haagen Dazs sabores chocolate y vainilla por el que se pagaron 12 mil 792 pesos. Es decir, con un costo unitario de 246 pesos, cuando en tiendas y supermercados el precio es de 202 pesos.

 

Tan sólo de carnes se erogaron de recursos públicos 464 mil 386 pesos. Y es que, por ejemplo, la dependencia compró 408 kilos de pechuga de pollo, con un costo de 95 pesos por Kg., por lo que se desembolsaron 38 mil 760 pesos.

 

Para la compra de pescados y mariscos, la SEP pagó 364 mil 368 pesos. En esa lista destaca la compra de 156 kilos de kilos de huachinango, a un costo de 635 pesos por kilogramo, por lo que erogó  99 mil 60 pesos.

 

También se adquirieron 264 kilos de carne de pollo molida de pollo, con un costo de 143 pesos por kilo, por lo que se pagaron 37 mil 752 pesos, mientras que por 212 kilos de lomo de cerdo, de las arcas de la máxima dependencia educativa del país salieron 25 mil 440 pesos.

 

 

Le sigue los 568 kilos de cebolla, con un costo de 35 pesos por kilogramo, por las que salieron de la institución 19 mil 880 pesos. El precio de este producto en mercados y verdulerías, no pasa de los 15 pesos por cada kilogramo.

 

De los recursos de esta dependencia se compraron además, 156 kilos de filete de salmón, con un precio de 502 pesos, por lo que el total fue de 78 mil 312.

 

A que don Esteban, con razón lo ven con recelo sus compañeros de la Cuarta Transformación.

 

Así las cosas mientras que a los alumnos, maestros e infraestructura educativa padecen los recortes presupuestales el titular de la SEP se da vida de millonario con recursos públicos. Vamos a ver que dice el presidente López Obrador sobre el dispendio.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.