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Desde San Lázaro. Del Mazo, entre el corazón y la razón. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

07 Jul 2022
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Ante una de las decisiones más importantes de su vida, Alfredo Del Mazo prefiere basarse en sus filias y fobias personales, en lugar de asumir una posición con altura de miras para garantizar el triunfo del PRI en las elecciones del próximo año en la entidad que gobierna.

Desde hace algún tiempo el mandatario mexiquense decidió que Alejandra del Moral fuera la candidata  para sucederlo, por ello, la colocó desde octubre de 2018 como presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en el Estado de México, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo en tres periodos diferentes.

Próxima a cumplir 39 años, la mexiquense ha ocupado diversos puestos en la administración pública estatal y ha desempeñado disímbolos cargos de representación popular, actualmente funge como titular de la secretaría de Desarrollo Social en el gobierno del gobernador Del Mazo.

Esta joven política solo tiene una rival que le disputa el honor de abanderar la causa priista por la gubernatura, se trata de Ana Lilia Herrera, quien nunca ha perdido una elección y en las encuestas recientes le saca más de dos dígitos a del Moral.

Evidentemente, no hay suelo parejo en esta contienda entre correligionarias, ya que los dados están cargados en favor de Del Moral Vela y la cosa no sería grave, si no es que, por esta decisión, el PRI perderá  uno de los dos bastiones que le quedan en el país, el otro es Coahuila.

Eso de dejarse llevar por el corazón en lugar de hacerlo con la cabeza conlleva riesgos peligrosos que afecta a toda una causa.

En el ánimo de los mexiquenses está mejor colocada Ana Lilia Herrera que Alejandra, sin embargo, este  hecho no es relevante para Del Mazo, porque piensa que con una buena campaña en medios, redes sociales y espectaculares, puede revertir la situación; diagnóstico que no es válido, ya que la aceptación de la gente se gana por resultados,  por cercanía y empatía; y no por pirotecnia de marketing.

Si Del Mazo quiere una lección, solo debe recordar lo que pasó en tiempos de Enrique Peña Nieto cuando debía tomar la misma decisión por la que transita en la actualidad, elegir entre el candidato de sus efectos o el que garantizaba el triunfo en esos momentos, es decir entre Alfredo y Eruviel Ávila.

Habrá que recordar también, que Eruviel de no haber sido candidato del PRI en ese entonces lo hubiera sido del PAN e igual hubiera ganado, pero en una jugada maestra de Peña logró retener la plaza para el PRI.

Luego de Eruviel, se respetó el compromiso de que fuera Alfredo del Mazo, el candidato del tricolor, quien a la postre fue el gobernador.

El momento de Del Mazo es similar a lo vivido en 2010-2011, ahora él tendrá que escoger entre Alejandra del Moral y Ana Lilia Herrera.

Una, que no le garantiza el triunfo y otra, que tiene más posibilidades y que además es coqueteada por otros partidos políticos.

Dejo que el lector saque sus propias conclusiones.

Agregaría que le toca a Ana Lilia Herrera la distinción de ser candidata del PRI,  porque hace 5 años dejó pasar a Alfredo del Mazo y en estos momentos bien podría ocurrir lo mismo, dejar el compromiso para que en la siguiente, le toque a Alejandra del Moral cuando esté en plenitud con 45 años de edad.

Veremos en la próximas semanas como se desarrollan las cosas, lo que es un hecho es que la hora de las definiciones se tienen que apresurar en virtud de que la candidata oficialista, Delfina Gómez está por dejar su encomienda que tiene al frente de la SEP para incorporarse a la actividad proselitista en suelos mexiquenses, con un cargo del partido que le permita hacer campaña sin parecerlo.

Si Del Mazo se tarda en deshojar la margarita y sobre todo elige mal, pues a lo mejor le toca como “premio” una embajada o un cargo cerca del presidente López Obrador.

Algunos mal pensados, dicen que por eso escogerá a Alejandra del Moral.

Otros, en cambio, le apuestan a que no traicionará a su apellido y menos a sus antecesores que fueron gobernadores del Estado de México.

En su decisión estará el quid del asunto.

En este galimatías está jugando un personaje de la anterior administración federal, quien es en realidad la mano que mueve la cuna.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.