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Desde San Lázaro. La oposición democrática, gana al oficialismo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

26 Jun 2023
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Desde San Lázaro. La oposición democrática,  gana al oficialismo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/PRI_Nacional

Mientras que López Obrador escogió el camino del “dedazo” mediante la modalidad de la corcholata destapada con la simulación en la aplicación de encuestas, la oposición escoge un camino democrático e incluyente para que, incluso, pueda ser nominado como candidato presidencial alguien de la sociedad civil.

Con el método híbrido anunciado por la alianza Va por México Conformada por el PAN, PRI, PRD y el Frente Cívico Nacional, en donde firmas de respaldo,  encuestas y los resultados de una elección primaria acotada, determinarán al ungido por una oposición a quien solo le faltaría Movimiento Ciudadano para presentarse cohesionadas en los comicios del próximo año; en apariencia se torna más competitivo  el candidato opositor y con posibilidades de ganarle a la corcholata elegida por AMLO.

Y decimos que en apariencia, porque todavía falta constatar que tanto Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, permitirán que el proceso de selección de los finalistas para competir por la candidatura para “la grande”, sea totalmente transparente y no, como siempre, hagan trampa para imponer a algún miembro de su camarilla por encima de otros aspirantes que, en estos momentos, lucen como favoritos  para ganar la nominación.

Se habla que en el PAN todo está pavimentado para que pasen a la siguiente etapa, Santiago Creel y el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila; por parte del PRI, no descarte a Enrique de la Madrid,  Miguel Ángel Gurría y Beatriz Paredes,  aunque también se querrá anotar Alito; en tanto, por parte del Frente Cívico Nacional hay que anotar a Lilly Téllez, que aunque es panista no jugará por esta franquicia; al senador del Grupo Plural, Germán Martínez y no hay que descartar a la senadora Xóchitl Gálvez, quien si bien es cierto que pertenece al grupo parlamentario del PAN, lo cierto es que no está afiliada a este partido.

Se mencionan otros nombres de la sociedad civil  que pudieran pasar a la siguiente etapa como Gustavo de Hoyos o incluso, Carlos Loret de Mola, empero, en la realidad, los interesados deben tener un grupo importante de colaboradores y los recursos para, primero, recabar las firmas de 150 mil personas que los respalde; y segundo, tener recursos monetarios importantes para promoverse en los medios de comunicación, en redes sociales y en bardas, espectaculares y otros medios de publicidad, para que la ciudadanía los conozca y los apoye.

Todo lo anterior lo deben hacer con pleno respeto a las leyes electorales que prohíben expresamente hacen campañas políticas anticipadas con recursos públicos o con otro tipo de apoyos económicos, pero vamos, si los de la casa de enfrente llevan por lo menos un año violando estos ordenamientos, porque no hacerlo desde la oposición; total, el INE de Guadalupe Taddei, es omiso cuando se trata de sancionar a Morena y sus corcholatas.

Decíamos que estamos ante un proceso inédito de la oposición en la selección de su candidato presidencial, ya que será a través de unas “elecciones primarias acotadas”, en donde participarían un sector de la población que sea militante de los tres partidos políticos y de las diversas organizaciones civiles que integran el Frente Cívico Nacional.

El resultado de este ejercicio caminará en la delgada fila que divide la simulación y la autenticidad del proceso democrático. De hecho hay más amenazas para que, al final del día, se aborte este método de selección porque desde el oficialismo harán todo lo posible para que fracase.

No hay que olvidar que AMLO tiene incrustado a su Caballo de Troya en los terrenos de la oposición, con Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, que por tratarse de un personaje traicionero por antonomasia, siempre habrá la desconfianza sobre su proceder.

Si todo el proceso de selección y sobre todo el resultado del mismo, da un candidato o candidata de espolones, entonces diremos que, para la elección presidencial nada está decidido, sobre todo si la ciudadanía se decide a participar en las urnas, ya que, como es sabido, a menor abstencionismo, mayor posibilidad de que triunfe la oposición.

Por el bien de la democracia mexicana es deseable que el bloque opositor sorteé con éxito su periplo para escoger a un gran candidato o candidata y con ello, ponga a temblar a la corcholata de la nomenclatura morenista.

Como hemos dicho repetidamente en este espacio, la máxima prioridad del presidente no es pasar a la historia como un mandatario que cumplió con sus responsabilidades y su compromiso para sacar a México de la pobreza, la marginación y la ignorancia, sino de mantenerse en el poder mediante interpósita persona más allá de su sexenio que culmina el próximo 30 de septiembre del 2024.

Por lo menos en este arranque formal que no legal,  de los procesos de selección de aspirantes presidenciales de Morena y sus rémoras y del bloque opositor;  estos últimos le ganaron la partida a López Obrador y su partido político al hacer de la democracia el modo de selección de su abanderado presidencial.

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El apunte del director

  • Septiembre 2026

    LA 4T, REPROBADA EN EDUCACIÓN

    El fracaso educativo de México no puede esconderse detrás de discursos, propaganda ni mañaneras. Los resultados de PISA exhiben una realidad preocupante: demasiados estudiantes mexicanos enfrentan serias dificultades en matemáticas, lectura y ciencias, competencias indispensables para desenvolverse en el mundo actual.

    Y mientras nuestros niños necesitan aprender a comprender lo que leen, resolver problemas matemáticos, dominar herramientas digitales, acercarse a la ciencia y prepararse para competir en una economía global, el modelo educativo de la 4T ha dedicado una atención desproporcionada a contenidos ideológicos y a reinterpretar episodios de la historia nacional desde la óptica política del oficialismo.

    Ese es el verdadero escándalo.

    La escuela pública no puede convertirse en extensión de ningún proyecto partidista. Los libros de texto no están para fabricar simpatizantes ni para contar la historia a conveniencia del gobierno en turno. Están para proporcionar conocimiento, desarrollar pensamiento crítico y ofrecer a millones de niños una auténtica oportunidad de movilidad social.

    Porque detrás del desastre educativo existe una enorme injusticia: las familias con recursos pueden pagar colegios, clases adicionales, idiomas y herramientas tecnológicas. Los niños de menores ingresos dependen fundamentalmente de la educación pública. Cuando ésta falla, son ellos quienes pagan la factura.

    Un gobierno que permite que sus estudiantes avancen sin los conocimientos suficientes no solamente reprueba en educación: profundiza la desigualdad y compromete el futuro del país.

    México no necesita niños adoctrinados. Necesita jóvenes preparados para pensar por sí mismos, cuestionar incluso al poder, dominar las nuevas tecnologías y competir con los mejores del mundo.

    Menos ideología y más matemáticas.

    Menos propaganda y más ciencia.

    Menos historia escrita desde el poder y más pensamiento crítico.

    La educación debería ser el gran ascensor social de México.

    La 4T corre el riesgo de convertirla en otro instrumento de su proyecto político.

    Y por sus resultados, la calificación es contundente: 

    REPROBADA.