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Alicia Bárcena, la futura canciller que estuvo al frente de Cepal por 14 años

13 Jun 2023
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Alicia Bárcena, la futura canciller que estuvo al frente de Cepal por 14 años Imagen tomada de: https://twitter.com/lopezobrador_
  • López Obrador detalló que Alicia Bárcena tardará 10 días en tomar el cargo de Ebrard, quien presentó su renuncia como canciller para buscar la candidatura presidencial por Morena

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador reveló este martes 13 de mayo que la actual embajadora de México en Chile, Alicia Bárcena, será la nueva secretaria de Relaciones Exteriores en reemplazo de Marcelo Ebrard.

 

Desde Palacio Nacional, el mandatario mexicano detalló que Bárcena tardará aproximadamente 10 días en tomar el cargo de Ebrard, quien presentó su renuncia como canciller para buscar la candidatura presidencial por Morena.

 

¿Quién es Alicia Bárcena?

Alicia Bárcena cuenta con una amplia trayectoria en el campo de la diplomacia. Es bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM y cuenta con estudios en Harvard. Fue secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) por 14 años y ha tenido múltiples puestos dentro de Naciones Unidas.

 

Bárcena asumió como máxima representante de la Cepal el 1 de julio de 2008, designada en el cargo por el entonces secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, convirtiéndose en la primera mujer en ejercerlo.

 

En esta función lideró el trabajo de la Comisión como centro de investigación aplicada a políticas públicas sobre desarrollo sostenible, foro de diálogo regional inter-gubernamental y multi-actor sobre desarrollo sostenible y proveedor de cooperación técnica a los países.

 

El 30 de diciembre del 2022 inició funciones como embajadora de México en Chile. Bárcena Ibarra ha tenido cargos en la ONU, en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

 

 

La ONU destacó que fue una de las primeras en colocar la igualdad en sus múltiples manifestaciones como piedra angular del desarrollo sostenible y en destacar los desafíos específicos de los países de ingresos medios.

 

Es licenciada en Biología de la UNAM y una Maestría en Administración Pública de la Universidad de Harvard. También tomó cursos de Maestría en Ecología e inició estudios de doctorado en Economía en la UNAM.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.