Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Supervisa Quirino construcción del Museo Interactivo de Mazatlán

26 May 2020
225 veces
  • Acompañado por su esposa, Rosy Fuentes de Ordaz, constató el buen avance que tiene este nuevo atractivo turístico del puerto.

Durante la tarde de este domingo, el gobernador Quirino Ordaz Coppel realizó una visita a la obra de construcción de lo que será el Museo Interactivo de Mazatlán, el cual se encuentra ubicado estratégicamente en el corazón del centro histórico, en el cruce de Belisario Domínguez y Constitución, a solo unos pasos de la plazuela Machado.

Aprovechando su estancia de fin de semana en Mazatlán, el mandatario estatal recorrió en compañía de su esposa, Rosy Fuentes de Ordaz, el inmueble que durante muchos años albergó al banco Banorte, pero que fue donado por dicha institución financiera al Gobierno del Estado para emprender este museo, mismo que será operado por un patronato que preside la señora Pilar Artola de Salido, quien ya dirige en Los Mochis el Centro de Innovación y Educación (CIE), y el Museo Interactivo Trapiche, también en esa ciudad.

Fue mediante una transmisión en vivo en sus redes sociales, donde el gobernador del estado dio a conocer su visita a la obra y comentó que por su ubicación privilegiada, el Museo Interactivo de Mazatlán podrá ser visitado por los turistas de los cruceros, a quienes se les lleva al centro histórico para disfrutar de su belleza arquitectónica, con construcciones que datan del siglo XIX.

“Esto va a ser una realidad, un gran atractivo para Mazatlán, y le agradezco mucho a la señora Pilar Artola de Salido, presidenta del patronato, el empuje que le está dando, la buena coordinación, la gestión para que esto sea una realidad ya muy pronto, ella tiene mucha experiencia en esto y estamos aprovechando toda esa capacidad”, dijo.

Como atractivo distintivo del Museo, los visitantes podrán apreciar una embarcación de tamaño real que ya está lista, donde se colocará un acuario virtual, también con personajes virtuales y una cabina fotográfica. Además, se contará con un parador fotográfico en la parte de atrás del edificio, que da directamente a la plazuela Machado, y que estará decorado con la misma arquitectura predominante del centro histórico.

“Tenemos que apoyar mucho a la cultura, la educación, la ciencia y tecnología, y esto va a ser un espacio interactivo, de un gran aprendizaje, de crecimiento, pero sobre todo un gran atractivo turístico y de promoción Mazatlán y Sinaloa”, dijo el mandatario estatal.

A su vez, la señora Rosy Fuentes de Ordaz destacó que el Museo Interactivo de Mazatlán, contará además con talleres de innovación y emprendimiento para niños, donde puedan detonar sus ideas.

“Igual que todos esperando que ya esté terminado para venir a visitarlo, para aprovechar un espacio muy dinámico pues continuamente tendrá cambios de todas las exhibiciones y eso lo hace un museo muy dinámico”, comentó para despedir la transmisión.

Con información de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de Sinaloa

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.