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Fortalece Coahuila su ecosistema de ciencia, tecnología e innovación con el 4to. Foro Internacional

27 Ago 2026
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Fortalece Coahuila su ecosistema de ciencia, tecnología e innovación con el 4to. Foro Internacional Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

Con el propósito de fortalecer la vinculación entre gobierno, academia, centros de investigación, sector empresarial y talento especializado, inició el 4° Foro Internacional Coahuila 2026, bajo el eje “Articulando acciones locales en las tendencias globales”, que se desarrolla este 26 y 27 de agosto en el COECYT Saltillo.

Este espacio busca que las tendencias globales se traduzcan en capacidades, alianzas, proyectos y oportunidades concretas para el estado, articulando esfuerzos entre gobierno, academia, empresas, centros de investigación, estudiantes, personas emprendedoras y talento mexicano especializado en el exterior.

En representación del Gobernador del Estado, Manolo Jiménez Salinas, el Secretario de Educación de Coahuila, Emanuel Garza Fishburn, encabezó la ceremonia inaugural de este encuentro, que reúne a representantes de los sectores público, académico, científico y empresarial, así como a integrantes de comunidades de mexicanas especializados en el exterior.

En su mensaje, Garza Fishburn destacó que Coahuila enfrenta con visión de futuro las transformaciones derivadas de la inteligencia artificial, los semiconductores, las energías renovables, la creciente demanda de electricidad y las nuevas tecnologías.

Señaló que el reto no consiste únicamente en observar las tendencias globales, sino en preparar al estado, generar conocimiento y convertir las oportunidades en proyectos que respondan a las necesidades de Coahuila y sus comunidades: “Resulta fundamental fortalecer la colaboración entre las instituciones de educación superior, los centros de investigación, las empresas, los organismos públicos y las personas emprendedoras”, afirmó.

El titular de Educación subrayó que la ciencia, la tecnología y la innovación avanzan mediante la vinculación y el intercambio de experiencias, al tiempo que destacó las fortalezas de Coahuila en materia de instituciones educativas, sector productivo y talento joven.

En este sentido, refrendó el compromiso del Gobierno del Estado de continuar impulsando una educación vinculada con el desarrollo, la investigación aplicada y la formación de talento, con capacidades para enfrentar los desafíos presentes y futuros.

El Foro Internacional Coahuila 2026 contempla una conferencia magistral, conferencias temáticas y paneles de discusión enfocados en temas estratégicos para el desarrollo estatal, entre ellos la demanda de electricidad y las tecnologías para garantizar su abasto confiable; mexicanos especializados en el mundo; vinculación entre industria, talento, innovación y capital; semiconductores, microfabricación y gemelos digitales, así como energías renovables.

Como parte de las actividades también se lleva a cabo la Reunión Nacional de Nodos de la Red Global MX, fortaleciendo los vínculos con comunidades de mexicanas y mexicanos especializados en el exterior y favoreciendo el intercambio de conocimiento y experiencias.

La jornada inaugural incluyó la conferencia magistral “Tendencias globales en la demanda de electricidad y desarrollos tecnológicos para su abasto confiable”, a cargo del M.C. Arturo Vaca Durán; el panel “Mexicanos especializados en el mundo”, y la conferencia “ANNiA: Del reto industrial al piloto colaborativo. Conectando industria, talento, innovación y capital”, impartida por el Dr. Francisco Mainou.

El próximo jueves 27 de agosto se desarrollarán el panel sobre semiconductores, la conferencia “Siguiente generación de diseño y manufactura de semiconductores”, a cargo del Dr. Juan Andrés Torres Robles, y el panel sobre energías renovables, para concluir con la clausura y relatoría del evento.

Con este encuentro, Coahuila refrenda su apuesta por la colaboración y la generación de conocimiento como herramientas para fortalecer sus capacidades científicas, tecnológicas, económicas y productivas, así como para impulsar un desarrollo sostenible y competitivo.

En el encuentro participan también la secretaria de Medio Ambiente del Estado, Susana Estens de la Garza, el director general de Programas Empresariales para MIPYMES, lic. Arturo Alejandro Saldaña Farías, en representación del secretario de Economía, lic. Luis Eduardo Olivares Martínez; la directora ejecutiva del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, Lorena Kumate Rogers; la Sexta Regidora del Ayuntamiento de Saltillo, Lucía del Carmen Dávila Flores, en representación del Alcalde de Saltillo, Javier Díaz González; el presidente de CANACINTRA Coahuila Sureste, Arturo Reveles Márquez; el Presidente de COPARMEX Coahuila Sureste, Alfredo López Villarreal; el presidente del Consorcio de Redes de Innovación de Coahuila, Alejandro Fernández Ramírez, y el Director General del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Coahuila, Mario Valdés Garza.

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.