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Desde San Lázaro. ¿Y si van empatadas? Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

29 Abr 2024
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Desde San Lázaro. ¿Y si van empatadas? Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/

El segundo debate presidencial partió de una premisa que todo mundo da como un hecho, pero que, en la realidad, no existe y me refiero a la ventaja de dos dígitos que tiene Claudia Sheinbaum sobre Xóchitl Gálvez y no es que dudemos, verbigracia,  de la metodología, profesionalismo y credibilidad de la encuesta de El Financiero, sino mi duda surge de la complejidad de una sociedad mexicana que, en muchas ocasiones prefiere ocultar sus preferencias electorales so pena de recibir el “castigo” de las “mayorías” o de los beneficiarios de los programas sociales o incluso de ser expulsado de determinado grupo social.

Las razones que tienen esos electores que ocultan su verdadera intención de votar por un determinado candidato son múltiples y variadas. La llamada espiral del silencio es cuando los electores no expresan sus preferencias en público ya sea por miedo o por vergüenza.

El voto oculto se da en la población indecisa que a medida que va acercándose el día de la elección van definiendo su voto.

También está el voto estratégico de última hora que está condicionado a la percepción que tiene el votante sobre la seguridad de que su voto va ser desperdiciado o aprovechado, más en razón de lo que “siente en la casilla”.

Entre los errores más comunes que se presentan en los estudios demoscópicos están; los márgenes de error, el sector de la población encuestada, la modalidad sobre el tipo de encuesta y el sesgo en las preguntas, entre otros.

Existen errores a la hora de ajustar y ponderar los resultados de la encuesta y los yerros en el procesamiento de los datos.

Otro factor relevante a considerar cuando se aplican los sondeos, es precisamente  los cambios vertiginosos en el entorno de los candidatos e incluso en relación al gobierno y también a temas coyunturales o a la  guerra sucia.

Como se ha dicho hasta el cansancio las encuestas son fotografías del momento y por ello no necesariamente van a  ser similares al resultado en las urnas.

En Estados Unidos y en otros países se han desarrollado otros métodos innovadores  que se aplican para corregir errores en las encuestas como el meta-análisis de Nate Silver, quien predijo de manera bastante precisa el triunfo electoral de Donald Trump; el método Kapteyn que utiliza escalas del 0 al 100 para consultar cual es la probabilidad de acudir a votar; otra herramienta aplicada es el diseño de encuestas para captar las emociones del electorado.

Todas las encuestas están sujetas al error, por ello se requiere una metodología clara y precisa para reducir el máximo impacto de los errores.

Por otro lado, en los próximos comicios del 2 de junio, además de la elección presidencial, están los datos de los estudios demoscópicos relativos a ocho gubernaturas y la CDMX, además del Congreso federal y que al cruzarlos  con las encuestas presidenciales resultan datos interesantes.

Si en seis entidades  las elecciones para gobernador están muy cerradas o de plano ya están del lado de la oposición, entonces por qué estos datos no concuerdan con esas encuestas que señalan que Claudia Sheinbaum tiene una ventaja de dos dígitos sobre Xóchitl Gálvez.

En el ex DF, Morelos, Guanajuato, Yucatán, Veracruz y Puebla, la contienda está muy reñida o se inclina del lado del PAN, PRI, PRD y en Jalisco, a pesar de que Enrique Alfaro ya entregó la plaza, las cosas son de pronóstico reservado y quien sabe cómo está la cosa en realidad en Tabasco y Chiapas.

Si observamos lo que ocurre en el Estado de México que tiene el mayor padrón electoral del país, en donde se extiende el voto de castigo al nuevo gobierno de Delfina Gómez, por su fracaso en diversos temas, sobre todo en  la inseguridad pública, entonces habría que considerar seriamente la posibilidad de que la candidata oficialista no tiene esa ventaja abrumadora que señalan la mayoría de las encuestas y sus panegíricos.

Creo que la elección presidencial a 35 días de los comicios, no está definida   y tan no está claro hacia qué lado se inclinará la balanza que,  AMLO hace todo tipo de acciones, legales o no,  para meterle el pie a la candidata opositora.

Aun con una elección de Estado que está en ciernes y la participación de otros factores  como la irrupción del crimen organizado, el presidente muestra su nerviosismo al mantener una postura parcial y activa como si fuera el jefe de la campaña de Sheinbaum.

Qué tal si en la realidad, la ventaja de la doctora es mínima  y que se pudiera diluir con los márgenes de error que consideran las encuestas a la hora de presentar sus resultados. Y si así fuera, no estaría perdiendo una oportunidad valiosa la ex Jefa del gobierno capitalino en eso que llaman “nadar de muertito” en los debates para cuidar su supuesta delantera.  

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.