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Es Felipe Villanueva figura mexiquense recordada por su extraordinario talento musical

05 Feb 2024
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Es Felipe Villanueva figura mexiquense recordada por su extraordinario talento musical Imagen tomada de: http://edomexinforma.com.mx/
  • Resguarda el Conservatorio de Música del Estado de México disco con dieciocho piezas para piano, de su autoría
  • Cuenta el FOEM, con la publicación Felipe y su música. Cuéntame de Felipe Villanueva

El 5 de febrero es motivo de orgullo para las y los mexiquenses, conmemorar el 162 Aniversario del Natalicio del músico y compositor, Felipe Villanueva Gutiérrez, oriundo del municipio de Tecámac.

Este pianista fue reconocido por grandes piezas como “Keofar”, “Un día de asueto”, “Vals poético”, “Danzas humorísticas” y “Vals lento”, sólo por mencionar algunas.

El Conservatorio de Música del Estado de México (COMEM) resguarda un disco con 18 piezas de su autoría que fuera grabado por la pianista Eva María Zuk, gran intérprete de este compositor; además de una biografía del mexiquense, ambos disponibles para su consulta.

“Él, junto con el Grupo de los Cinco, entre ellos Ricardo Castro, Gustavo Campa, Meneces Acevedo y Felipe Villanueva, fundan el Instituto Musical, que servirá como base para el Conservatorio Nacional; es muy importante ese legado de este grupo porque, en la cuestión pianística, Felipe Villanueva introduce a México el estudio de Bach”, refirió Alfredo Zendejas, profesor del COMEM.

Gracias a su gran visión y amor por la música nacional, Felipe Villanueva estudiaba a los compositores más reconocidos a nivel mundial para así, poder hacer arreglos y compartirlos con las y los estudiantes de piano de la época, como parte de un repertorio.

“Creo que una cosa importante de Felipe Villanueva son las danzas, que están inspiradas en las contradanzas o habaneras cubanas que muchos compositores también tomaron de idea; entre ellos, por ejemplo, la habanera de George Bizet, la famosísima y sus danzas, me parecería, que pianísticamente es lo que aporta más”, agregó.

Villanueva es considerado como inspiración para las nuevas generaciones, ya que además de pianista era violinista, maestro de piano y editor de partituras, dándole las herramientas necesarias para cruzar las fronteras y ganar reconocimiento.

“Creo que estudiar y saber de él nos enseña una cosa que siempre digo en mi clase, un artista debe generar movimiento en torno a sí, y Felipe Villanueva lo logró de manera brillante y eso nos enseña a tener varios caminos, varios enfoques para desarrollar nuestra actividad”, concluyó Alfredo Zendejas.

En Toluca se encuentra la Casa de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), que lleva el nombre de Felipe Villanueva. Asimismo, el Fondo Editorial Estado de México cuenta entre su acervo, con la publicación “Felipe y su música. Cuéntame de Felipe Villanueva”; éste se puede adquirir en las Oficinas del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal (CEAPE), ubicadas en Pedro Ascencio #103, Col. La Merced, Toluca, Estado de México.

Con información de: http://edomexinforma.com.mx/

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.