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Invita SECULT a ciclo de sesiones virtuales sobre arte y terapia del IPBA

22 Jun 2020
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Con el objetivo de que la población conozca una alternativa diferente de terapia para conservar o trabajar la salud mental, así como sus emociones durante el periodo de distanciamiento social por la pandemia de Covid-19, la Secretaría de Cultura (SECULT) invita a participar en el “Ciclo de sesiones sobre Arte y Terapia”, que se realizará a través de la cuenta oficial de Instagram del Instituto Potosino de Bellas Artes (IPBA), en el marco de su 65 aniversario, informó Armando Herrera Silva, titular de la dependencia.

 

El funcionario estatal dijo que, este ciclo estará a cargo de la Licenciada en Trabajo Social, María Clara Abaroa, y la Directora del Centro de Difusión Cultural Raúl Gamboa del IPBA, Martha Franco, quien fungirá como moderadora.

 

El proyecto consta de cuatro charlas que se llevarán a cabo en vivo por medio de la cuenta oficial de Instagram de la Institución: @IPBASLP_; la primera de ellas se llevará a cabo este miércoles 24 de junio del presente a las 11:00 horas, con el tema “Generalidades de la terapia del arte”.

 

La Terapia de arte, es un tipo de tratamiento con fundamentos en el Psicoanálisis y la Teoría de sistemas, en donde a través de un proceso creativo, puede expresarse lo que no se dice. Con este proceso se ayuda a las personas con problemas emocionales a auto conocerse y a trabajar eventos fuertes, tales como duelos, transiciones o cualquier conflicto emocional; brindando una sensación de bienestar.

 

El contenido de esta propuesta está organizado en cuatro ejes temáticos, cada uno en una sesión en vivo de media hora aproximadamente. En la primera se hablará sobre las generalidades de la terapia del arte; en la segunda de cómo es el proceso terapéutico; en la tercera, sus variedades y, en la última, la importancia del trabajo de emociones en la pandemia y la terapia de arte como alternativa. Conjuntamente, la dinámica con el público espectador es que tendrán la posibilidad de hacer preguntas para conocer más del tema o aclarar dudas sobre lo que se vaya platicando.

 

Profesionalmente, María Clara Abaroa es Licenciada en Trabajo Social y ha ejercido la Terapia de arte en consultorio privado, primero con otras terapeutas y desde hace 13 años en uno propio; dando terapia a niñas, niños, adolescentes, personas adultas y personas de la tercera edad. Así también ha proporcionado sesiones familiares y talleres de diversas temáticas. Sobre su experiencia en el ejercicio de la Terapia de arte comenta que ha sido muy satisfactoria, además de que describe que “es verdaderamente impactante cómo los símbolos y el material, saca a flote los conflictos internos del ser humano sin importar el motivo por el cual vayan a consulta”.

 

Como moderadora de las sesiones se sumará Martha Franco, Directora del Centro de Difusión Cultural Raúl Gamboa del IPBA, Artista Visual egresada de la Escuela Estatal de Artes Plásticas del estado; cuenta con diversos diplomados y seminarios con el programa CONACULTA, además de 11 exposiciones individuales y 99 colectivas a nivel nacional e internacional.

 

Se realiza la invitación al público a dar seguimiento a estas sesiones como una oportunidad de conocer y acercarse a un tema nuevo de la mano de dos especialistas.

 

Para mayor información, el Instituto Potosino de Bellas Artes pone a disposición el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Asimismo, reitera la invitación a la comunidad en general para seguir los contenidos que ofrecen sus distintas áreas académicas en su nueva Revista Digital, disponible a través de sus redes sociales: Facebook y YouTube “Instituto Potosino de Bellas Artes”, Twitter “@IPBASLP”, Instagram “@IPBASLP_” y Spotify “IPBA SLP”.

 

Las fechas de reprogramación de actividades culturales de forma presencial se darán a conocer a través de los distintos espacios con los que cuenta la Secretaría de Cultura en San Luis Potosí, como redes sociales institucionales, la App “SLP Cultura” disponible para dispositivos móviles Android como iOS, y en medios de información y comunicación.

 

Con información de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de San Luis Potosí

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.