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El 2025 fue un gran año para Coahuila: Manolo Destacado

30 Dic 2025
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El 2025 fue un gran año para Coahuila: Manolo Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

Gracias al trabajo en equipo entre todas y todos, Coahuila cierra un buen año 2025 con acciones que benefician a todas las familias, logros y resultados que impactan de manera positiva en la calidad de vida de las y los coahuilenses, señaló el gobernador Manolo Jiménez Salinas.

 

Recordó que este 2025, Coahuila cerró siendo el segundo estado más seguro de México, y el más seguro del norte del país y que Saltillo es la capital más segura de México; Piedras Negras y Acuña son las dos fronteras más seguras; y Torreón se ubica entre las 15 ciudades más seguras a nivel nacional, y las más segura de La Laguna.

 

El gobernador Manolo Jiménez detalló que se invirtieron miles de millones de pesos en grandes obras con las que se generaron cientos de empleos, como las de La Laguna, con el Gran Programa de Recarpeteo, el Sistema Vial Abastos-Independencia, y el bulevar La Joya-La Partida.

 

En la Sureste, el bulevar Nazario Ortiz, el bulevar Los Pastores, o la construcción a cuatro carriles de la carretera a Derramadero. En la Centro, el Libramiento Carlos Salinas.

 

En la Norte y Carbonífera, el bulevar Chuy María Ramón, el arranque de la Ruta Fiscal, o la rehabilitación total de Autopista Premier.

 

En desarrollo económico, Coahuila cerró el 2025 con más de 147 nuevas inversiones de 17 países, con inversión total de más de 150 mil millones de pesos y miles de empleos generados.

 

Se invierten 800 millones de pesos para los aeropuertos de Coahuila, se anunciaron nuevos vuelos que mejoran la conectividad del estado. Además, Coahuila mantuvo el segundo lugar nacional en exportaciones.

 

En coordinación con el Gobierno Federal, se invierten más de 500 millones de pesos en la industrialización de la carne, mejoramiento genético y Sanidad animal.

 

Saltillo y Torreón están entre las 10 ciudades más competitivas del país, y Coahuila es el estado con mayor formalidad laboral.

 

Con el programa Impulso Educativo se han entregado 30 camiones para transporte escolar; 180 escuelas rurales ya cuentan con Internet; se construyen aulas, canchas, techumbres y baños en las escuelas;

530 mil niñas, niños y adolescentes recibieron paquetes de útiles escolares gratuitos, y todos los alumnos de las escuelas rurales recibieron uniformes y tenis gratis

 

En el tema de salud se realizó una inversión histórica. Más 30 mil personas adultas mayores y con discapacidad tienen su tarjeta de la Salud Popular con acceso a medicamentos, consultas, análisis y operaciones gratis, Se rehabilitaron los 14 Hospitales Generales y se

modernizaron los 133 Centros de Salud; en todo ellos existe un 85 por ciento de abasto de medicamentos.

 

Se impulsaron eventos en todas las regiones para atraer turismo y generar derrama económica, como el Festival del Rodeo Saltillo 2025, la Coahuila 1000 Desert Rally, el partido amistoso México-Uruguay, la Gran Cabalgata de Sabinas, el Running Las Vacas, la tradicional Feria de San Buenaventura, o la Ruta Vinos y Dinos.

 

De la misma manera, con el Programa Mujeres Echadas Pa’Delante, más de cinco mil mujeres se han graduado de preparatoria, y más de cuatro mil 300 estudian una su carrera profesional.

 

Con la estrategia Mejora, más de mil 500 millones de pesos se aplican en Obras Sociales a Pasos de Gigante, como pavimento, recarpeteo y bacheo, techos, electrificación, agua, drenaje, cuartos adicionales.

 

A través del DIF Coahuila se sigue cuidando a nuestras familias; se implementó el programa Vive Libre Sin Drogas, se remodeló la Casa Rosa y está en proceso de remodelación la Casa Azul.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.