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Fecha:
Junio 2026
Lunes, 20 Julio 2026 10:00

Aliento diario, lunes 20 de julio

Aliento diario, lunes 20 de julio
Lo importante es dar el primer paso. Si logran superar un pequeño temor, tendrán valor para enfrentar el siguiente.
 
Joyas del Corazón, lunes 20 de julio
La vida cotidiana puede parecer una sucesión de trivialidades, no obstante, la sutil tendencia de nuestro corazón, la actitud que adoptemos instante tras instante, nos permitirá abrir de par en par las puertas de la felicidad. Se trata de una disposición sabia, constructiva y positiva de superación y de discernimiento entre el bien y el mal, así como una postura valerosa para apoyar a los demás.
Publicado en Soka Gakkai
Si este verano estás buscando escapada diferente sin salir de México, Tequila Jalisco, es uno de esos destinos
Publicado en Turismo
Lo cierto es que ambos gobiernos están montados en su macho
Publicado en Notas principales
Viernes, 17 Julio 2026 09:42

Aliento diario, viernes 17 de julio

Aliento diario, viernes 17 de julio
Una sonrisa hace que la gente se sienta cómoda y abre la puerta a una conversación amigable. Es como una flor que solo se abre en las alturas de la cumbre del mundo interior.
 
Joyas del Corazón, viernes 17 de julio
No olvidar la deuda de gratitud contraída con su maestro y, a la vez, cultivar con esmero la amistad. Esto podría parecer algo simple y común, sin embargo, no es así, pues ese comportamiento es, en realidad, la más hermosa y acabada expresión del humanismo genuino.
Publicado en Soka Gakkai
La naviera es solo para adultos que buscan experiencias auténticas, flexibles y personalizadas
Publicado en Turismo
El problema para Palacio Nacional ya no es únicamente el caso de una gobernadora cuestionada
Publicado en Notas principales
Quien ocupa la presidencia de la Mesa Directiva del Senado representa institucionalmente a la Cámara de Senadores
Publicado en Notas principales
El gobierno federal proyectó la llegada de 5.5 millones de turistas a México con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026
Publicado en Turismo
La muerte de 17 mexicanos en Estados Unidos durante operativos o bajo custodia de autoridades migratorias constituye una tragedia
Publicado en Notas principales
Martes, 14 Julio 2026 09:43

Aliento diario, martes 14 de julio

Aliento diario, martes 14 de julio
La vida está llena de vicisitudes. Hay momentos en que es preciso seguir adelante luchando a brazo partido, pero cuando decidimos afrontar con valentía estas pruebas, podemos fortalecernos, crecer como seres humanos y hacer que nuestras vidas se expandan con un desarrollo sostenido.
 
Joyas del Corazón, martes 14 de julio
Recuerdo que mi maestro Josei Toda dijo cierta vez: “Piense bien cómo aprovechar el día si está soleado. No es prudente hacer lo mismo en un día soleado que en uno lluvioso o nublado”.
Con este ejemplo nos enseñaba cuán importante era actuar del modo más provechoso, de acuerdo con las condiciones que se presentaban en cada momento.
Publicado en Soka Gakkai

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.