La coalición Va por México conformada por el PAN, PRI y PRD, no solo busca ser más competitivos en las elecciones que se presentan, sino también mantener como dirigentes nacionales de esos partidos políticos a Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, ya que, por si solos, han fracasado en los comicios de los dos últimos años a tal nivel que los tricolores y perredistas han perdido el registro en varias entidades del país.
Esta complicidad entre incompetentes frena las posibilidades de éxito que pudieran tener en las elecciones del Estado de México y Coahuila en 2023 y la presidencial en 2024.
Los susodichos se han convertido en los tres mosqueteros del desastre y han sellado un pacto de protección entre ellos ante los embates de cada vez mayor número de militantes inconformes que existen en los tres partidos políticos que representan.
Esta malsana complicidad daña a los partidos que comandan y afectan a una oposición que ya está rebasada por los tiempos y las circunstancias debido a que a estas alturas deberían tener a varios prospectos de candidatos que pudieran ser competitivos en la elección presidencial
Hemos dicho en otras colaboraciones que Alejandro Moreno apesta en el PRI ya que su permanencia le crea un enorme desprestigio al Revolucionario Institucional y le resta simpatías entre el electorado.
La filtración de audios de comprometedoras conversaciones de Alito, han puesto al descubierto su talante represivo, corrupto, grosero y transgresor de las leyes, al tiempo de que la Fiscalía de Campeche ya inició los cateos a sus casas y solo es cuestión de tiempo para que un juez gire la orden de aprehensión que posibilite el juicio de procedencia en la cámara de diputados federal para retirarle el fuero respectivo.
En la cámara Baja, los integrantes de la Comisión de Gobernación de la que es titular el líder nacional del PRI, ya no quieren acudir a las reuniones mientras él las encabece.
En el seno del partido tricolor cada vez son más los inconformes por la permanencia de Moreno al frente del partido y hay algunos, como los senadores Benjamín Osorio Chong y Claudia Ruíz Massieu, que no quitarán el dedo en el renglón para que abandone su cargo.
Con estas credenciales, Alito seguirá cobrando como presidente de ese partido, pero en los hechos está anulados sus márgenes de maniobra política y de interlocución.
En condiciones normales cuando un socio de un proyecto enfrenta dificultades del nivel que tiene Alito, los otros socios se desmarcan de inmediato para no afectar los intereses del grupo, empero en el caso de Marko Cortés y Jesús Zambrano ha sucedido lo contrario, ya que lo siguen apoyando y defendiendo a capa y espada con el pretexto de la existencia de la Coalición Va por México.
En la otra cancha, Los liderazgos más notables del panismo insisten en defender el argumento de que al PAN le conviene más ir solo en el 2024 con un candidato, incluso de la sociedad civil, que en alianza con dos muertos vivientes.
Cierto, el PRI y el PRD aportan a la causa alrededor de 15 por ciento de votos, pero también es una realidad que ese porcentaje lo podría alcanzar fácilmente el PAN si se aplica y presenta a los electores un candidato atractivo.
Marko Cortés enfrenta a la disidencia en los estados en donde es fuerte el PAN como Puebla, Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Estado de México, las Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua y la capital del país, al tiempo de que varios militantes de sangre azul como Damián Zepeda, Diego Fernández Ceballos, Adriana Dávila, Martha Márquez, exgobernadores y gobernadores en funciones, exigen su dimisión inmediata.
Durante el timorato liderazgo de Cortés, Acción Nacional gobernaba en 12 entidades, ahora solo lo hace en cinco estados.
Por su parte, Los inconformes al interior del PRD están que truenan contra Zambrano por la pérdida de las prerrogativas que ha tenido ese partido en cuatro estados y al paso que van, en 2024 no alcanzarán el 3 por ciento de la votación para mantener el registro nacional.
El PRD dejó de representar a la izquierda -no obstante que Morena ha descuidado a este sector- y ello se debe principalmente al impedir el arribo de nuevos liderazgos locales, regionales y nacionales que desplacen el charrismo que representan los Chuchos.
Los cómplices del desastre que viven los tres partidos deben dejar sus puestos a la brevedad y replantearse la opción de seguir coaligados y fortalecer la alianza o al contrario, romper el cordón umbilical que los ata rumbo al precipicio.