Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:
Enero 2025
Registra Cd. Juárez número de migrantes más bajo desde 2018: A diferencia del panorama que se vivía a finales de febrero de 2024 en Ciudad Juárez, cuando se observaba a migrantes en la puerta 36 del muro fronterizo intentando pedir asilo a las autoridades de Estados Unidos y llenando los albergues en la ciudad, ahora su presencia ha disminuido a niveles que no se veían desde antes del año 2018
Publicado en Estados
Viernes, 28 Febrero 2025 11:48

Aliento diario, viernes 28 de febrero

Aliento diario, viernes 28 de febrero 
Las cosas no siempre marchan según lo planeado. La vida es, de hecho, una serie constante de acontecimientos inesperados, pero, en lugar de consternarnos, podemos utilizar nuestra sabiduría para crear un nuevo valor a partir de ello. En esa flexibilidad y adaptabilidad reside la verdadera fortaleza del ser humano.
 
Joyas del Corazón, viernes 28 de febrero 
Cuando cambia el corazón y nuestro sentido de la misión, se transforma todo lo demás. Cuando nos dedicamos a trabajar por la felicidad y el bienestar de los otros, entramos en un camino que nos lleva a resplandecer con el brillo más deslumbrante que pueda irradiar la vida humana.
Publicado en Soka Gakkai
Agregó que el reconocimiento “no solo mide la puntualidad, sino la capacidad de una aerolínea para ejecutar operaciones de manera eficiente y confiable”
Publicado en Turismo
La luna de miel de la que goza con la ciudadanía se terminará hasta que los recursos públicos empiecen a faltar para fondear los programas sociales
Publicado en Notas principales
Subrayó que la elección de las personas juzgadoras genera mayor legitimidad, pese a los múltiples retos que implica en diversos rubros, como la definición de campañas o fiscalización
Publicado en Notas principales
Mara Lezama enfatizó que el tema de la concesión de Aguakan responde a la voz del pueblo, de la gente trabajadora
Publicado en Notas principales
En este encuentro, organizado por el SNTE, el dirigente nacional señaló que algunas de las propuestas que surjan serán integradas al Pliego Nacional de Demandas
Publicado en Notas principales
Hoy tomamos protesta a los nuevos integrantes del Consejo Ciudadano para el Combate de Incendios Forestales
Publicado en Notas principales
Jueves, 27 Febrero 2025 08:22

Aliento diario, jueves 27 de febrero

Aliento diario,  jueves 27 de febrero
La empatía que la sinceridad produce en el corazón del otro trasciende todas las fronteras. La sinceridad es el vínculo que une a las personas.
 
Joyas del Corazón, jueves 27 de febrero
Siempre actúa con naturalidad, crea una atmósfera positiva y acogedora y jamás borra de su rostro una sonrisa, así es mi esposa. ¡ Cuán afortunado soy de tenerla a mi lado ! 
 
Publicado en Soka Gakkai
Además del contubernio que tienen varios de sus connotados miembros con el narco
Publicado en Notas principales
Página 1 de 7

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.