Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Detonamos grandes eventos en agosto: Manolo Destacado

01 Sep 2025
167 veces
Detonamos grandes eventos en agosto: Manolo Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/
  • El gobernador Manolo Jiménez Salinas compartió varios eventos de su administración que se llevaron a cabo durante todo el mes de agosto, mismos que tienen que ver con mejorar la calidad de vida de las familias coahuilenses.

 

“Este mes de agosto fue de grandes avances; seguimos cumpliendo, seguimos construyendo un Coahuila sólido y echado pa’delante”, manifestó.

 

Manolo Jiménez recordó que se inició el mes con la toma de protesta del Poder Judicial, con lo que se consolida el compromiso con la legalidad de nuestro estado.

 

Además de que en Monclova, se entregó el C2 municipal, y se arrancó el Centro Integral de Seguridad de la región Centro Desierto.

 

En Acuña, se entregaron nuevas patrullas para reforzar la seguridad en la región, y se arrancaron obras de agua potable y drenaje sanitario en Saltillo.

 

“En Torreón, dimos arranque al sistema vial Independencia – Abastos con una inversión de 365 millones de pesos, una obra que mejorará la movilidad en La Laguna”, dijo.

 

De la misma manera, se realizó la supervisión del bulevar Carlos Salinas de Gortari, en Castaños, y se dio inicio a obras sociales en la región Centro.

 

“Entregamos escrituras en Múzquiz; en Piedras Negras entregamos apoyos con el programa el Despensón; y detonamos en Monclova, Castaños y Parras de la Fuente nuestro programa de Obras Sociales a Pasos de Gigante”, añadió Jiménez Salinas.

 

Asimismo, el Mandatario estatal presidió el Consejo Estatal de Salud, dando seguimiento al gran Proyecto de salud popular con grandes resultados.

 

Se presentó el programa de prevención de adicciones Vive Libre sin Drogas, una estrategia integral para cuidar la salud de nuestra gente.

 

En este mismo mes, se anunció la expansión de la empresa Ariston, en Saltillo; y se inauguró la planta HCMF, en Ramos; y también la planta Napoleon, que generarán más empleos para las familias coahuilenses.

 

En San Pedro, junto con el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), se lanzó el programa de empleo temporal para la región Laguna.

 

Se instaló el Consejo Estatal de la Competitividad e Innovación, para que Coahuila siga siendo uno de los mejores lugares para vivir con nuestras familias.

 

Manolo Jiménez comentó que se presentó la agenda de actividades por el Día de la Juventud, y se entregó el Premio Estatal de la Juventud “Jóvenes Gigantes”.

 

Abundó que se llevó a cabo el Coahuila 1000, en Torreón, consolidado como uno de los rallys más importantes de México.

 

Se lanzó el festival Rodeo Saltillo, y junto a miles de familias, se vivió el gran ambiente del Ramos Fest, con una gran cabalgata. En Francisco I. Madero, el Gobernador del Estado compartió el baile del adulto mayor.

 

Señaló, además, que sostuvo encuentros estratégicos con la presidenta Claudia Sheinbaum en Ciudad de México.

 

“Nuestro Gobierno es de hechos y de resultados, y así seguiremos trabajando por todo Coahuila”, subrayó el gobernador Manolo Jiménez.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.