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Desde San Lázaro. Morena perderá 6 de 9 gubernaturas. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

13 Nov 2023
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Desde San Lázaro. Morena perderá 6 de 9 gubernaturas. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/PartidoMorenaMx

La derrota del ganador de las encuestas en la CDMX es un fiel reflejo de lo que ocurrirá  en la elección del próximo año, porque no se dejaron pasar a los aspirantes más populares y calificados  en aras de una supuesta equidad de género, pero que en el fondo fue para justificar la imposición del principal huésped de Palacio Nacional.

El hara kiri que se hicieron en la CDMX al desplazar a Omar García Harfuch para darle gusto a los “puros del movimiento” y por supuesto al propio presidente, les saldrá muy costoso en virtud de que esos sectores de la población, me refiero principalmente a la clase media,  que apoyaban al ex titular de la Secretaria de Seguridad Ciudadana,  respaldarán a Santiago Taboada, quien se perfila para ser el candidato del Frente Amplio por México en la capital.

Desde luego, Martí Batres y compañía tienen a su alcance todos los recursos económicos que le dan la posibilidad de “aceitar” a toda la estructura social que tienen en las 16 alcaldías, empero, hay que recordar que el enemigo de Morena y sus rémoras está en la propia casa, además de que los nueve alcaldes de la oposición que gobiernan en igual número de alcaldías no se chupan el dedo y prácticamente desde que ganaron la elección en el 2021, están haciendo un buen trabajo político que les garantiza a buena parte de ellos su reelección y aportar votos para la causa de Taboada.

Se le hizo bolas el engrudo a López Obrador al imponer su capricho en la nominación de los nueve precandidatos, cinco mujeres y cuatro hombres, de los cuales, solo tres podría decirse que tienen altas posibilidades de ganar en los comicios del próximo año.

Veamos la lista de los “suspirantes” del oficialismo y sus posibilidades reales de victoria: En Yucatán apunte una derrota para Huacho Díaz Mena, al igual que en Guanajuato con Alma Alcaraz; por el predominio panista que existe en ambas entidades.

Clara Delgadillo será derrotada en Jalisco por la fuerza que tiene MC en la entidad y porque quedaron muy dolidas las huestes morenistas con el agandalle contra Carlos Lomelí.

Sume otras derrotas para la causa del oficialismo en Veracruz con Rocío Nahle y en Morelos   con Margarita González. Por los pésimos resultados de Cuitláhuac y Cuauhtémoc;   y como decíamos al principio de esta columna, a Clara Brugada no le bastará el apoyo del gobierno federal y local para triunfar en la CDMX.

En Puebla, luego de la nominación de Alejandro Armenta se dio  la fractura de los Mier y ello de suyo, complica el triunfo del senador, quien no solo enfrentará la guerra fratricida, sino también  de las dos mujeres que fueron desplazadas  de fea forma, como fue el caso en particular de Claudia Rivera.

En las nueve entidades en las que Morena aplicó sus encuestas, únicamente en Morelos y Veracruz ganaron las mujeres a la pregunta definitiva sobre a quién prefieren para encabezar la candidatura al gobierno local y esa diferencia con su más cercano competidor en ambos casos, fue de menos de dos puntos porcentuales.

Las filias y fobias de AMLO han puesto en un brete el proyecto hegemónico de Morena, por lo menos en esas nueve entidades y como se vislumbran las cosas, lo mismo sucederá en las listas que salgan para el Congreso Federal en las cuales predominarán esos personajes que le llenan el ojo al presidente, independientemente de sus números en las encuestas.

El dedazo se suplió con las encuestas y ahora quedó más que demostrado al desplazar a quien las ganaron como fue el caso de Omar García Harfuch,  Carlos Lomelí en Jalisco y Ricardo Sheffield en Guanajuato.

En la rancia política lo que importa es el poder y no el proyecto, por ello, no dude estimado lector que con estas decisiones del oficialismo, se ha hecho más grande la barranca que evitaba la polarización.

En momentos que el Frente Amplio por México conformado por el PAN, PRI y PRD están cachando a los inconformes del partido en el poder, AMLO se da el lujo de desechar a los mejores perfiles porque simple y sencillamente no son de su gusto.

De igual manera, Movimiento Ciudadano está a la casa de esos desplazados para sumarlos a su causa.

Todo este reequilibrio de fuerzas políticas, han comprometido las posibilidades de que Claudia Sheinbaum gane la elección presidencial, por cuatro factores que tienen que ver con la simulación en las encuestas; la supuesta  transmisión del bastón de mando; la polarización  en Morena;   el enquistamiento de los “puros” en los principales órganos de control en el partido y en el Gobierno de la 4T.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.