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Desde San Lázaro. Morelos para la oposición. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Mar 2024
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Desde San Lázaro. Morelos para la oposición. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/

Poco a poco se va desgranando la mazorca en torno a la gubernatura de Morelos en favor de Lucy Meza,  candidata del frente opositor conformado por el PAN, PRI, y PRD y ello debido principalmente a dos razones; la primera, el desgobierno de Cuauhtémoc Blanco y la segunda, su nominación que fue desdeñada por su ex partido político  Morena y que,  de inmediato, fue acogida con los brazos abiertos por los adversarios políticos del ex jugador del América.

Para nadie es un secreto los serios problemas que enfrentará el “Cuau” al perder el fuero, en virtud de que se acumulan las pruebas por la connivencia con criminales y por ello intentó protegerse bajo la figura de gobernador y de candidato plurinominal a la Cámara de Diputados federal, sin embargo, el propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, determinó que tiene que renunciar a su cargo actual para mantener la candidatura a la Cámara Baja.

Las cosas hubieran sido diferentes para el jugador insignia del América, si hubiera gobernado con resultados positivos para la población en materia de seguridad pública y de establecer las condiciones básicas de respeto al estado de derecho para crear un clima de confianza en torno a la captación de la inversión privada para Morelos, con la consecuente creación de empleos formales.

En cambio, tiene que hacer maromas como las que realizaba cunado era jugador profesional, para evitar que el lazo de la justicia lo alcance.

Si renuncia a la gubernatura de Morelos pierde el fuero de inmediato y estará varios meses sin esa figura protectora;  y si desiste de ser candidato plurinominal de Morena, pues el problema lo transfiere a partir del primer minuto que deje de ser el Jefe del Ejecutivo Estatal.

En cualquiera de los casos, en menudo brete está metido el señor Blanco porque además,  no hay forma que Morena y rémoras ganen la elección por la gubernatura de esa entidad, ya que su candidata Margarita González Saravia no goza de las simpatías electorales que tiene la senadora Lucy Meza.

En otras colaboraciones hemos señalado que Morelos se sumará a otras cinco entidades que ganará la alianza opositora en los comicios de junio y ello, de suyo, compromete para los oficialistas, el control del Congreso Federal, ya que muchos distritos electorales de esos estados quedarán en mano de los candidatos de la coalición Fuerza y Corazón por México y de los partidos políticos que la integran, ya que en algunos de esos distritos no van en alianza.

Yucatán, Guanajuato, CDMX, Jalisco, Veracruz serán para la oposición con Morelos, mientras que para el oficialismo solo tendrán Puebla, Chiapas y Tabasco.

Para los morelenses, que están cansados de su frívolo gobernador y su enorme ineficiencia e ineficacia, encontrar en la boleta electoral a Lucy Meza, genera un halo de esperanza entre ellos.

La senadora, ahora de oposición,  ha insistido hasta el cansancio que hará todo lo posible para que se investigue a fondo la gestión de Cuauhtémoc y su relación con los grupos criminales que gobiernan con él.

 Hay que recordar que más de 1.5 millones de morelenses en edad de votar están con la posibilidad de darle un giro relevante al futuro de su entidad, con el ejercicio de su voto para elegir a su próxima gobernadora, las 20 diputaciones locales y 33 ayuntamientos.

En la boleta electoral relativa a la elección de gobernador aparecen por primera vez en la historia de esa entidad, tres mujeres, las susodichas, Lucy Meza, Margarita González y por parte de Movimiento Ciudadano, Jessica Ortega, quien acredita su valía en el sector público al haber sido diputada local y federal dos veces.

Así que, para los apostadores, si quieren tener una ganancia segura, no duden  en meterle con todo en favor de la despreciada por el oficialismo, Lucy Meza Guzmán.

Morelos va que vuela a convertirse en territorio de los criminales como sucede con la entidad vecina de Guerrero y si en los comicios de junio, los morelenses no toman una  decisión atinada, pronto se estará hablando de otro estado fallido.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.