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Desde San Lázaro. Abdicación de la Auditoria Superior de la Federación. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

11 Abr 2024
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Desde San Lázaro. Abdicación de la Auditoria Superior de la Federación. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/ASF_Mexico

Es un secreto a voces lo que ocurre en el seno de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) de David Colmenares,  en torno a la completa sumisión y partidización de ese órgano fiscalizador que ha antepuesto los criterios políticos a los estrictamente técnicos y con ello ha perdido credibilidad y se compromete su viabilidad hacia el futuro.

De ese tamaño, es la abdicación que se ha hecho en la ASF y que se evidenció aún más con el despido de Agustín Caso Raphael, quien en su misiva apenas dejó entrever la punta del iceberg de la podredumbre que prevalece en esa institución.

David Colmenares no resistió la presión que ejerció el presidente cuando la ASF reveló que la cancelación del aeropuerto de Texcoco había costado  más de 300 mil millones de pesos, hecho que causó la irritación de AMLO, lo que provocó que de inmediato se ajustarán las cifras al gusto del tabasqueño y partir de ese momento, el titular del órgano fiscalizador claudicó en aras de mantener su puesto y aspirar a la reelección.

Hay que decirlo con todas sus letras, no solo prevalece el enojo y el descontentó en el ahora ex Auditor Especial de Desempeño, sino que el malestar se extiende a otras cabezas del organismo que si bien prefieren omitir su nombre, están dispuestos a denunciar lo que ocurre en torno a los resultados de las auditorias que dan cuenta de graves anomalías en el ejercicio de los recursos públicos por parte de funcionarios de alto nivel del gobierno de la autollamada 4T;  y que se “maquillan” en detrimento de los propios auditores que participaron en el proceso de auscultación del presupuesto asignado a las obras insignia del presidente y por supuesto, a los programas sociales que de entrada carecen de las reglas de operación respectivas.

Tendríamos que decir que la ASF como parte del Poder Legislativo ha dejado de cumplir con sus funciones torales como órgano técnico especializado de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, para convertirse en una instancia más de la estructura partidista de Morena.

En la misiva de renuncia de Caso Raphael se acusa de secuestro del órgano fiscalizador por intereses políticos para no afectar al gobierno de López Obrador: “Para nadie es un secreto que, de manera cada vez más grave, en la ASF se ha abdicado del cumplimiento de los principios constitucionales en detrimento de la auditoria e independencia de la función de fiscalización, lo que se traduce en abandonar o hacer retroceder a los equipos auditores en su misión”.

Habrá que observar en los próximos días como se desarrolla el litigió por el arbitrario despido del funcionario citado y sobre todo, habrá que ver qué otras cartas bajo la manga tiene en su poder Agustín Caso para probar sus dichos en torno a la capitulación de David Colmenares en favor del presidente y de su proyecto político.

“Si en una simple evaluación por parte de la ASF incomoda a un funcionario, esta desaparece”, denunció Caso Raphael en su renuncia y además advirtió que se acomoda la integración del Programa Anual de Auditorias conforme a una suerte de autocensura en donde no se permite colocar los temas de relevancia nacional.

Así que,  cuando se ha anunciado los informes de la ASF sobre la cuenta pública de cada ejercicio de la actual administración, se maquillan los resultados previamente para no causar escozor en el principal huésped de Palacio Nacional.

“Llegará el momento en que las intromisiones políticas en instituciones que requieren ser imparciales  se podrán desterrar, lo que llevará a recuperar e incluso incrementar el reconocimiento y autoridad moral que siempre debe mantener la Auditoria Superior de la Federación”, aclaró Caso Raphael que con un “hasta la vista” se prepara para aportar en los tribunales las pruebas que acompañan a su denuncia y las graves imputaciones que señala en su texto de despedida.

La valentía mostrada por el ex Auditor Especial de Desempeño es loable, sobre todo en el contexto en  donde el absolutismo presidencial arrasa contra los contrapesos institucionales que se diseñaron en un marco democrático y de división de poderes que sostienen a la República.

Mientras que a Colmenares le faltaron tamaños para resistir la presión ejercida por Morena y sus legisladores, a Agustín Caso, le sobraron agallas para mantenerse fiel a los principios constitucionales y una probidad  personal a prueba de cualquier reto, amenaza o lisonja.

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El apunte del director

  • Septiembre 2026

    LA 4T, REPROBADA EN EDUCACIÓN

    El fracaso educativo de México no puede esconderse detrás de discursos, propaganda ni mañaneras. Los resultados de PISA exhiben una realidad preocupante: demasiados estudiantes mexicanos enfrentan serias dificultades en matemáticas, lectura y ciencias, competencias indispensables para desenvolverse en el mundo actual.

    Y mientras nuestros niños necesitan aprender a comprender lo que leen, resolver problemas matemáticos, dominar herramientas digitales, acercarse a la ciencia y prepararse para competir en una economía global, el modelo educativo de la 4T ha dedicado una atención desproporcionada a contenidos ideológicos y a reinterpretar episodios de la historia nacional desde la óptica política del oficialismo.

    Ese es el verdadero escándalo.

    La escuela pública no puede convertirse en extensión de ningún proyecto partidista. Los libros de texto no están para fabricar simpatizantes ni para contar la historia a conveniencia del gobierno en turno. Están para proporcionar conocimiento, desarrollar pensamiento crítico y ofrecer a millones de niños una auténtica oportunidad de movilidad social.

    Porque detrás del desastre educativo existe una enorme injusticia: las familias con recursos pueden pagar colegios, clases adicionales, idiomas y herramientas tecnológicas. Los niños de menores ingresos dependen fundamentalmente de la educación pública. Cuando ésta falla, son ellos quienes pagan la factura.

    Un gobierno que permite que sus estudiantes avancen sin los conocimientos suficientes no solamente reprueba en educación: profundiza la desigualdad y compromete el futuro del país.

    México no necesita niños adoctrinados. Necesita jóvenes preparados para pensar por sí mismos, cuestionar incluso al poder, dominar las nuevas tecnologías y competir con los mejores del mundo.

    Menos ideología y más matemáticas.

    Menos propaganda y más ciencia.

    Menos historia escrita desde el poder y más pensamiento crítico.

    La educación debería ser el gran ascensor social de México.

    La 4T corre el riesgo de convertirla en otro instrumento de su proyecto político.

    Y por sus resultados, la calificación es contundente: 

    REPROBADA.