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Desde San Lázaro. Los jóvenes inclinan la balanza. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

20 Mar 2024
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Desde San Lázaro. Los jóvenes inclinan la balanza. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/@el_carabobeno

Los jóvenes en la lista nominal de electores serán los que inclinen la balanza en favor de la próxima presidenta de México y por supuesto en las nueve entidades en donde habrá nuevo gobernador y jefe de gobierno de la CDMX y no se diga en la nueva conformación del Congreso Federal, aunque para granjearse a ese sector de la población, los candidatos deben enfrentar la indiferencia y la decepción  que se refleja necesariamente en altos niveles de abstencionismo.

Al ponderar las propuestas de los candidatos a la presidencia y a la jefatura de gobierno de la capital del país, vemos que hay muy pocas para atender las principales demandas de este sector como son educación y oportunidades  reales en el mercado laboral, al tiempo de incorporarlos a la toma de decisiones en los campos que les incumben.

Las promesas van desde más apoyos económicos y becas, mayor matricula, exención de exámenes de admisión son solo “espejitos” para captar sus votos, aunque ya en los hechos, pues quedan como mentirosos los candidatos.

Hay que decirlo con todas sus letras, el fracaso del presidente a nivel nacional en diversos rubros es inédito, sin embargo, los candidatos del oficialismo ignoran está realidad o en el mejor de los casos tejen más mentiras sobre las pronunciadas todas las mañanas desde Palacio Nacional.

Por la pandemia y el mal gobierno se ha perdido la generación de escolapios que cursan primaria,  educación intermedia y superior, ya sea por la deserción escolar o por los limitados contenidos de los libros de texto y aunque el esfuerzo de los maestros es notable para compensar estos problemas, la realidad es que los jóvenes avanzan en sus estudios con menos capacidades.

Desde luego, el esfuerzo que hacen las universidades e institutos públicos como la UNAM, el Politécnico y otras instituciones de educación media y superior, es loable, pero insuficiente, ante la gran demanda que prevalece.

Las dadivas que entrega el gobierno de la 4T a los jóvenes, en la mayoría de los casos, no sirven para que apuntalen su crecimiento laboral ni educativo, al contrario, se les inculca la cultura del mínimo esfuerzo y la holgazanería.

Los programas de política asistencial con tintes electoreros no buscan abrir el camino de superación y menos revertir la marginación y la pobreza, sino tener cooptados a los beneficiarios con el regalo de dinero público.

Y con esta concepción, los gobiernos oficialistas buscan alcanzar el triunfo en las elecciones de junio.

El universo de jóvenes entre 18 y 34 años, es muy heterogéneo, existe de todo, pero prevalece como un factor denominador la apatía, de hecho este grupo etario constituye el segmento con el nivel de votación más bajo, particularmente en las grandes ciudades como es el caso de la Ciudad de México.

A mayor edad, existe más conciencia sobre la relevancia de la participación democrática a través del voto y ello, de suyo, representa un gran reto para los candidatos que buscan ganarse sus simpatías.

Por supuesto a mayor información y educación se redobla el compromiso por ejercer una ciudadanía activa.

Como están las cosas, por ejemplo, en la CDMX y no obstante que los jóvenes representan el 33 por ciento del universo de electores, pues es muy difícil que salgan a votar por lo menos la mitad y además buena parte de esta población se siente traicionada por los políticos.

Con las votaciones de la elección intermedia de 2021, la capital se partió en dos; una,  la oriente,  dominada por el oficialismo y en el resto del territorio chilango, están ubicadas las alcaldías que gobierna la oposición.

El quid del asunto es quién de los tres candidatos capitalinos pueden jalar a los jóvenes hacia su causa y con esos votos   alcanzar el triunfo electoral.

Clara Brugada no conecta con los jóvenes, más si son de la clase media  y con los que viven en  las zonas populares, pues prevalece poca identificación debido a innumerables factores que van desde el desconocimiento que tienen de ella, hasta por su carencia de carisma para seducirlos, pasando por lo poco que hizo cuando fue alcaldesa de Iztapalapa.

Santiago Taboada ha entendido que debe ser empático con esos nuevos electores y tal vez exista cierta empatía, en tanto, Salomón Chertorivski, de MC, está en el camión equivocado y que no tiene el combustible para llegar a las elecciones con gasolina. Quedará en tercer lugar pero no por carecer de aptitudes y propuestas, sino que simplemente  se equivocó de transporte.

Cierto lo que apunta la consejera electoral Carolina del Ángel  en el sentido de que los jóvenes se emocionan cuando han accedido a la credencial para votar, pero luego se desencantan hasta despreciar a los políticos, “porque nadie cumple y todos roban”.   

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.