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Concluye con gran éxito la Feria Internacional del Libro Coahuila 2026 en Arteaga

04 May 2026
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Concluye con gran éxito la Feria Internacional del Libro Coahuila 2026 en Arteaga Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/
  • Registra más de 150 mil visitantes y se prepara para su siguiente capítulo en Torreón

La Feria Internacional del Libro Coahuila 2026 concluyó con éxito en su sede de Arteaga, reafirmándose como uno de los acontecimientos culturales relevantes del norte de México y posicionando nuevamente a Coahuila como referente nacional en la promoción de la lectura, el arte y la cultura., continuando su etapa en Torreón, del 8 al 17 de mayo.

 

Durante esta edición, más de 150 mil visitantes recorrieron la Feria y disfrutaron de una programación integrada por alrededor de 300 actividades entre eventos deportivos, presentaciones artísticas y culturales, además de una sólida agenda literaria, académica, científica y formativa dirigida a públicos de todas las edades. Los asistentes pudieron elegir su libro favorito entre cerca de 60 toneladas de ejemplares distribuidos en 130 stands, generando una derrama económica estimada en 30 millones de pesos.

 

A esta celebración se sumó la participación de mil personas entre escritores, presentadores de libros, actores, músicos, bailarines, talleristas, promotores de lectura, especialistas y agentes culturales, quienes enriquecieron cada jornada con su talento y experiencia. Destacó también la participación de 15 clubes de lectura a través del programa “Adopta un Escritor”, iniciativa que fortaleció el diálogo entre autoras, autores y comunidades lectoras mediante encuentros cercanos en torno a la palabra, la reflexión compartida y el amor por los libros.

 

Uno de los ejes significativos fue el programa dedicado a la niñez y la juventud, con más de mil sesiones y la atención de 25 mil estudiantes, consolidando a la FILC como un punto de formación integral donde convergen lectura, arte, ciencia, tecnología y desarrollo socioemocional.

 

Sobresalieron espacios como el Salón de la Poesía para la niñez y la adolescencia, concebido como un refugio creativo para acercar a las infancias al lenguaje poético desde la imaginación, la ilustración, la palabra y el juego; así como las Jornadas de edición independiente, que dieron visibilidad al trabajo de creadoras, creadores y agentes culturales coahuilenses.

 

Asimismo, el Pabellón Inspira destacó como una de las propuestas valiosas de esta edición al ofrecer un área dedicada al bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes. Mediante dinámicas participativas, actividades lúdicas y experiencias formativas, se brindaron herramientas para reconocer, expresar y gestionar saludablemente las emociones, fortaleciendo así la visión integral de la Feria al recordar que formar lectores también implica acompañar el desarrollo humano y cultivar la sensibilidad.

 

De igual manera, el Pabellón Coahuila Pa’l Mundo se convirtió en uno de los principales puntos de convivencia familiar al reunir cultura, deporte y comunidad en una propuesta dinámica e interactiva. Actividades como futbolito infantil, tiro penal, concurso de dominadas, freestyle, lotería futbolera, talleres creativos, firma de autógrafos con integrantes de Dinos Saltillo, la cascarita 5x5 y la presencia de personalidades como Arturo Brizio y Miguel Ángel Díaz, permitieron que niñas, niños, jóvenes y adultos vivieran la Feria desde la alegría, el juego y la construcción de experiencias compartidas. La Secretaría de Cultura reconoce especialmente la colaboración del Instituto Estatal del Deporte de Coahuila (INEDEC), cuyo respaldo fue fundamental para enriquecer esta propuesta.

 

Con España como país invitado, la FILC 2026 vivió uno de sus momentos más enriquecedores en materia de intercambio cultural y literario, gracias a la participación de 15 destacadas personalidades españolas, cuya presencia fortaleció la vocación internacional de la Feria y propició un diálogo fecundo entre tradiciones, miradas y expresiones artísticas. A ello se sumó la participación de escritoras, escritores y promotores culturales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos y Uruguay, ampliando la diversidad de voces y enriqueciendo el horizonte literario de esta edición.

 

Más allá de las presentaciones editoriales y los encuentros con autoras y autores, esta edición permitió estrechar de manera significativa los lazos entre Coahuila y España a través del arte, la conversación y el intercambio de saberes. El mural realizado por el artista Carleti permanecerá como símbolo tangible de este vínculo, mientras que el diálogo entre creadoras, creadores, promotores culturales y públicos de ambos territorios abre nuevas rutas de colaboración. La FILC confirmó que la cultura es uno de los puentes que crean vínculos sólidos entre los pueblos.

 

Bajo el eje temático “Fútbol, arte y literatura”, la Feria abrió nuevas conversaciones entre cultura, deporte, identidad y comunidad, ampliando sus horizontes y atrayendo nuevos públicos, demostrando que la FILC es una experiencia cultural viva, cercana, interactiva, formativa y profundamente humana.

 

La secretaria de Cultura, Esther Quintana Salinas, celebró los resultados de esta edición y destacó: “La Feria Internacional del Libro de Coahuila es mucho más que un encuentro editorial; es un espacio vivo de convivencia, aprendizaje, descubrimiento y encuentro humano. Aquí convergen generaciones, ideas y sensibilidades distintas, unidas por la certeza de que la lectura y la cultura transforman vidas”.

 

Asimismo, subrayó: “Ver a miles de niñas, niños, jóvenes y familias enteras apropiarse de este espacio y volver una y otra vez confirma que la cultura está viva, que la lectura sigue despertando curiosidad y que en Coahuila seguimos construyendo comunidad a través del conocimiento y la imaginación”.

 

La titular de Cultura expresó un reconocimiento especial al gobernador Manolo Jiménez Salinas por su decidido respaldo al desarrollo cultural del estado: “Su visión y compromiso han sido fundamentales para fortalecer proyectos de gran alcance como esta Feria, que hoy es orgullo de Coahuila y referente nacional”.

 

La FILC 2026 reafirma una característica única en México: Coahuila es el único estado del país que realiza una Feria Internacional del Libro de esta magnitud en dos sedes y dos ciudades distintas, ampliando su alcance territorial y acercando una oferta cultural de primer nivel a las familias.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.