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Informan que detectar y reparar fugas evita el desperdicio de agua potable

01 Jun 2023
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Informan que detectar y reparar fugas evita el desperdicio de agua potable Imagen tomada de: http://edomexinforma.com.mx/
  • Desperdicia una llave que gotea, más de 75 litros por día, es decir, 27 mil 375 litros al año, lo que equivale a tirar el agua de 24 tinacos
  • Recomienda CAEM inspeccionar periódicamente la instalación hidráulica doméstica y realizar pruebas sencillas para localizar posibles fugas

Mantener en buen estado las instalaciones domésticas de agua potable evita el desperdicio de más de 75 litros diarios, cantidad aproximada que se fuga de una llave que gotea, y si no se atiende, al año se derraman hasta 27 mil 375 litros, lo que equivale a tirar el contenido de 24 tinacos de mil 100 litros.

Con el propósito de evitar el desperdicio y promover la cultura del cuidado de este recurso, la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) recomienda a las familias mexiquenses revisar periódicamente las tuberías de su hogar para detectar fugas y repararlas de inmediato.

La dependencia indica que se pueden realizar sencillas pruebas para detectar alguna fuga, en el baño, por ejemplo, se debe checar que el “sapito” del inodoro selle correctamente y para cerciorarse que no hay algún escurrimiento, se cierra la llave de paso, se vierte algún colorante en el tanque y sin descargarlo, verificar que el color del agua en el asiento sea claro, si tiene colorante, significa que hay una fuga y debe repararse.

Una señal de posible daño en instalación hidráulica es la humedad o moho en las paredes, techos u otra superficie de la casa por donde pasa la tubería y en tal caso, se recomienda llamar a un plomero o un experto, para determinar el origen de esta.

En caso de detectar una fuga en la calle, es importante reportarla al organismo operador de cada municipio y así colaborar para que haya más litros de agua para el presente y futuro.

 

Con información de: http://edomexinforma.com.mx/

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.