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Todo un éxito el Concurso Estatal de Talentos 2025: más de 1,000 participantes impulsan la cultura y la prevención en Coahuila

01 Oct 2025
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Todo un éxito el Concurso Estatal de Talentos 2025: más de 1,000 participantes impulsan la cultura y la prevención en Coahuila Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

La Secretaría de Cultura de Coahuila y el DIF Estatal celebraron el rotundo éxito del Concurso Estatal de Talentos 2025, que reúne a 1,005 participantes provenientes de los 38 municipios del estado. El certamen, que incluyó 392 participantes individuales y 84 grupos, se consolida como una plataforma para promover el talento artístico y fortalecer la prevención de adicciones entre la juventud coahuilense.

Este concurso forma parte del programa estatal “Vive Libre Sin Drogas”, una estrategia integral, del Gobierno de Coahuila, que busca prevenir el consumo de sustancias y brindar apoyo a quienes enfrentan problemas derivados de las adicciones. A través de actividades culturales, educativas y deportivas, el programa promueve entornos saludables y libres de drogas, involucrando a diversas dependencias como Salud, Educación, Cultura, Seguridad y el DIF Coahuila.

La Secretaría de Cultura de Coahuila informó que el Concurso Estatal de Talentos 2025 ha tenido un notable éxito, reuniendo a un total de 1,005 participantes, tanto de forma individual como colectiva que concursaran por un lugar para la etapa regional del mismo. Esta importante participación demuestra el enorme talento y la creatividad que caracteriza a la población coahuilense.

Las eliminatorias municipales ya dieron inicio este fin de semana en los municipios de Jiménez, Parras y San Pedro y continuarán en Torreón, Escobedo y Nadadores, además de Francisco I Madero, Nava, Ramos Arizpe, Hidalgo y Frontera.

La Secretaria de Cultura, Esther Quintana, expresó su agradecimiento a todos los participantes y los alentó a continuar con en esta primera fase del concurso: la etapa municipal, que se llevará a cabo del 26 de septiembre al 9 de octubre. “Invitamos a las familias y a la comunidad en general a apoyar a sus talentos favoritos y seguir impulsando la cultura y las artes en nuestro estado”, señaló.

Asimismo, la funcionaria estatal reconoció el respaldo del Gobernador Manolo Jiménez, por impulsar iniciativas culturales y programas preventivos que fortalecen la creatividad, la educación y el desarrollo integral de los jóvenes coahuilenses. “Gracias al apoyo del Gobernador, podemos ofrecer espacios donde la juventud se desarrolla, se expresa y encuentra caminos positivos para su vida”, agregó.

El Concurso Estatal de Talentos 2025 reafirma el compromiso de la Secretaría de Cultura con la promoción de las artes y la creación de espacios para que jóvenes y adultos desarrollen sus habilidades y compartan su pasión con Coahuila.

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.