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Entrega Mara Lezama sillas de ruedas y apoyos funcionales para que más personas recuperen su movilidad, en Chetumal Destacado

01 Oct 2025
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Entrega Mara Lezama sillas de ruedas y apoyos funcionales para que más personas recuperen su movilidad, en Chetumal Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • En una segunda entrega, 156 personas fueron beneficiadas con el trabajo coordinado con la presidenta honoraria del DIF, Verónica Lezama, y la directora de la Beneficencia, Claudia Gómez 
  • Durante esta administración, se han entregado 2 mil 653 sillas de ruedas y 1 mil 745 apoyos funcionales para mejorar la calidad de vida y el bienestar de quienes lo necesitan

 

En coordinación con el Sistema DIF Quintana Roo y la Beneficencia Pública, la gobernadora Mara Lezama Espinosa encabezó la segunda entrega de sillas de ruedas y apoyos funcionales, con lo que se transforma la calidad de vida de 156 personas.

 

Acompañada de la presidenta honoraria del DIF Quintana Roo, Verónica Lezama Espinosa, y de la directora general de la Beneficencia Pública del Estado, Claudia Gómez Verduzco, la gobernadora Mara Lezama afirmó que estos aparatos mejoran sustancialmente la calidad de vida de las y los beneficiarios.

 

Aseguró que en este gobierno diferente se entregan estos apoyos funcionales de manera directa, como nunca se había hecho en gobiernos anteriores. “Se acabó la época en donde sólo se ponía en el papel una cifra de entrega”, dijo.

 

Ante las y los beneficiarios, la titular del Ejecutivo reiteró que seguirá trabajando 24/7, porque hay mucho rezago a consecuencia del abandono, de las épocas en que se dejaron de hacer las cosas. Agradeció a las personas por contactarla a través del programa “La Voz del Pueblo” y en las audiencias públicas.

 

Por su parte, la presidenta honoraria del DIF, Verónica Lezama, afirmó que hoy se tiene la oportunidad de cambiar realidades, de abrir puertas para que más personas recuperen su movilidad, su independencia y, sobre todo, su dignidad en la vida diaria.

 

En esta ocasión, fueron 138 sillas de ruedas y 18 apoyos funcionales, entre ellos 6 andaderas, 6 bastones de 4 puntos, 2 sillas de baño y 1 zapato ortopédico. A la fecha, 4 mil 398 personas con discapacidad motriz en la entidad han sido atendidos por este gobierno humanista con corazón feminista.

 

Durante esta administración, se han entregado 2 mil 653 sillas de ruedas y 1 mil 745 apoyos funcionales para que se puedan reintegrar a sus actividades diarias.

 

La beneficiaria Leydi Yamina Peniche Heredia agradeció estos apoyos con la representación de todas y todos, ya que representa una gran ayuda, sobre todo cuando no hay dinero para adquirirlas de manera particular.

 

Como agradecimiento, ofreció su apoyo a otras personas para que puedan salir adelante, como lo hizo ella al recuperarse de un accidente que sufrió en el año 2000, en el que tuvo desprendimiento de pie y 5 vértebras lumbares dañadas. A pesar de eso siguió estudiando y ayudando a otras personas.

 

En este evento también estuvieron en el presídium Cristino Guy Ek, beneficiario; Abril Sabido Alcérreca, directora general del DIF Quintana Roo; la presidenta municipal de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez Hernández; y el diputado Saulo Aguilar Bernés, presidente de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología del Congreso del Estado.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.