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Desde San Lázaro. Sin aliados políticos no hay reforma electoral. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

13 Ene 2026
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Desde San Lázaro. Sin aliados políticos no hay reforma electoral. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados

Entre los temas políticos que buscan a toda costa establecer una agenda legislativa con un entramado legal que soporte la permanencia en el poder de la 4T  y la relación con Donald Trump, transcurre la gestión del actual gobierno en una desesperante parsimonia que retrasa la solución de los problemas más acuciantes que agobian a la población como la inseguridad pública, la falta de oportunidades, las desigualdades sociales, la precariedad de las finanzas públicas que obliga al gobierno a posponer programas y recortar presupuestos.

La propaganda del oficialismo apunta siempre a que todo está bien, aunque la apabullante realidad y los datos duros digan lo contrario, pero eso que importa mientras exista el recurso para fondear los programas de política asistencial y establezcan a rajatabla la narrativa oficial que les impida a los opositores toda posibilidad de acceder al poder y por ello la reforma electoral es la máxima prioridad de la 4T para el periodo de sesiones en el Congreso que arranca el 1 de febrero, aunque ello implique llevarse entre  las patas a sus aliados políticos del PT y PVEM, quienes no están dispuestos a perder sus canonjías y privilegios que les permite la representación plurinominal, la sobrerrepresentación en el Congreso y el financiamiento público.

En menudo lío ha metido Pablo Gómez, coordinador de la reforma electoral, a la Jefa del Ejecutivo Federal, en virtud de que ha provocado una revuelta con tintes épicos en la granja, porque de ninguna manera los chicos del Verde y del PT van a doblegarse al aceptar que se cierren las posibilidades de llegar al senado  o a la colegisladora por la vía de la representación proporcional, porque lograrlo  de manera directa es una misión imposible y si a ello le agregamos que el financiamiento público se acotará al máximo para la chiquillada, pues, todo se le complica al grupo en el poder.

Hay que recordar que Morena no tiene los diputados y senadores suficientes para alcanzar las mayorías calificadas que se requieren para aprobar reformas constitucionales, como es el caso de la Electoral, por ello, debe diseñar la reforma electoral sin agraviar a los aliados, porque en una de esas, se quedan sin el preciado dulce.

Para garantizar el triunfo en las elecciones del 2027, la dupla AMLO-Sheinbaum requiere necesariamente la  aprobación de la reforma electoral de la 4T para evitar sorpresas desagradables.

No hay que perder de vista que el oficialismo tiene en la mira tomar el control total del INE y por ello se vislumbra que en la reforma electoral propuesta por el ejecutivo se nombren nuevos consejeros electorales, incluso a través del voto popular, lo que significa que con la música de acordeones elaborados por la 4T, serán investidos con ese cargo, o, de plano,  mantener los mismos mecanismos que utiliza la Cámara de Diputados en la actualidad para su designación.

En contraparte, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara Baja, Kenia López Rabadán, insiste que la reforma electoral debe fortalecer la democracia, asegurar que el voto cuente y garantizar representación justa y proporcional.

La diputada panista presentó un decálogo de propuestas que buscan corregir distorsiones, reforzar la equidad y colocar la voluntad ciudadana en el centro del sistema electoral, ya que si se legisla  de manera errónea en este tema se perjudicará a muchas generaciones.

En el decálogo de la derecha resalta la propuesta de que existan “mismas reglas para todos” y que ningún jugador puede ser árbitro, además de que la Reforma Político Electoral debe ser aprobada por consenso de todas las fuerzas políticas.

También se propone que el ⁠árbitro sea justo: “Las autoridades electorales deben ser imparciales e independientes (INE y TEPJF)”. La  “⁠Cancha pareja” y la equidad en la contienda son condiciones indispensables, ya que los gobiernos locales no deben utilizar sus recursos para favorecer a algún candidato.

Como un tema relevante destaca en el decálogo mencionado el rechazo a la intervención en las elecciones de los criminales ya que la democracia no puede coexistir con la filtración del crimen organizado en campañas, candidaturas y gobiernos.

Se debe garantizar la permanencia del Servicio Profesional Electoral, dice el decálogo,  y darle mayor peso a las Mayorías Legítimas para la gobernabilidad democrática: Crear la segunda vuelta para garantizar un gobierno con apoyo democrático.

Los panistas recuerdan en su decálogo que los programas sociales son derechos constitucionales, por lo tanto no deben utilizarse como amenaza electoral.

Lo ideal es que se incorporaran en la iniciativa presidencial de la reforma electoral las propuestas de los aliados políticos de Morena y también las de la oposición y con ello alcanzar el consenso anhelado que le permita tener larga vida a la democracia mexicana.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.