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Mara Lezama lanza nueva campaña “Elige bien, no rompas tu vida -Que nadie rompa su futuro” Destacado

31 Mar 2026
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Mara Lezama lanza nueva campaña “Elige bien, no rompas tu vida -Que nadie rompa su futuro” Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • Con un enfoque de gobierno humanista con corazón feminista, la campaña prioriza la prevención y la construcción de paz desde las familias 
  • El programa impulsa la corresponsabilidad social y familiar, con acciones enfocadas en escuchar, creer y acompañar a las juventudes

 

La gobernadora Mara Lezama presentó la campaña “Elige bien, no rompas tu vida -Que nadie rompa su futuro”, una estrategia integral orientada a la prevención de conductas de riesgo entre adolescentes y al fortalecimiento del tejido social desde la Construcción de Paz.

 

La iniciativa parte de una premisa clara: las y los jóvenes no buscan delinquir por naturaleza, sino que buscan pertenecer, ser escuchados y encontrar identidad. Cuando estos elementos no se consolidan en entornos positivos, se abren caminos hacia decisiones que comprometen su futuro.

 

En este contexto, la campaña se desarrolla como un llamado a la conciencia colectiva, reconociendo que detrás de cada historia de riesgo existieron factores sociales, familiares y emocionales que influyeron en la toma de decisiones.

 

A través de testimonios reales y narrativas cercanas, se visibilizan situaciones como las adicciones, la falta de acompañamiento y la búsqueda de aceptación que llevan a muchas y muchos jóvenes a escenarios complejos, donde salir resulta difícil.

 

El enfoque no se centra en señalar, sino en comprender y atender las causas profundas de la problemática.

 

La estrategia se dirige de manera prioritaria a jóvenes, así como a madres y padres de familia, para promover la corresponsabilidad en la formación de espacios seguros, afectivos y con oportunidades.

 

La campaña se articuló con las diversas políticas públicas que impulsa la Gobernadora Mara Lezama en favor de niñas, niños, adolescentes y mujeres, integrando acciones de bienestar social, prevención del delito y atención a las causas.

 

Desde esta visión, se consolida un gobierno humanista, en la que se prioriza el cuidado de las personas, el fortalecimiento de valores y la reconstrucción del tejido social como base para la paz duradera.

 

Como parte de esta iniciativa, también se habilitó una línea de atención para brindar orientación y acompañamiento a la ciudadanía, disponible en el número 800 55 33 000.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.