Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Sheinbaum desestima riesgo de ruptura en la ‘4T’

07 Ago 2025
352 veces
Sheinbaum desestima riesgo de ruptura en la ‘4T’ Imagen tomada de: https://x.com/Claudiashein
  • Claudia Sheinbaum enfatizó que los integrantes de Morena deben preservar la unidad del movimiento

La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó el riesgo de ruptura en Morena y sus aliados, derivado de la reforma electoral que impulsa su gobierno, y aseguró que la ‘Cuarta Transformación’ “va para largo”.

El líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, advirtió que, con las reformas impulsadas por Sheinbaum, como las relacionadas con el nepotismo y la no reelección, existe una “disputa interna insalvable”, lo cual podría ser “suicida” para el partido en el poder.

Cuestionada al respecto, la presidenta dijo que, según su interpretación, lo planteado por Monreal es un llamado a cuidar que no vaya a ocurrir una ruptura interna.

“Más bien hay lecturas, ¿no? Como lo planteó Ricardo Monreal, es más bien que no vaya ocurrir; hay que cuidarnos para evitar que haya una disputa interna, que es lo que podría hacerle daño a nuestro movimiento. No es que por esta reforma vaya a ocurrir, sino más bien hay que procurar todos que no haya disputas internas que puedan llevar a una división”, aclaró.

Según Sheinbaum, aunque es presidenta, está de acuerdo en que todos aquellos que forman parte del movimiento, y particularmente los que tienen responsabilidades partidarias, deben cuidar la unidad del movimiento.

“Aunque soy presidenta, estoy de acuerdo en el sentido de que todos aquellos que formamos parte de este gran movimiento y particularmente los que tienen responsabilidades partidarias –yo tengo otra responsabilidad– deben cuidar la unidad del movimiento.

“Lo hice como candidata a la Presidencia de la República, hasta que, pues, dejo mis responsabilidades partidarias. Pero aquí también tengo una responsabilidad de conducir un proyecto de nación. Entonces, mi lectura es más bien en ese sentido de que hay que cuidarnos, hay que procurar que ninguno de estos temas vaya a generar una disputa interna”, consideró.

Con información de: El Financiero

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.